PROFESIÓN. Salud y cambio climático

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El activismo de los médicos en temas de transcendencia pública tiene ya un largo recorrido, y en este sentido puede servir de ejemplo la Asociación Internacional de Médicos para la Prevención de la Guerra Nuclear, que fue galardonada con el Premio Nobel de la Paz en 1985. En la misma línea, la última asamblea de la Asociación Médica Mundial, hace unos días, aún hacía una condena pública contra la fabricación y utilización de armas nucleares.

Ese mismo compromiso de los médicos está siendo buscado actualmente por diversas organizaciones frente al cambio climático, y, más en particular, frente a las consecuencias sobre la salud que dicho fenómeno puede tener. La misma reciente asamblea de la Asociación Médica Mundial ha puesto en el punto de mira las inversiones en industrias relacionadas con los combustibles, abriendo el debate sobre la retirada de dichas inversiones por parte de las asociaciones profesionales; las asociaciones médicas canadiense y británica y el Real Colegio de Médicos de Australia ya han hecho público su compromiso de desinversión en la industria de los combustibles fósiles.

Pero la lucha contra el cambio climático en el ámbito sanitario es mucho más amplia. La Organización Mundial de la Salud se encuentra inmersa, junto a otras entidades, en una campaña, “Nuestro clima, nuestra salud”, que pretende promover el liderazgo sanitario en la lucha contra el cambio climático, y hacerlo visible y patente en la próxima Conferencia de Naciones Unidas sobre el tema, a mantener en París el 5 de diciembre de 2015. En un documento dirigido a los profesionales sanitarios, afirma que:

  1. El cambio climático amenaza directamente a la salud, tanto a través de

    Consecuencias del cambio climático. Fuente: CDC

    las alteraciones en la meteorología (tormentas, inundaciones, etc) como de los problemas que pueden generarse en el suministro de agua y alimentos o en el cambio de las áreas de distribución de algunas enfermedades infecciosas.

  2. La lucha contra la contaminación ambiental y el cambio climático es a la vez una lucha contra las enfermedades no transmisibles (cardiovasculares, diabetes, EPOC), vinculadas a un exceso de mortalidad de 7.000.ooo de defunciones al año en el mundo. Reducir las emisiones de CO2 es, por tanto, un elemento fundamental en la promoción de la salud y la prevención de la enfermedad
  3. El sector sanitario contribuye significativamente a las emisiones de CO2 (en el caso del Reino Unido, contribuye con el 40% de las emisiones del sector público).

Y dado el papel fundamental de los profesionales en la protección de la salud de los ciudadanos, les invita a liderar la lucha contra el cambio climático y a comprometerse en la defensa transversal de la salud en todas las políticas.

La invitación incluye, por supuesto, también a las organizaciones sanitarias, que como tales tienen la doble responsabilidad de promover la salud pública y de reducir su participación en las emisiones contaminantes; una de las iniciativas promovidas dentro de la campaña “Nuestro clima, nuestra salud” es el Reto Sanitario 2020 frente al Cambio Climático, en el que pueden participar las organizaciones que se planteen objetivos de reducción de emisiones.

En todo caso, el foco sanitario del cambio climático estará bien presente en la Conferencia de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, tanto en su seno, a través de la presencia de la Organización Mundial de la Salud, como en su entorno, dado que diversas organizaciones han convocado una Conferencia paralela sobre Cambio Climático y Salud el día previo también en París. Ojalá que todos estos esfuerzos tengan éxito y contribuyan a mejorar la salud de la población actual y de las generaciones que nos sucedan; ahora sólo falta llevar ese compromiso con la salud al día a día de nuestras actuaciones profesionales. Y hay muchos pasos que caminan en esa dirección: desde la iniciativa No hacer, de la que ya hemos hablado en estas páginas, hasta las guías de actuación para valorar el impacto medioambiental de las actuaciones sanitarias, como las recientemente publicadas por la agencia inglesa de salud pública Public Health England para diversos entornos sanitarios (medicina general, servicios de urgencia, hospitalización, procesos quirúrgicos…).

Miguel Ángel García
Médico de familia. Director médico de la Revista Madrileña de Medicina
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