Sábanas blancas en defensa de la sanidad pública en Madrid

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Reproducimos el extracto de un artículo –que difunde EL MUNDO- de Ricardo Cubedo, oncólogo del Hospital Universitario Puerta de Hierro Majadahonda, con un llamamiento a secundar una sencilla acción que “permitirá mostrar a los administradores sanitarios y a toda la ciudad la disconformidad con la privatización del núcleo de la Sanidad pública”: CUELGA UNA SÁBANA BLANCA DE TU VENTANA. Cubero explica porqué por primera vez en años, todos los profesionales de la sanidad pública madrileña están en huelga:

“Muchos profesionales sanitarios han comprendido, defendido y colaborado con la necesidad de introducir cambios en el sistema sanitario en pro del ahorro responsable y de la sostenibilidad.

Sin embargo, la cesión de áreas enteras de salud con las decenas de miles de asegurados que las habitan a hospitales enteramente privados (Fundación Jiménez Díaz, el futuro de Collado-Villalba) y la privatización de la gestión de seis hospitales públicos y de una porción de la asistencia primaria que gobierno regional se dispuso a implantar desde finales de octubre han sido drásticamente rechazadas por todo el todo el colectivo sanitario en bloque. Se ve en ellas (…) un paso equivocado y difícilmente reversible que redundará en una sanidad peor para todos los ciudadanos de Madrid, transfiriendo decisiones de pura salud pública y asistencia médica a proveedores privados de servicios sanitarios, algunos de los cuales no son más que ramas de inversión pertene cientes a multinacionales de capital-riesgo con intereses que van desde fondos de inversión hasta firmas de moda o empresas de telecomunicaciones”.

Según Cubedo, “el sentir común es que el núcleo duro del sistema de salud debe permanecer bajo un control público estricto. Este núcleo incluye decisiones tan trascendentales como qué profesionales se contratan, qué cualificación se les exige, cómo se les retribuye, qué incentivos se les aplican, qué medicamentos se adquieren, cómo se mantienen los equipos diagnósticos, qué criterios de ingreso y de alta se emplean, qué tratamientos se consideran adecuados y cuáles no se financian, entre otras muchas. Tememos que la necesidad de que el sistema no solo no sea excesivamente deficitario, sino francamente lucrativo, acabe por anteponer los criterios económicos a los del bienestar de los pacientes, trocando una sanidad universal, gratuita y de calidad por otra, sencillamente universal y gratuita”.

Fuentes: EL MUNDO, 29-11-2012

 

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