CON FIRMA. “Las bases de esta OPE dejan mucho que desear”, por Ana Giménez

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Ana Gimenez

La supuesta negociación de las bases de las oposiciones de médicos ha sido un auténtico escándalo, o al menos así lo he percibido yo. La responsable de negociación de la Dirección General de RRHH, con el “terrible” argumento de que no estaba dispuesta a que las bases de los médicos sean distintas que las bases de los pinches, se ha negado a modificar ni uno solo de los apartados de dicha base de convocatoria de méritos, que es idéntica a la ya publicada de otras categorías -incluso perpetuando algún error-, aun teniendo la certeza, pues así se lo demostramos en dicha reunión, de que dichas bases no solamente estaban mal y eran inadecuadas para la valoración adecuada de méritos profesionales, sino que contenían errores, algunos de gran calibre.

En cuanto a la experiencia profesional, las bases de las oposiciones relegan a un segundo plano, inferior, a aquellos compañeros que trabajan en los hospitales concertados de la comunidad de Madrid. No hay ningún argumento serio que sustente esto, al menos para el Personal facultativo, dado que:

  • el sistema de acceso a dichos puestos de trabajo es similar al que tienen en los hospitales públicos,

  • no existen bolsas de contratación para la categoría de facultativos hospitalarios,

  • la población atendida es por los facultativos de dichos hospitales es similar a la población atendida por parte de los hospitales de gestión publica

  • la cartera de servicios es la misma…

Entonces… ¿qué es lo que se está penalizando? ¿A los trabajadores? Desde luego, la injusticia que se deriva de esto ha generado que hayamos interpuesto más de 200 demandas judiciales.

Algunas categorías profesionales, como la de Urgencias Hospitalarias, que llevan 17 años sin convocatoria (tal y como ya ocurrió previamente con otras categorías como Odontología) perpetuando situaciones de temporalidad más allá de lo admisible, merecerían haber tenido una OPE de consolidación pura. Es absolutamente injusto que profesionales que tienen mas de 15 años sacando adelante los servicios de muchas urgencias hospitalarias no merezcan una consideración específica, y tengan que ir a la misma vía de oposición que los recién llegados…

Otra perla: en experiencia profesional, cuenta lo mismo haber trabajado como médico en otra especialidad (por ejemplo, como médico de familia en Centro de Salud si la convocatoria es de urgencias), ¡que haber trabajado como celador o auxiliar o enfermera!

En cuanto al apartado de formación e investigación… ¡Ay madre, qué vergüenza!

La Consejería de Sanidad, con su actitud, se niega a reconocer que las necesidades de conocimiento de los médicos son necesariamente distintas a las necesidades formativas de los pinches de cocina (esta comparación no es mía, sino de la responsable de la Consejería de Sanidad en cuanto a las bases de la OPE) o de cualquier otra categoría, sobre todo las no sanitarias. Los médicos, por las características de nuestra profesión, en la que los avances científicos producen transformaciones vertiginosas en los criterios clínicos y terapéuticos, estamos obligados a permanecer formados, a aportar con nuestra investigación y experiencia, y a compartir con nuestros compañeros de profesión, todo el conocimiento que nuestra experiencia e investigación generan.

Además, en la Sanidad Pública, como parte de nuestro contrato, se incluye la obligación de la docencia, que necesariamente va de la mano de la investigación. Es de sobra conocido (al menos entre los profesionales de la Medicina, aunque no parece que lo sea por parte de la Administración) que, en Medicina, siete años sin formación relegan al sujeto a quedarse de forma irremediable fuera de la corriente de la ciencia. Pues bien, en las bases de las oposiciones

  • no se reconoce adecuadamente el mérito de ser tutor de médicos en formación: estar un año tutorizando a un MIR sale “más barato que acudir a cualquier curso de 5 créditos”, que se puede hacer on line sin ninguna molestia o responsabilidad.

  • No se reconoce adecuadamente ser colaborador docente, y está MAL recogido el organismo responsable de su reconocimiento.

  • Hacer un doctorado se reconoce como 15 créditos de formación, aunque el esfuerzo NO ES COMPARABLE (salvo para ciertos políticos sin escrúpulos)

  • SE CONFUNDE EN LAS BASES UNA PUBLICACION INTERNACIONAL CON UNA PUBLICACIÓN EXTRANJERA, y se le da más valor a ésta que a una nacional recogida en los mismos índices. Contra el criterio de los expertos en bibliotecas de salud de la propia Comunidad. Vamos, que es preferible publicar en una revista africana que nadie lea en nuestro entorno, siempre que esté incluida en algún índice internacional, que en una revista española de prestigio con gran impacto entre nuestros profesionales, también recogida por los  índices internacionales de mayor prestigio, pero que tiene la desgracia de haber sido escrita en nuestro idioma y en una revista de nuestro país…

Me ratifico en mi declaración inicial. La incompetencia y arrogancia de la Consejería de sanidad ha conseguido “parir” unas bases para las oposiciones que difícilmente refleja, y desde luego no estimula, lo que es el verdadero perfil profesional de los médicos. Y va siendo hora de que esto último sea requisito indispensable no ya sólo para convocar oposiciones, sino sobre todo para gestionar a profesionales de tanta valía.

Ana Giménez Vázquez
Médico de familia, Doctora en Medicina.

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