NUEVO CORONAVIRUS 2019-nCoV. Protección respiratoria con mascarillas

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Entre las diferentes medidas de protección frente a la infección por el nuevo coronavirus 2019-nCoV se encuentran las de protección de la vía respiratoria, sobre las que ofrecemos aquí información complementaria a la existente en los protocolos oficiales, y siempre de forma subsidiaria, teniendo prioridad cualquier información/notificación oficial que a este respecto pueda producirse. En todo caso, siempre deben tenerse en cuenta, con carácter básico, las medidas generales de protección frente a infecciones respiratorias: lavarse las manos con frecuencia, evitando tocarse con ellas ojos, nariz o boca; evitar el contacto estrecho con personas que presenten síntomas de infección respiratoria (tos, estornudos, etc), manteniendo una distancia mínima de 1-2 metros; y cubrirse la boca y la nariz al toser y estornudar, deshaciéndose a continuación del material utilizado para ello si es desechable y procediendo al lavado de manos.

Aunque todavía hay que completar la investigación al respecto, parece que los coronavirus se transmiten principalmente por las gotas respiratorias de más de 5 micras y por el contacto directo con las secreciones infectadas; también podrían transmitirse por aerosoles en procedimientos terapéuticos que los produzcan. No se puede descartar totalmente la transmisión directa por vía aérea, sin apoyo en partículas de gran tamaño. Por ello, y aunque la recomendación para los casos en investigación o sospecha, así como a sus acompañantes cuando estos sean imprescindibles, es que se les coloque una mascarilla quirúrgica, además de aislarlos adecuadamente, para los profesionales que les atiendan se recomienda de momento la utilización de mascarillas FFP2 (aunque el Centro Europeo para el Control de Enfermedades se inclina por el uso de mascarilla quirúrgica). La diferencia estriba en lo siguiente:

  • una mascarilla quirúrgica no protege eficazmente contra infecciones transmitidas por vía áerea, ya que no se ajusta a la cara y la nariz de quien la porta; a diferencia de los respiradores / mascarillas autofiltrantes FFP2, para cuya utilización es fundamental una correcta colocación. A este respecto es bastante ilustrativo este video, aunque en perspectiva norteamericana en cuanto a las referencias normativas, del Departamento de Trabajo de los EEUU (en cuya web sobre seguridad respiratoria puede encontrar más videotutoriales al respecto):

  • la eficacia de filtrado también es diferente, pues las mascarillas autofiltrantes disponen de sistemas de filtro específicos; las mascarillas FFP2 tienen una eficacia filtrante mínima del 92%, mientras que las FFP3 lo tienen del 98%. La equivalencia normativa norteamericana es con las mascarillas N95 (95% de eficacia) y N99 (99%).
  • en general, las mascarillas quirúrgicas se conciben más bien para evitar la difusión de gotas con carga infecciosa por parte de los enfermos o de los propios profesionales, mientras que para la protección de estos últimos se recomiendan las mascarillas autofiltrantes FFP2 (ó FFP3 en caso de procedimientos que puedan generar aerosoles).

En el protocolo español de actuación frente al ébola se recoge lo siguiente en relación a estas mascarillas:

Se asegurará la compatibilidad y ajuste al usuario, en particular en el caso de la protección respiratoria y ocular simultánea, para garantizar su hermeticidad.
…Las mascarillas autofiltrantes y los filtros se deben desechar después de su uso.

Pero no basta con tener conocimientos sobre las mascarillas y el resto del equipamiento de protección. Hay que saber utilizarlos adecuadamente, y no sólo ante una emergencia sanitaria; en el día a día también pueden surgir riesgos imprevistos. De momento, dejamos aquí acceso a otro video del Departamento de Trabajo de los EEUU que, en sus primeros 5’23” explica el procedimiento adecuado para una correcta colocación de las mascarillas autofiltrantes (pues es fundamental conseguir una correcta adaptación de la mascarilla al rostro de la persona que se la coloca):

Como colofón, incluimos a continuación lo que sobre mascarillas de protección respiratoria recoge el documento sobre la utilización de equipos de protección individual EPI para infección por virus ébola del Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo; destacamos en negrita aquellos contenidos que nos parecen de mayor significación para el caso que ahora nos interesa:

Cuando existe exposición a agentes biológicos, que puedan penetrar en el organismo por vía inhalatoria, deben utilizarse equipos de protección respiratoria contra partículas.

Se recomienda que el personal que, en el desarrollo de su trabajo, esté en contacto con pacientes afectados y expuesto a aerosoles esté protegido, al menos, con una mascarilla autofiltrante contra partículas tipo FFP2 o filtro contra partículas P2.

Cuando de la evaluación de riesgos se derive que en el desarrollo de la actividad existen operaciones o se realicen técnicas en las que se puedan generar bioaerosoles en concentraciones elevadas, se recomienda el uso de mascarillas autofiltrantes contra partículas FFP3 o filtros contra partículas P3.

Las normas que contemplan los citados equipos son la UNE-EN 149 para mascarillas autofiltrantes contra partículas y la UNE-EN 143 para filtros contra partículas. Los filtros contra partículas se usarán acoplados a mascarillas (UNE-EN 140) o máscaras completas (UNE- EN 136).

Cuando no se pueda conseguir un adecuado ajuste con las mascarillas autofiltrantes o con las mascarillas o máscaras completas, podría utilizarse un equipo filtrante asistido o motorizado con capuz tipo TH2 o TH3 (según la norma UNE-EN 12941).

Las mascarillas autofiltrantes o, en su caso, los filtros empleados no deben reutilizarse y por tanto, deben desecharse tras su uso. Los componentes susceptibles de almacenamiento, limpieza y desinfección, como pueden ser las piezas faciales, deben tratarse siguiendo estrictamente las recomendaciones del fabricante, en ningún caso, el usuario debe aplicar métodos propios de desinfección ya que la eficacia del equipo puede verse afectada.

Los equipos de protección respiratoria deben quitarse en último lugar, tras la retirada de otros como guantes, batas, etc.

Por otro lado el uso de equipos aislantes, está recomendado en situaciones de emergencia o, por ejemplo, en laboratorios con nivel 4 de contención diseñados para trabajar con trajes especiales dotados de respirador autónomo.

Por último hacer hincapié en que las mascarillas quirúrgicas objeto de la norma UNE-EN 14683, son productos sanitarios y no son EPI, ya que se diseñan para proteger al entorno de trabajo y no al personal que las lleva puesta. No obstante esta mascarilla puede proteger a quien la lleva puesta frente a salpicaduras de fluidos potencialmente peligrosos. Este tipo especial de mascarilla quirúrgica se denomina resistente a salpicaduras o impermeable. En cualquier caso esta prestación adicional no implica protección frente a la inhalación de un aerosol líquido. Por lo tanto cuando el objetivo sea la protección del trabajador contra la inhalación de agentes biológico deberá utilizarse un equipo de protección respiratoria (EPR).

Para mayor información véase NTP 787: Equipos de protección respiratoria: identificación de los filtros según sus tipos y clase

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