Receta electrónica, fin de los cheques descuento

0

Logo revista

Volumen 2, nº 10. Febrero 2014.

La gestión y la clínica

LA RECETA ELECTRÓNICA: ¿EL FIN DE LOS CHEQUES-DESCUENTO?

Francisco José Sáez Martínez*

Si hay algo que caracteriza, desgraciadamente, la Atención Primaria pública madrileña es “la consulta de recetas”. Este subtipo de actividad es un viejo conocido del sistema sanitario español, cuyo origen data del articulo 12 y 16 de la ley de 14 de diciembre de 1942 por la que se implanta el seguro obligatorio de enfermedad (SOE), confirma su nacimiento con el Reglamento de los Servicios Sanitarios del SOE del 20 de enero de 1948 y fragua sus características distintivas en diferentes disposiciones, convenios, acuerdos y hasta en un referéndum en la época de Girón de Velasco como Ministro.

Este alambicado proceso (ríase usted del Obamacare) finalizó con un concepto curioso, la extensión por parte del médico del SOE de un documento que sirviera para la facturación al farmacéutico, dado el carácter de éste de empresario privado que debía asumir un retraso obligatorio en el cobro del medicamento dispensado, concepto que tras diversas actualizaciones (la ultima en 2010) se sigue manteniendo y regulando, lo que explica parte de los sinsentidos de la consulta diaria del médico de familia.

Así, un usuario del SNS español tiene derecho a un descuento en la factura de sus medicamentos con cargo a la Hacienda Publica, siendo el garante de ese descuento el médico del SNS al extender una receta médica oficial, estando el facultativo sujeto a un doble o triple seguimiento de su actuación y la amenaza de sanciones en caso de no cumplir el ordenamiento, mucho más severas que las de la propia justicia en casos de prevaricación.

Planteado así, es de comprender que el médico de familia se enfrente a diario a la lucha con las “recetas”, con ese concepto guerrero, dado el carácter de gestor de dinero para el usuario al manejar los cheques descuento (las recetas, ahora sólo azules tras una policromía abundante y de escaso sentido) con su criterio, y dada la soledad en que se encuentra por la abdicación consentida de sus compañeros de Atención Hospitalaria y Urgencias, constituyendo esta “guerra” uno de los acicates de la Atención Primaria para reivindicar su papel en el sistema sanitario.

Estas luchas han generado infinidad de esfuerzos intelectuales (la incorporación de la enfermeria a la prescripción, la creación de recetas de largo tratamiento, los circuitos de recetas de crónicos, las cartillas de tratamiento de larga duración…) y movimientos reivindicativos (cómo olvidar la Plataforma 10 minutos y su receta multiprescripción) que ahora, con la incorporación de la tecnologia, quizá el mantra del siglo XXI, parece estar en vias de solución.

Si la informatización de la Atención Primaria ha cambiado las actividades profesionales y la organización de la consulta, aumentando la capacidad de información (pero no la de reflexión, lamentablemente), facilitando la tramitación de solicitudes, permitiendo el acceso a un mayor conocimiento en el momento y alterando la relación en la consulta, que pasa de ser de dos interlocutores a tres (la máquina se incorpora con características propias, hurtando tiempo a paciente y médico) en la mayoría de los casos, la incorporación de la receta electrónica va a generar nuevos cambios sobre los que deberíamos reflexionar.

Quizá el mas importante es el de la reducción de la consulta (según los optimistas casi el 40% de la misma), que liberará tiempo para dedicar a otras tareas según los gestores, esperemos que no a las “tonti-naderias” que tanto critica el maestro Gervas o a las ocurrencias de “5 minutos más solo” de la Administración. Pero también el cambio de las características de la consulta, donde los tradicionales espacios muertos de prescripción no tendrán cabida, obligando a un mayor ejercicio intelectual y necesitando una mayor cantidad de tiempo y atención (uno siempre recuerda su récord de 146 pacientes en un día de médico de cupo, asumible sólo porque el 60% eran “recetas” y “ volantes”, contando con la colaboración de una enfermera muy eficaz).

También habrá cambios en la organización de los centros (adiós a los circuitos de recetas y a las peleas con la enfermería y administrativos por el tema “receta”) y me temo que una mayor presión de la prescripción inducida por otros niveles (pese a la voluntad expresa de la Consejería de Sanidad en incorporar a la Atención Hospitalaria a este carro).

Cambios en el consumo de papel (disminución del gasto en el carísimo papel de la receta), en la responsabilidad legal (la firma electrónica continúa con problemas en nuestro país, véase los ejemplos de certificados de tiempo trabajado rechazados en convocatorias publicas por ir con esta firma), en la atención domiciliaria, en la relación con la inspección médica (de llegar ese imprescindible visado on line), en la relación con la oficina de farmacia (a través de la receta electrónica se establece un mecanismo de contacto directo entre el médico y el farmacéutico, eliminando distancias entre profesionales, aunque se reabren dudas sobre la atención farmacéutica) y sobre todo con el paciente, mas necesitado de información, en especial los más mayores y ajenos al mundo digital, debiendo el médico aclarar su lenguaje y solucionar dudas, propiciando participación en la decisión y garantizando la comprensión de lo prescrito, ante el carácter casi mágico de la receta electrónica.

Estoy convencido que estos cambios deben generar un debate de los profesionales y de las entidades que los representan que articule unas nuevas formas de atención y organización que reviertan en una mejor atención a los pacientes y una mayor satisfacción de los profesionales, evitando el mal ejemplo reciente que nos supone la asunción de la informatización de la historia clínica como una mecanización de procesos ya descritos y no como una oportunidad de cambio real en la actuación en Atención Primaria.

* Francisco José Sáez Martínez es médico de Familia del Centro de Salud Arganda del Rey, miembro del Grupo de Trabajo de Gestión de la Sociedad Española de Medicina General y de Familia SEMG y miembro del Comité Directivo de Receta Electrónica de la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid.

 

Compartir:

Deja una respuesta

¡Usamos cookies propias y de terceros para mejorar tu experiencia en esta web! Si sigues navegando, consientes y aceptas estas cookies en tu ordenador, móvil o tablet. Más información sobre las cookies y cómo cambiar su configuración en tu navegador aquí.

x