EDITORIAL. “Los que no volverán: las muertes anunciadas”, por Ana Giménez

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Inmaculada, Luis, Jaime, Leopoldo, Emilio, Joaquín, Jesús, Aurelio, Manuel, Antonio, Alberto, Judith, Mercedes, Jose Antonio, Rocío, Juan, Alfredo.

Hago hoy esta lista, y cada nombre me duele. Son los nombres de los compañeros de Madrid que han perdido su vida luchando contra el maldito SARS Cov2. No sé si en el día de publicación de estas líneas la lista estará incompleta, porque nuevas muertes tengan que ser añadidas a esta lista de dolor.

Son compañeros, que murieron con las botas puestas. Se enfrentaron al virus -como prácticamente todos- sin la protección adecuada, sobre todo los primeros días, aquellos días de pesadilla en que el virus mortal hacía estragos entre nuestras filas. Sin protección, a pecho descubierto, en lo peor de la epidemia.

Y, por causas no claramente establecidas, para ellos fue mortal. Posiblemente dentro de un tiempo conozcamos qué características hacen a las personas más susceptibles a una evolución infausta de la infección. Posiblemente dentro de un tiempo podremos saber con una certeza suficiente los tratamientos que sí sirven y los que no para conseguir mejorar la evolución, esa que en los primeros días nos hacía sentir impotentes, desamparados, incapaces, desolados.

Lo más terrible, es que lo estábamos viendo venir. Y como turistas alelados, hacíamos fotos al horror pensando que “el mundo estaba tan lejos…” Nos llegaban las noticias del espanto que estaba ocurriendo primero en China y después en Italia, la cercana Italia. Pero no, a nosotros no nos iba a pasar porque tenemosunodelosmejoressistemassanitariosdelmundo. Pero esta vez el mantra no funcionó. Y hemos tenido uno de los peores y más virulentos brotes de la pandemia.
Porque pese a todas las advertencias NO ESTABAMOS PREPARADOS. Y la respuesta llegó tarde, muy tarde, irremediablemente tarde, vergonzosamente tarde. Y estábamos desarmados.

  • Tenemos una de las peores tasas de mortalidad y contagio del mundo.
  • Tenemos una de las peores tasas de infección entre sanitarios del mundo. Especialmente entre los médicos.
  • Son 62 los facultativos en activo muertos en España. En el cuadro de abajo están los nombres de todos ellos, y su lugar y especialidad de trabajo. Porque no son números.
  • De ellos 17 son de Madrid. El 27%.

E insisto: no son números. Son nuestros compañeros de guardia, de consulta, de penuria. Son nuestros amigos. Aunque estén muertos, vamos a seguir luchando por ellos. Luchando porque se reconozca que se los llevó una Enfermedad Profesional. Porque pese al terrible esfuerzo que se hizo y que se llevó a muchos por delante (y a otros, aunque no se los llevó, los ha dejado con grandes secuelas), ahora nuestra empresa, el SERMAS, racanea hasta con el pago de las horas sin fin que se hicieron en esta lucha. Muertos, enfermos, agotados… y encima apaleados, humillados y estafados.

Aunque el SERMAS os quiera olvidar, nosotros no se lo consentiremos.

#HomenajeSanitario
#UnSilencioYUnaPalabra
#NiUnFacultativoMenos

Ana Giménez Vázquez
Médico de familia, tesorera de AMYTS

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