SALUD LABORAL. Nocturnidad: por cada 15 años de trabajo se envejecen 5 años

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El pasado día 1 de junio de 2021, el sindicato AMYTS, avalado por la Confederación Estatal de Sindicatos Médicos CESM (de la que forma parte), presentó una propuesta sobre la necesidad  de un régimen anticipado voluntario en la jubilación, por razón de actividad, para todos los facultativos sanitarios  que realizan trabajo nocturno. Dicha propuesta, avalada y asumida por CESM, se realiza a nivel nacional, dado que recoge a todos los facultativos nocturnos del territorio nacional. Asimismo, en la Comunidad de Madrid este régimen anticipado de jubilación sería de aplicación inmediata al personal que trabaja en el SUMMA 112 y SAR, dado que cumplen con todos los criterios para ser considerados trabajadores nocturnos.

Al día siguiente, 2 de junio, se realizó una rueda de prensa en la sede de CESM para la presentación de dicha propuesta a los medios y para informar de su comunicación a otros organismos e instituciones que consideramos deben apoyarla, entre ellas el Foro de la Profesión Médica, el Defensor del Pueblo, las sociedades científicas relacionadas con la Seguridad y Salud en el Trabajo y otras muchas organizaciones, incluyendo incluso a otros sindicatos que también representan a trabajadores nocturnos.

Esta propuesta de anticipación de la edad de jubilación de los facultativos con trabajo  nocturno responde a una necesidad sentida por muchos profesionales desde hace tiempo. Hay que tener en cuenta las peculiaridades del trabajo médico:

  • No solo el trabajo que realizan los facultativos es considerado esencial para nuestra sociedad, sino que además dicho trabajo requiere un sacrificio extraordinario por parte del profesional, que se entrega de forma singular, con gran dedicación, vocación, con una exigente preparación, y que en muchas ocasiones repercute en nuestra salud. Es por ello necesario que la sociedad reconozca este sacrificio que los facultativos realizan.
  • Históricamente, los sanitarios han estado sometidos durante su carrera profesional a unos horarios de trabajo excesivamente largos (incluyendo de forma habitual horario nocturno), en ambientes de trabajo estresantes, con sobrecargas de trabajo tanto físicas como psíquicas, lo que supone un desgaste de la salud de dichos trabajadores más intenso de lo deseable. Es decir, el trabajo del personal sanitario es un trabajo que genera riesgos y puede comprometer su salud.

Dicho todo esto, hay que tener en cuenta que el trabajo nocturno influye en dos aspectos  muy importantes de la vida:

  • Dado que el trabajo nocturno exige al organismo mantenerse activo en momentos en los que está preparado para el descanso y la reparación fisiológica, se producen desajustes que generan a medio-largo plazo problemas de diversa índole, pero algunos tan importantes como un aumento de prevalencia de patologías oncológicas, cardiovasculares y digestivas, así como patologías psíquicas. Si bien el efecto secundario más habitual del trabajo nocturno es la somnolencia diurna, se ha documentado que las trabajadoras de horario nocturno tienen un 48%  más de riesgo de sufrir un cáncer de mama; asimismo se ha documentado un  aumento de la prevalencia de cáncer colorrectal y de próstata. Se ha observado un aumento de la patología cardiovascular  en especial HTA, con un mayor riesgo de sufrir accidentes cardiovasculares. La patología digestiva (trastornos gastrointestinales de diversa índole, obesidad) también tiene un aumento claro de la incidencia. Y no podemos olvidar las afecciones psíquicas en estos trabajadores: ansiedad, depresión, síndrome de fatiga crónica, abuso de alcohol y otros tóxicos y síndrome de burnout, entre otros, tienen una incidencia y prevalencia claramente aumentada entre los profesionales con turno nocturno.
  • El trabajo nocturno sitúa al trabajador fuera de la vida familiar y social “normal”, impidiendo una conciliación familiar adecuada y generando un triple desajuste entre el tiempo de trabajo, el reloj biológico y el tiempo social. La desincronización circadiana producida se agrava por una duración insuficiente en cantidad y calidad del descanso diurno, condicionado por las exigencias sociales y familiares acordes con la actividad normal del resto de la sociedad.

Por todo ello podemos concluir que cada quince años de trabajo nocturno se produce un envejecimiento de unos cinco años, Dicho envejecimiento lleva aparejada una reducción de la esperanza de vida, y se calcula que «un tercio de la gente que lo realiza padece más fatiga, neurosis, úlceras y alteraciones cardiacas».

No se puede olvidar, por otro lado, la situación de pandemia que hemos vivido y en la que aún  nos hallamos inmersos, la cual ha puesto en valor el gran trabajo  desarrollado en el sector sanitario. La Covid 19 ha puesto en evidencia la gran afectación profesional;  recordemos que el 10,9 % de las bajas por Covid en el año 2020 han sido del sector sanitario, sin olvidar a los sanitarios fallecidos por Covid 19. Sin duda, ha sido nuestro sector el más castigado por la pandemia.

En este contexto, los trabajadores nocturnos han  visto agravada su situación al tener unas condiciones de descanso claramente no favorables, con camas compartidas y sin medidas higiénicas garantizadas, aspectos éstos que han sido documentados por la Inspección de Trabajo.

Por todo lo expuesto, está claro que el trabajo de los facultativos sanitarios presenta peculiaridades o diferencias respecto a otros trabajos, ya que requiere un importante esfuerzo personal, una clara vocación y un alto grado de solidaridad y generosidad, rasgos todos ellos que caracterizan a este colectivo.

Pero no solo eso, este trabajo que requiere un grado tan importante de dedicación supone un  riesgo para la salud del que lo ejerce, y dicho riesgo se ve agravado en los trabajadores de turno nocturno, porque el trabajo nocturno es un factor de riesgo en sí mismo.

Para terminar consideramos que los trabajadores nocturnos facultativos deben acceder antes a la edad de jubilación, mediante un desarrollo normativo que garantice nuestra protección a la salud basado en el procedimiento recogido en el Real Decreto 1698/2011, de 18 de noviembre, por el que se regula el régimen jurídico y el procedimiento general para establecer coeficientes reductores y anticipar la edad de jubilación en el sistema de la Seguridad Social aplicable a colectivos, sectores o actividades, en las escalas, categorías o especialidades correspondientes, que no tienen reducción de la edad de jubilación.

Grupo de trabajo Nocturnidad AMYTS (Victoria Velasco, Pelayo Pedrero, Ángel Bayo, Alicia Martín, Ángela Hernandez, Javier Bermejo)

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