CON FIRMA. “‘Y la carrera, ¿qué?’… No puedo con esta frase”, por Alfonso López

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Efectivamente, “¿y la carrera, qué?” es la frase mas repetida desde hace mucho tiempo por mis compañeros, y no tengo mas remedio que contestar que “de la carrera ná, ná de ná. Y esto no puede seguir así, teniendo en cuenta que cuando sé bloqueó, anuló, dejo de pagarse o como queramos llamarlo, se dijo por parte de la Administración que era para este año y de manera excepcional… y estamos hablando del año 2009. Yo no sé si no se han dado cuenta de lo que quiere decir “este año y de manera excepcional”, pero es evidente que no, y lo que era excepcional lo han convertido en costumbre. Creo que en un momento en el que nuestro presidente del Gobierno saca pecho diciendo a los 4 vientos que la crisis ha terminado, que España va bien, que creamos empleo, que baja el paro, que se venden más coches que nunca, que se piden más hipotecas y que aumenta la venta de pisos, pues creo que deberían empezar a pensar en cómo nos restituyen la carrera y permiten a los médicos obtener un reconocimiento profesional y económico. Vamos, digo yo.

En el año 2003 se publica la Ley 55/2003, de 16 de diciembre, del Estatuto Marco del personal estatutario de los servicios de salud, que en su artículo 40 dice: 2. La carrera profesional supondrá el derecho de los profesionales a progresar, de forma individualizada, como reconocimiento a su desarrollo profesional en cuanto a conocimientos, experiencia y cumplimiento de los objetivos de la organización a la cual prestan sus servicios”. Este es el origen de la Carrera Profesional. Y la base de la misma es el “reconocimiento a su desarrollo profesional”

Acumulamos miles de profesionales que ya son fijos y tenían asignado un nivel de Carrera en la fase de implantación, miles de compañeros que no cobran la Carrera y que tienen una falta de reconocimiento a su experiencia, sus años de dedicación y entrega, miles de compañeros que son maltratados por una Administración prepotente y carente de “humanidad”, término que ahora está tan de moda en nuestra Consejería… Y en estos años también miles de profesionales habrían podido progresar en su nivel de Carrera y no les han permitido hacerlo.

Llevo muchos años como delegado sindical de AMYTS luchando y defendiendo a los médicos en general, afiliados o no, y preocupándome por la mejora en sus condiciones laborales, profesionales y retributivas, y reconozco que este tema de la carrera me supera, y que cada vez que visito un centro, tengo reuniones con los médicos en grupo o individuales, conteste correos o whatsapp, les cuente lo que les cuente, les informe de lo que les informe, les diga lo que les diga…, al final me acaban diciendo “sí, sí, todo eso está muy bien, pero ¿y la carrera que?” Y yo contesto “pues la carrera ná, ná de ná“, y me pongo enfermo…

Hace poco les fui contando que el Consejero, en un alarde de generosidad sin límites, había afirmado que los interinos a partir del 2016 no tendrían que acudir a los tribunales para el reconocimiento de los trienios, que se les iba a conceder de manera automática. Y lo que parece un regalo a primera vista no lo es tanto, no deja de ser algo necesario porque lo que no cuenta el señor Consejero es que se ha visto obligado a hacerlo dado que ha perdido todos los juicios emprendidos por los interinos, y los propios jueces han llamado la atención a la Administración para que no siga obligando a los médicos a poner demandas. Como tampoco cuenta que, si los médicos quieren recuperar los atrasos de los últimos 4 años, tienen que seguir poniendo reclamaciones judiciales, por lo que menos regalo, señor Consejero… Y por eso, cuando informo a los médicos de este “regalo”, al final me acaban diciendo “sí, sí, todo eso está muy bien, pero ¿y la carrera que?” Y yo contesto “pues la carrera ná, ná de ná“, y me pongo enfermo…

Poco después les doy una buena noticia, les informo que la Administración ha decidido pagarnos la paga extra del 2012 que tan alegremente nos quitó, robó o dejó de pagar, como queramos llamarlo, y en otro alarde de generosidad ha decidido abonarla, eso sí, en cómodos plazos, en 2 años y sin intereses, así, por todo el morro… Yo, cuando dejo de pagar algo de manera voluntaria, a Hacienda, una multa, una letra, etc, no solamente me sancionan económicamente, sino que me veo obligado a pagar con intereses, olé la justicia social… ¡Cómo se nota quien manda aquí! Pues bien, cuando termino de contarles la buena noticia van y al final me acaban diciendo “sí, sí, todo eso está muy bien, pero ¿y la carrera que?” Y yo contesto “pues la carrera ná, ná de ná“, y me pongo enfermo…

No contento con estas buenas noticias, vuelvo nuevamente a contarles otra, y esta vez les digo que también, y en otro alarde de generosidad desmesurado, la Administración ha decidido volver a concedernos todos los días canosos que de manera tan sutil nos quitaron, robaron o como queramos llamarlo hace unos años y que además, y para mas inri, nos los conceden para este mismo año 2015 a pesar de que estamos casi al final del mismo, lo cual siendo de agradecer no tiene tanto mérito como parece, pues su disfrute en Primaria se hace a cargo de los compañeros mediante las autosuplencias, con lo que habrá que negociar el calendario laboral del 2016, pues nos pasamos de las horas inicialmente impuestas (37,5 h), y en Especializada aumentando las listas de espera, así también yo hago regalos… Y una vez más, cuando termino de contarles la buena noticia, pues van y al final me acaban diciendo “sí, sí, todo eso está muy bien, pero ¿y la carrera que?” Y yo contesto “pues la carrera ná, ná de ná“, y me pongo enfermo…

Yo no me desanimo, y vuelvo a la carga para informarles ahora de algo increíble e insospechado, y es que, ante la sorpresa general, la Administración también nos concede unos días extra de vacaciones en función de los años trabajados, hasta un máximo de 4, algo que nunca en la historia los médicos hemos tenido, hemos disfrutado, no lo hemos ni siquiera pedido y van y nos lo conceden, hay que ver lo que dan de sí las elecciones… Y me entra el subidón y pienso “ahora sí, ahora sí que van a saltar de alegría, verás cuando se lo cuente, nos dan hasta lo que no teníamos”, pero, miren ustedes, ante mi sorpresa me encuentro con la cruda realidad: también esta vez cuando termino de contarles la buena noticia, y van y al final me acaban diciendo “sí, sí, todo eso está muy bien, pero ¿y la carrera que?” Y yo contesto “pues la carrera ná, ná de ná“, y me pongo enfermo…

Señora Presidenta de la Comunidad de Madrid, Señor Ministro de Economía, Señor Presidente del Gobierno, Señor Defensor del Pueblo y del Menor, Señor Consejero (número 1 en máster de humanización), Señor Director General de Coordinación de Atención al Ciudadano y Humanización de la asistencia (vaya titulito, me cuesta leerlo y escribirlo, todavía no me he enterado muy bien cuál es su labor, creo que debe ser algo relacionado con humanizar, pero ¿a quien?): ya está bien de maltratar a los profesionales sanitarios; humanicen de verdad a los mismos, que mucho hablar de humanización pero yo solo veo que pretenden humanizar a los pacientes, a la asistencia sanitaria, a las instituciones, a los hospitales, etc, pero nada a sus profesionales (y sin ellos no se puede humanizar de verdad). Ya está bien de tener paralizada y bloqueada la carrera profesional, es la situación más injusta que conozco, la que está creando el mayor agravio comparativo entre profesionales que conozco, la medida mas desmotivadora que conozco, permitiendo que haya grandes diferencias económicas entre profesionales que hacemos el mismo trabajo, existiendo médicos de primera y segunda categoría cuando estos médicos de segunda categoría son auténticos profesionales que trabajan como el que más, que tienen auténtica vocación de servicio, que se sacrifican, colaboran con la institución y sacan el trabajo adelante todos los días, y que están contribuyendo junto al resto de compañeros a mantener una calidad asistencial exquisita que está permitiendo obtener unas encuestas de satisfacción del usuario inmejorables y de las que ustedes alardean y pavonan cada vez que pueden.

Y no hablemos ya de los médicos interinos, los eventuales: éstos ya son médicos de tercera, pues a todo lo dicho anteriormente tienen que soportar además una inseguridad laboral enorme, contratos basura, situaciones de estrés y ansiedad importantes, afectando a su vida personal y familiar… Ellos también trabajan como los demás, colaboran en todas las actividades de los equipos como los demás, sacan el trabajo adelante todos los días como los demás, contribuyen a mantener una calidad asistencial exquisita como los demás, por lo que ellos también tienen el derecho a preguntar, ellos también me preguntan, con miedo, sí, con ingenuidad, sí, pero me preguntan “¿y la carrera, qué?” Y yo contesto “pues la carrera ná, ná de ná“, y me pongo enfermo… Quizá mas enfermo porque ya me pilla con las defensas bajas de tanto escuchar “y la carrera, ¿qué?”, y de tanto responder “ná, ná de ná“, y me empiezo a preocupar porque me estoy poniendo muchas veces enfermo, estoy muy delgadito y veo que al final no se cobra la carrera y yo me voy al hoyo… Y hasta aquí hemos llegado, señores.

Es por ello por lo que me he decidido a escribir este Con firma, para hacer una denuncia pública de esta situación injusta, humillante, discriminativa, vergonzosa, sangrante… ( se me acaban los adjetivos), con el fin de defender a todos mis compañeros que están en esta situación y solicitar que de manera urgente se ponga fin a la misma, se desbloquee la carrera profesional, se reconozcan los niveles y el pago de los mismos, que cada uno tenga derecho en función de los años de antigüedad y méritos; lo que también incluiría, por supuesto, a los interinos y eventuales, supeditado desde luego a que sean propietarios, no necesitando por tanto comenzar por el nivel 1 al adquirir dicha condición.

Así mismo pretendo crear una corriente de denuncia pública de todos mis compañeros afectados por este tema, de manera que a partir de ahora todos, y digo bien, todos, Primaria, Summa y Hospitalaria, se dediquen a enviar una carta a todos ustedes (a ver si somos capaces de empapelar o inundar la Administración con ellas) en donde hagan referencia a su situación personal y terminen la misma con la dichosa frasecita que llevo oyendo desde hace mucho tiempo, que me pone enfermo y para la que no tengo respuesta: Y la carrera, ¿que?

Ya para terminar, sólo pedirles disculpas por la cantidad de veces que les he repetido la frasecita de “y la carrera, ¿qué?”, y como estoy seguro que me han perdonado pues solo de recuerdo y para que no se olviden de mi, me van a permitir que acabe como empecé: “y la carrera, ¿qué?”. ¡No puedo con esta frase!

Alfonso López García de Viedma.
Delegado sindical de AMYTS
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2 comentarios

  1. Mónica Alloza Planet en

    ¡Bravo Alfonso! Me ha encantado tu artículo.
    Enhorabuena.
    Ahora vamos con la carta y a inundar los despachos.
    Un abrazo.

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