CON FIRMA. “Tribunales de oposición: ¿por qué no empezar por dar ejemplo?”, por Ángela Hernández

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Hay que gobernar y legislar de manera que ser honrado merezca la pena”
Manuel Giménez Fernández

Hay citas que se repiten a menudo y que pueden tener varios significados dependiendo de quien lea. La que he elegido la recita a menudo Ana Giménez, presidente de Atención Primaria de AMYTS, con especial cariño porque es de su abuelo, y deja escaso margen de error en su interpretación. En este mundo de escándalos de corrupción masivos, destapados y veremos si castigados, un día sí y otro también. En una sociedad en la que algún día habrá que sentarse a pensar los motivos por los que dicha corrupción es contemplada y consentida, si no con complacencia, sí con una cierta resignación que lleva a no castigarla en las urnas.

El motivo podría ser que mucha gente piense “todos hacen lo mismo” o “todos son iguales”, o peor aún, porque se asuma que cada uno en su nivel actúa de la misma forma. En un panorama como el actual, en el que las palabras transparencia, medidas anticorrupción, control y buenas prácticas están en todos los medios de comunicación y en la boca de la mayoría de nuestros representantes públicos… ¿Por qué no empezar por dar ejemplo?

Hablo de las OPE 2015 de especialidades hospitalarias. Como decía la semana pasada Julián Ezquerra, hay mucho ruido, y cuando el río suena…

Resulta curioso que, frente a esta legítima preocupación ante la limpieza y transparencia de un proceso por desgracia poco frecuente y escaso como la posibilidad de obtener una plaza fija en Atención Hospitalaria, la Administración reacciona airada contra los que lo pongan sobre la mesa: “Os estáis echando piedras sobre vuestras propias cabezas”, “¿Cómo os atrevéis a poner en duda a los miembros de los tribunales?”, “Así nadie querrá formar parte de un tribunal.”

¿Podría alguien explicar por qué motivo exigir que se tomen las adecuadas medidas para asegurar la limpieza y transparencia de un procedimiento de selección de personal en una Administración pública es arrojar dudas contra nadie? ¿Hay algo que temer u ocultar?

Como presidente de Atención Hospitalaria de AMYTS, espero y deseo que no. Que estas OPE que ya llevan encima el lastre de unas bases manifiestamente injustas con los profesionales que llevan años desempeñando sus funciones con toda profesionalidad sean unas OPE justas y completamente transparentes. Para ello me gustaría que la Administración se asegure de que se dispongan los mejores medios existentes a nuestro alcance para asegurar la igualdad de oportunidades para todos los opositores y evitar posibles fugas de preguntas.

Recordemos que las plazas ofertadas para paliar una temporalidad que supera el 36 % en el ámbito hospitalario son (incluyendo turno libre, promoción interna y discapacitados) tan solo 368 para un total de 3976 aspirantes en la OPE 2015. O lo que es lo mismo, tan solo el 9,2 % de los que se presenten obtendrán plaza. No llega a una plaza para cada 10 aspirantes

Cuando un bien es tan escaso, considero que cualquier medida para asegurar que se reparte de la mejor manera posible es poca. En AMYTS no somos los únicos que lo decimos o lo hemos pensado. Existen administraciones en las que, en lugar de acusar de maledicencia a los que tratan de salvaguardar la transparencia, publican manuales de Instrucciones y buenas prácticas de los tribunales de selección. Como el del Instituto Asturiano de Administración Pública de Adolfo Posada del que entresaco medidas que también podrían torpemente interpretarse como de alta sospecha para la honorabilidad de los tribunales, o utilizarse de cara a los próximos exámenes de oposición de especialidades hospitalarias (aún estamos a tiempo):

“… la obligada adopción de medidas que garanticen la confidencialidad de las preguntas. (…) De la adopción de todas estas medidas se dejará constancia en acta.”

El/la Presidente/a advertirá al resto de los miembros del Tribunal que la infracción del deber de sigilo profesional y confidencialidad será objeto de la sanción que corresponda mediante el expediente disciplinario oportuno, y todo ello con independencia de las posibles responsabilidades penales que pudieran derivarse en función de la naturaleza y gravedad de los hechos”

“…A partir de este momento todos los integrantes del Tribunal deberán permanecer reunidos, evitando así suspicacias sobre posibles filtraciones. (…)”

“…RECUERDE: Se deberá dejar constancia en acta de todas las medidas de seguridad adoptadas para garantizar la confidencialidad de la prueba.”

¿Será que la Administración en Asturias desconfía de los tribunales? ¿O más bien que han decidido dotar a los tribunales de selección de herramientas, facilitándoles y exigiéndoles las medidas que harán que el procedimiento se desarrolle de forma lo más irreprochable posible y además pueda demostrarse que ha sido así? Si yo formara parte de un tribunal, no me cabe la menor duda de que adoptaría estas medidas y las haría constar en acta, para mi tranquilidad y la de los opositores.

Los médicos y titulados superiores del SERMAS pertenecientes al ámbito de hospitalaria hemos perdido la fe en el sistema. Hay quien grita a los cuatro vientos que hay que reformarlo para que el sistema de provisión sea diferente, más flexible, menos encorsetado. ¿Saben qué les contesto siempre? De acuerdo, abramos este debate para cambiar la ley (también añado que, si hemos deformado el sistema estatutario así, miedo me da qué haremos con otros sistemas). Pero mientras tanto vamos a ver si entre Administración, organizaciones sindicales y profesionales conseguimos que funcione el que tenemos de forma adecuada y justa. Espero que antes que después nos sentemos a negociar el decreto de selección y provisión del personal estatutario del SERMAS para que deje de haber este cambio de reglas continuo.

¿Saben el sentimiento que genera en los profesionales el cambio de reglas a mitad de la partida? Se escuchan cosas como: “vaya, justo cuando me tocaba a mi cambian las reglas” “¿para qué estudiar, si ya sabemos para quién van a ser las plazas”. Este sentimiento existe, porque si hacemos historia en hospitalaria llevamos un triste historial:

  • una OPE extraordinaria de consolidación en el 2001 para arreglar bolsa de temporalidad,
  • una OPE 2009 con temas en la que se recogieron los méritos de forma previa a la realización de la fase de oposición,
  • y ahora (y con una nueva bolsa de temporalidad formada) se acerca por primera vez una OPE en la que la Administración ha recogido nuestra petición de que la fase de oposición fuera mediante preguntas tipo test para asegurar la objetividad. Pero con el caramelo envenenado de que las bases de la OPE 2015 solo van a baremar méritos del doble de las plazas ofertadas.

Traduciéndolo para que todos lo entendamos, en la especialidad en la que menos plazas hay que son 10 hasta la que más con 69, me pregunto desde que se aprobaron dichas bases, la cara que se les va a quedar a los opositores que saquen la nota número 21 o 139 en el examen y vean que a pesar de todo su esfuerzo y de haber realizado un examen brillante, no se les van a contabilizar los méritos.

¿Y la OPE del 2016 de las especialidades que no han salido en esta? ¿Cómo serán? ¿Y las siguientes? Con estas reglas del juego no sé cómo se extraña nadie de que los facultativos desconfiemos, lo raro es que sigamos jugando. Y jugamos no por consentimiento o complacencia con cómo se hacen las cosas, sino porque al final lo que todos queremos es una cierta estabilidad para ejercer nuestro trabajo en las mejores condiciones posibles, lo que por cierto se traducirá en las mejores condiciones para los pacientes de una forma mucho más efectiva que manuales de humanización de doscientas páginas.

Llegados a este punto, hay otra cuestión que me atormenta… La gran pregunta es, ¿por qué tanta resistencia a implementar medidas que existen, que son relativamente fáciles y que asegurarían que la limpieza, además de haberla y suponerla, se percibiera como un requisito imprescindible?

Volvemos a Don Manuel, “Hay que gobernar y legislar de manera que ser honrado merezca la pena”. Y si eso implica que haya que pagar más a los tribunales por las molestias, o que renuncien aquellos que se sientan ofendidos por dichas medidas, considero que son requisitos más que asumibles si con ello vamos a recuperar la confianza de los médicos y otros titulados superiores de los hospitales del SERMAS en los concursos-oposiciones y en el sistema. Garantizando los principios de igualdad, mérito, capacidad y publicidad como algo real y palpable, y no algo que, de tanto repetirlo y no asegurarnos los mecanismos para que realmente sea así, suene hueco y sin contenido para muchos.

Las herramientas están ahí. Estamos a tiempo, están a tiempo… espero que no desaprovechen la oportunidad.

Ángela Hernández Puente
Especialista en Cirugía General. Presidenta AMYTS de Atención Hospitalaria
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