CON FIRMA. “Señores de la Consejería, un poquito de imaginación”, por Mónica Alloza

0

Todos los años igual: cuando llega el verano, las navidades o la epidemia de gripe, se ponen de manifiesto las grandes dificultades de la Administración Sanitaria para cubrir las vacantes que se generan entre los facultativos. Podríamos decir que la culpa es de la ausencia de bolsas de contratación temporal en Atención Hospitalaria o en el SUMMA, pero en Atención Primaria, con bolsa y todo, sigue habiendo problemas, y nos vemos en el espectáculo mediático de ver a todo un señor consejero de sanidad de Madrid buscar por twitter a un médico para un centro de salud

Probablemente el problema de fondo es un déficit crónico de plantillas médicas en todos los ámbitos de la Sanidad Pública, que dificulta que los profesionales puedan disfrutar de sus vacaciones, ponerse enfermos o acudir a cursos y congresos. Las ausencias de corta duración nunca se cubren y, en determinadas especialidades, tampoco las de media duración (bajas maternales, por ejemplo), porque no se encuentran médicos en el mercado.

Pero, ¿de verdad no hay mercado? ¿De verdad no hay médicos en paro?

Cuando se abrieron los hospitales de gestión indirecta de Madrid, que se rigen bajo el régimen laboral del convenio de clínicas privadas, no hubo dificultades para completar las plantillas. Muchos de mis compañeros de Torrejón se animaron a formar parte del hospital porque les ofrecían un contrato indefinido. Parece mentira, pero un contrato indefinido es la diferencia entre conseguir un crédito hipotecario o no, o incluso la tarjeta de crédito de un supermercado o la financiación para comprar un coche… Vamos, actividades cotidianas, que no hablamos de clases de equitación ni de comprar un yate. Recordemos que los médicos españoles son de los peor retribuidos de Europa; nada que ver con otros países, donde ser médico es casi ser de la clase alta. Aquí, clase media, y gracias.

En otras comunidades autónomas vecinas, cuando se plantearon ampliar las plantillas por apertura o expansión de hospitales, se ofrecieron interinidades desde el inicio y se convocaron OPE con una frecuencia que ya quisiéramos en el SERMAS.

Pero en Madrid no tienen imaginación nuestros gobernantes. Se siguen ofreciendo contratos basura, tenemos unos índices de precariedad y de falta de estabilidad alarmantemente altos, y todavía nos insultan diciendo que los médicos no “quieren” trabajar en verano. Perdone, señor consejero, lo que los médicos no quieren es que se les maltrate y se les tome el pelo.

¿Cuál es el motivo para no promocionar un empleo estable y de calidad? Un profesional contento, motivado y tranquilo ¿no rinde más y mejor? ¿Cómo puede ser que el principal empleador sanitario de Madrid, ¡público!, se dedique a contratar más precariamente que muchas patronales privadas?

Hace unos años se justificó la puesta en marcha de hospitales de gestión indirecta en Madrid como forma de control del gasto y para mejorar la eficiencia y gestión sanitaria. Sin entrar a valorar el modelo, que tiene muchas pegas, sí que he decir que estos hospitales han proporcionado una estabilidad laboral importante a los profesionales. Los índices de precariedad son muy bajos, en comparación con la sanidad pública directa. Además, por ley, están obligados a convertir en indefinidos los contratos temporales de más de dos años de duración.

Sin embargo, en la pública no hemos conseguido siquiera que se reconozcan las plazas estructurales que llevan años siéndolo y que están cubiertas por contratos eventuales. ¡Si para nombrar interinos estamos tardando un montón de meses, y en Atención Primaria, conejillo de indias de este nuevo proceso, está resultando caótico! Para qué hablar del sector hospitalario o del SUMMA, donde ni siquiera se han puesto en marcha las bolsas de empleo temporal…

No me extraña la fuga de profesionales sanitarios a otros países. No me extraña que pocos de nosotros animemos a nuestros hijos a estudiar medicina. Las políticas cortoplacistas de nuestros gobernantes ocasionarán, con el tiempo, un déficit de facultativos similar al de otros países europeos: las vocaciones se desgastan con tanto maltrato y tanta indefensión aprendida. La falta de reconocimiento, de respeto y dignidad por nuestro importante papel en la sanidad, con el tiempo agota a cualquiera.

Señores de la Consejería: échenle imaginación o miren hacia su legado de gestión indirecta para encontrar soluciones a los déficits cíclicos de facultativos en época vacacional. Y si no se les ocurre nada, aquí les dejo unas cuantas propuestas, que no son nuevas (no vamos a inventar la rueda a estas alturas), pero que funcionan: bolsas de trabajo temporal objetivas, transparentes y ágiles; OPE cada dos años; traslados internos y nacionales; conversión automática en interinidad de todas las plazas eventuales de más de 2 años de antigüedad; incentivación especial para ocupar plazas sensiblemente difíciles de cubrir (lejanía, aislamiento, etc)…

En fin, son muchas las soluciones posibles, pero hay que tener voluntad y ganas. La mayoría de las propuestas no conllevan un gran gasto económico, es más, creo que unas plantillas estables y unos médicos contentos mejorarán la eficiencia de los procesos y ahorrarán costes sanitarios. Esto tampoco es inventar la rueda, sólo hay que mirar el modelo empresarial de la zanahoria en vez del palo de muchas multinacionales de éxito.

Mónica Alloza Planet
Especialista en Radiodiagnóstico, H. U. de Torrejón. Vocalía AMYTS de ejercicio privado

Compartir:

Deja una respuesta

¡Usamos cookies propias y de terceros para mejorar tu experiencia en esta web! Si sigues navegando, consientes y aceptas estas cookies en tu ordenador, móvil o tablet. Más información sobre las cookies y cómo cambiar su configuración en tu navegador aquí.

x