CON FIRMA. “En respuesta a Sanitas, sobre el Hospital de Torrejón”, por Miriam Eimil

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Agradecemos la réplica formal del Hospital de Torrejón a nuestra nota de Prensa, pero permítasenos insistir ante el “sostenella y no enmendalla” tan característico de nuestro centro de trabajo.

  1. CONTRATACIONES. El hospital ha reconocido recientemente que el censo que aporta al comité de empresa, en palabras de uno de los máximos responsables de Relaciones Laborales (RRLL), “sólo sirve para la elecciones”. No parece fácil de casar esta descripción  con el Estatuto de los Trabajadores, cuyo  artículo 64.5  afirma que “el comité de empresa tendrá derecho a ser informado y consultado sobre la situación y estructura del empleo en la empresa o en el centro de trabajo, así como a ser  informado trimestralmente sobre la evolución probable del mismo”. Pero no es esto lo que nos interesa, sino la propia  información, o  desinformación: Sanitas aporta los datos de contratación global, sin contemplar el porcentaje de jornada de cada efectivo o la temporalidad. Nos limitamos a  insistir en lo siguiente:  los datos del censo no casan con la plantilla que publican en la memoria pública del SERMAS. A nosotros no nos salen las cuentas de 200 facultativos estructurales indefinidos, sino menos, y los que se contratan son en su mayoría temporales y en jornadas no completas.  Sirvan estos datos para analizar la apuesta de futuro que hace Sanitas contratando.
  2. CONDICIONES LABORALES. En una anterior nota pública asumimos nuestra responsabilidad en el reajuste salarial. Los representantes médicos del Comité de Empresa comprendimos en esos momentos (años 2014 y 2015) que era la única forma viable de continuar el proyecto asistencial y aceptamos, con duros reproches por parte de algunos de nuestros compañeros, la pérdida de poder adquisitivo que se hizo, según Sanitas, con el “objetivo de incentivar la calidad de la atención que se presta”. Sospechamos que Sanitas sabe muy bien a qué nos referimos con el endurecimiento de las condiciones laborales, y no es, ya no, el salario: es la reducción de los tiempos asignados al paciente en consulta, el incremento del tramo de consulta en detrimento del tiempo dedicado a tareas no asistenciales, y los despidos, sí. Esos despidos cuya improcedencia conocemos y que por respeto a nuestros compañeros no vamos a desmenuzar, son el reflejo de una desastrosa política de Recursos Humanos de palo, sin zanahoria que valga. Durante la propia tramitación del protocolo de conflictos laborales dentro de la Comisión de Igualdad se producía, con conocimiento de la propia empresa,  algún doloroso caso de mal manejo de problemática entre trabajadores, sintomático de la diferencia que va entre lo que se publicita y lo que realmente se quiere hacer. La forma de conciliar con los jefes es variable y se mueve entre prometidas subidas de sueldo y asfixia asistencial, según el servicio. Y eso sin hablar del personal no facultativo…..
  3. CALIDAD PERCIBIDA. Bueno, no queríamos hacerlo, pero nos vemos obligados a ello, y sin desvelar datos confidenciales, pues se encuentran publicados en la memoria anual del SERMAS: reclamaciones en el año 2012: 352; en el 2013: 424; en el 2014:851. No contentos con este dato, aportamos otro: el mayor número de reclamaciones es por demora en la atención, es decir, que al médico sobrecargado se le acumulan los pacientes.
  4. CARTERA DE SERVICIOS. No podemos negar la posición de vanguardia del hospital respecto de algunos servicios, teniendo en cuenta su tamaño. Podríamos argumentar que algunas de las novedades que Sanitas se atribuye no son propias (la oncología radioterápica, gestionada por el IMO) o estaban antes de su desembarco (Unidad de Mama), pero reconocemos la pertinencia  del recordatorio, eso sí, con un castizo “menos lobos, Caperucita”. El hacer bandera de algunas especialidades no es justificación para el abandono con que se castiga a otras. Por discreción, no vamos a exponer los números de consultas logrados con la exigua plantilla de determinadas secciones, pero el resultado es poco menos que milagroso y un botón de muestra más, sin duda, del endurecimiento de las condiciones laborales, sometiendo a los trabajadores a una presión que no merecemos.

Pero bueno, de qué nos servirá saber todo esto si la Consejería sigue dando señal de ocupado y no hay modo de lograr una aproximación seria de lo que debe ser el proyecto asistencial de NUESTRO hospital…

Miriam Eimil Ortiz
Especialista en Neurología, Hospital de Torrejón. Delegada sindical de AMYTS

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