CON FIRMA. “Rumores, medias verdades, globos sonda, resistencia profesional al cambio y desgobierno”, por Ángela Hernández

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Hace unos días, en una red social, intercambiaba opiniones con un médico que actualmente ocupa un cargo de gestión en la Administración. Hablábamos de la gestión clínica. Él aducía desconocimiento, necesidad de formación en gestión de los profesionales y, también, el ego de algunos profesionales. Yo, necesidad de planteamiento real y claridad de las reglas del juego y, sobre todo, falta de confianza. Esta cercanía y la capacidad de poder intercambiar dinámicamente puntos de vista son algunos de los puntos fuertes de las redes sociales.

El tema de la confianza es muy importante en cualquier organización cuyo principal recurso sean las personas. En sanidad es aún más importante. Entre el médico y el paciente, el acto médico más importante, la relación médico-paciente, genera una relación de confianza fundamental entre los dos protagonistas implicados. En la actualidad, el médico ejerce su trabajo en unas condiciones de sofisticación y complejidad que se parecen poco a las condiciones de hace un siglo. En este contexto, nuestra actuación viene definida por el entorno y las relaciones que se establecen en el centro de trabajo, que, en el entorno hospitalario, vienen determinadas por su jefatura, la dirección gerencia y, todos ellos a su vez, por la Consejería de Sanidad de su Servicio de salud. Desentendernos de la importancia de la línea estratégica del Servicio de salud no solo es imposible, sino que no es deseable. Pero, ¿y cuando no se percibe esta línea estratégica, o cuando dicha línea estratégica no nos parece que conduzca a la mejora de nuestro fin último, que es dar el mejor servicio posible a los pacientes y a la sociedad?

Se produce un fenómeno muy estudiado en gestión de empresas que se basan en personas, la resistencia profesional a los cambios. Para que dicha resistencia se minimice, hace falta establecer unas relaciones de confianza mutua, basadas en la transparencia, y un trabajo por ambas partes, que en el SERMAS nos cuesta percibir a los profesionales.

En 2012 se produjo una oposición masiva a Plan privatizador de Lasquetty, surgiendo la Marea Blanca, que, le pese a quien le pese, tenía como motor fundamental el rechazo profesional a un cambio de gestión que no se había explicado, que no convenció. Arropados por los pacientes y ciudadanos, no porque estuvieran instrumentalizados o manipulados por sindicatos o partidos políticos, sino porque los profesionales supieron trasmitirles la gravedad de las medidas planteadas, y en la relación de confianza existente, apoyaron el rechazo. Aun así no fue solo la oposición profesional ni de los ciudadanos la que lo detuvo, sino también recursos judiciales frente a irregularidades administrativas. Es decir, no se logró convencer a los gestores y gobernantes de que el modelo fuera equivocado, fueron forzados por el rechazo profesional y ciudadano y el fallo judicial.

De ello se deduce que aprendieron que no podían hacer las cosas de golpe, pero en ningún caso renunciaron a la ideología que subyacía a dichos cambios.

Los profesionales no percibíamos, ni percibimos en la actualidad, un plan sanitario para la Comunidad de Madrid. Si hubiera planificación, difícilmente se hubieran construido 5 hospitales de agudos de modelo PFI, ni otros 4 hospitales de agudos de modelo PPP. No se entiende que un hospital de media estancia como Virgen de la Torre se absorba por el hospital Infanta Leonor, ni que a un hospital como el Universitario de Móstoles, cercano a otro de modelo PPP, se le imponga, primero con rumores, desmentidos en Mesa Sectorial, pero posteriormente confirmados en comparecencia del Consejero de Sanidad en la Asamblea, un cambio de modelo. Y que, además, en dicha comparecencia se tenga el desparpajo de decir que se hará contando con los profesionales.

¿Qué concepto tiene nuestra Consejería de Sanidad (porque lo es, y de todos, pues deberían estar al servicio de todos los ciudadanos) de contar con los profesionales?

Nos consta la preocupación de los profesionales médicos del hospital Universitario de Móstoles, por lo  que llevamos el rumor a Mesa Sectorial, y por eso nos tranquilizamos y les tranquilizamos con las explicaciones de la Directora Gerente de Hospitales… para encontrarnos con la comparecencia del Consejero de Sanidad en la Asamblea de Madrid la semana siguiente. ¿Creen que así se genera confianza? ¿Siguen de verdad pensando que se pueden introducir cambios exitosos de gestión, si es que son de gestión, de espaldas a los profesionales?

No lo creí en el 2012, y sigo sin creerlo ahora. La confianza no se impone, se gana. Me solidarizo con los profesionales de Móstoles porque entiendo perfectamente el daño que en el día a día del devenir de un hospital hacen estas cosas. Y voy a terminar con un poema, para todos aquellos médicos de Madrid que ejercen en otros centros…

Cuando los nazis vinieron a llevarse a los comunistas,
guardé silencio,
porque yo no era comunista,

Cuando encarcelaron a los socialdemócratas,
guardé silencio,
porque yo no era socialdemócrata,

Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas,
no protesté,
porque yo no era sindicalista,

Cuando vinieron a llevarse a los judíos,
no protesté,
porque yo no era judío,

Cuando vinieron a buscarme,
no había nadie más que pudiera protestar.

(Friedrich Gustav Emil Martin Niemöller)

Ángela Hernández Puente
Presidente de Atención Hospitalaria de AMYTS
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