CON FIRMA. “Seamos justos con los que han sufrido injusticia”, por Julián Ezquerra

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El poeta y escritor italiano Arturo Graf decía: “Las naturalezas inferiores repugnan el merecido castigo; las medianas se resignan a él; las superiores lo invocan” No es necesario explicar cuál es el significado de esta frase si la misma se utiliza para introducir una opinión en relación a la injusta situación que padecen nuestros compañeros que llevan años de temporalidad, desprecio, maltrato, ninguneo, o cualquier otro calificativo que se le quiera dar.

Quienes están sufriendo una situación manifiestamente injusta, de la que no son responsables, ahora ven una luz al final del túnel, una luz que “ilumina” un poco el camino a seguir para poder dejar atrás años de injusticia. Esta luz viene de fuera de nuestras fronteras, del otro lado del túnel, de la Justicia Europea. Posiblemente estemos ante una solución y creo que a muchos no les gusta.

Cierto es que viendo las cosas con perspectiva, parece que entre los afectados, la Administración, las diferentes organizaciones sindicales, los servicios jurídicos de estas y los diferentes Jueces, padecen una variante del “Síndrome de Estocolmo”, que en lugar de ponerse del lado del secuestrador, lo hacen poniéndose junto a quien comete la injusticia con nuestros compañeros. Tengo la sensación de que todos los actores implicados ven normal e incluso defienden que lo que se hace es legal. Pero que algo sea legal no significa que sea justo, pues la legalidad se basa en la aplicación de leyes, que como ya sabemos, se cambian y hacen legal lo que antes no lo era, o hacen ilegal lo que sí lo era. Por tanto estamos ante un caso en el que la voluntad del legislador puede hacer cambiar las cosas.

Pero cuando el “legislador local” no hace su trabajo, cuando se hacen leyes que no se cumplen, o cuando las leyes se aplican de forma arbitraria, afortunadamente tenemos instancias superiores que pueden hacer cambiar las cosas. Unas de ellas es la propia Justicia, aunque ya hemos visto como habitualmente se posicionan del lado del fuerte, aplican la Ley de forma automática, no hacen una interpretación y adecuación a la realidad, y por ello una y otra vez sentencian en el mismo sentido. A su vez, estas sentencias calan en nuestros representantes legales, que ante la petición de amparo legal por parte de nuestros compañeros, responden “eso no se puede”, “las sentencias son contrarias”, “eso está perdido”,…etc. Y, por añadidura, ante esta situación y convencimiento, los dirigentes de las organizaciones que deben velar por la defensa de los intereses de los compañeros afectados, hacen suyas estas posturas y asumen que las cosas son así y así deben permanecer.

Estamos en un espeso bosque, en un complejo laberinto, en el que los apesadumbrados compañeros que sufren una situación de abuso, maltrato, injusticia, etc. ven con desesperación que no hay salida. Pero hace unos meses llegó a AMYTS un letrado, Javier Arauz, que tenía una visión diferente. Lo que contaba era algo fuera de lo normal. Se cuestionaba la situación y, sobre todo, planteaba una posible alternativa, una solución. Él veía el laberinto, el bosque, desde una perspectiva diferente. No estaba en el interior de ellos, estaba viéndolo desde las alturas, veía el camino, veía la salida. Se le escuchó, se presentaron sus propuestas, y todo hay que decirlo, no todos las compartían. Tal es así, que muchos las discuten, las rechazan, incluso las critican con dureza, sobre todo por entender que lo que proponen como solución para los injustamente tratados puede afectar a quienes tienen ya una posición consolidada. Nada más lejos de la realidad, pero el miedo existe.

Estaba claro que el camino, la solución, había que buscarla fuera de nuestro país, y de nuestra justicia. Así se hizo, y en ello estamos. En este tiempo y para satisfacción nuestra, hemos visto recientemente cómo sentencias del Tribunal de Justicia Europeo dan respaldo a las propuestas que hacemos. Ahora todos se suman al modelo, parece que todos lo apoyan, cuando lo cierto es que no se atrevieron a plantearlo, cuando lo rechazaban abiertamente. Lo curioso es que los que ahora se suben al carro, lo que piden es algo que ya se está haciendo, y no es otra cosa que hacer interinos a los eventuales. Recordemos que esta medida ya tiene un cierto recorrido, que ya se hizo en hospitales, SUMMA112 y recientemente en atención primaria. Y recordemos también que AMYTS no firmó aquel acuerdo que no era justo y que está pendiente de sentencia judicial, pues reclamamos que se hicieran interinos a todos los eventuales de más de dos años, no solo a unos pocos y sin respetar condiciones de igualdad, mérito y capacidad.

Por todo ello pedimos algo más. Pedidos ser justos con los que sufren injusticia. No vale “castigar” el abuso con penas menores. Hacer interinos es de Ley, no es un castigo. Hacer fijos, aunque les llamen de otra forma, es lo que merecen los afectados. Hay que “castigar a la Administración” y evitar que se vuelva a repetir esta situación. Por ello AMYTS quiere poner en común estas reflexiones, dar a conocer a todos la situación y la propuesta de solución. El XIII círculo sanitario será un extraordinario marco para dar voz a todos los interesados. Afectado, administración, juez y abogados serán quienes debatan e intenten dar una respuesta a las dudas que se plantean en estos momentos. AMYTS siempre con los profesionales, “médicos que cuidan de los médicos”.

Julián Ezquerra Gadea. Médico de familia. Secretario General de AMYTS

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