CON FIRMA. “Libre elección en Atención Primaria: morir de éxito”, por Ana Giménez

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En el año 2010 en Madrid se puso en marcha la libre elección de médico en la Comunidad de Madrid. La libre elección para la Atención Primaria ya existía, pero la nueva ley viene a establece los mecanismos de libre elección directa, que eliminan las barreras a los usuarios tanto en el momento como en la frecuencia de solicitud: a partir de la nueva ley, cada usuario puede “ejercer” su libertad de elección de médico o enfermera sin límites. Suena tan bien como cualquier otra promesa populista, y al igual que la mayoría de ellas, se ha puesto en marcha sin dotar a la Atención Primaria de las medidas estructurales que permitan asumir semejante derecho.

Parece en principio algo bueno que cualquier paciente (me repelen las denominaciones usuario o cliente, con ellas parece quererse romper o mercantilizar la relación médico-paciente) pueda cambiar de médico si sus expectativas de atención no han quedado adecuadamente satisfechas con un profesional, pero… ¿estamos seguros de que es bueno que se haga sin límites? Y, por otro lado, ¿qué ventajas supone para el médico “libre-elegido” ameritar la elección del paciente?

Veamos, en primer lugar, las ventajas para el usuario:

  • Subsanación de la pérdida de confianza con un profesional.

  • Obtención, con inmediatez, de una segunda opinión

Por otro lado, tenemos la sensación de que el sistema actual puede ser utilizado con usuarios con cierto tipo de perfil para conseguir fines menos deseables: obtención de una medicación que un profesional le ha negado (por ejemplo, prescripciones de médicos no pertenecientes al SERMAS), una baja no clara, una prueba diagnóstica a la carta…

Veamos ahora las “ventajas vs. cargas” para el profesional libre-elegido:

  • Ninguna

  • Más trabajo

  • Más dificultad para conseguir los objetivos exigidos por la empresa.

Si un médico no obtiene NINGUNA ventaja por ser elegido por los pacientes y estos pueden cambiarse de médico en médico a voluntad, la libertad de elección se convierte en algo perverso para los profesionales, pues quedan penalizados con más trabajo aquellos profesionales que por sus características sean más “apetecibles” para los usuarios: aquéllos que escuchen, atiendan con amabilidad y sean buenos profesionales serán deseados por todos los pacientes. Hasta ahora, al menos había una barrera que permitía “defenderse” a los profesionales de la amenaza del trabajo sin fin: esa defensa, denominada UMBRALES, permitía rechazar nuevos pacientes una vez que se superaba una cifra máxima que en teoría estaría destinada a garantizar la calidad de la asistencia.

Desde la Gerencia de Atención Primaria, ante las 19.000 denegaciones de cambio que han tenido que tramitar en el último año, se plantean acabar con los umbrales para evitar los problemas derivados de tanta denegación.

Y los profesionales se echan a temblar.

¿Qué pueden hacer para evitar MORIR de éxito? Pues es muy sencillo: simplemente dejar de ser “buenos profesionales”, atender a los pacientes de forma seca y distante, sin amabilidad, sin empatía, para evitar que los pacientes quieran cambiarse con ellos. Copiar en sus formas a los “malos profesionales” (a los no deseados) de los que los pacientes huyen.

Esto es lo que hay. Si los profesionales no quieren morir de éxito, tienen que dejar de ser buenos a ojos de los usuarios. Y si no pueden evitarlo, morirán. Esto es la Libre Elección. Y eso humaniza poco o, más bien nada.

Ana Giménez Vázquez
Médico de familia. Presidente del sector AMYTS de Atención Primaria
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1 comentario

  1. por favor : desglose las 19.000 denegaciones según turno del médico, no sea que lo que suceda en realidad es que la plantilla mg mañana/tarde esté descompensada

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