CON FIRMA. “Implicación”, por Javier Huerta

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Dice Marina Garcés (Un mundo común. Barcelona: Edicions Bellaterra; 2013) :Del yo al nosotros no hay una suma, sino una operación de coimplicación” 

Y me emociona el neologismo, que casi suena como “complicación”, y la etimología de “implicar” es como una madeja enredada, y me visualizo retorcido y doblado sobre mí mismo y con otros. Así hace intersección en sus campos semánticos con participar y comprometer.

¿Cómo sabemos si alguien está implicado? Pongamos que hablo de… la Atención Primaria de Madrid. En el caso de una Especialista en Medicina Familiar y Comunitaria, eso puede querer decir que:

  • En la consulta: escucha a sus pacientes, hace uso juicioso del tiempo del que dispone, se mantiene actualizada, atiende con orientación comunitaria en sus tres niveles y con perspectiva de género. Quizá hace cirugía menor, o ecografía, dermatoscopia, retinografías…
  • En el centro: colabora en la docencia, puede que sea tutora de residentes o tutora de prácticas de estudiantes. O tal vez es profesora en la Universidad. O Catedrática. Seguro que participa en alguna Comisión del Centro.
  • Tal vez le interese la investigación y publique algún artículo en revistas científicas, contribuyendo así al conocimiento colectivo. Seguro que sabe trabajar en equipo con otras profesionales, otra cosa es que tenga oportunidad de hacerlo.
  • Puede que colabore con alguna sociedad científica en algún grupo de trabajo. Tal vez está afiliada a AMYTS y se implique en el trabajo del sindicato.

Si es Directora de Centro, entonces puede que sea experta en la gestión de la miseria a pesar de la poca capacidad real de decisión y de acción, con un presupuesto de suplencia muy escueto. Seguro que será resiliente (hay que serlo para sostener la presión que viene de direcciones opuestas). Quizá ha llegado al puesto por convicción, o por descarte, o por desesperación. En cualquier caso, seguro que camina por una fina línea de contradicciones.

Si es Responsable de Centros, vete tú a saber, se me escapa el proceso, aunque me sorprende que se puede acceder a uno de estos mandos intermedios sin haber ganado una oposición y sin tener una plaza en propiedad en el sistema. “Isn’t it ironic?” Me resuena en el cerebro la canción de Alanis Morrisette.

Y un buen día, en una guardia cualquiera, le llaman de un centro de salud porque, pongamos, se ha caído un techo a un milímetro por detrás de la cabeza de un médico. O porque huele a humo o a cortocircuito. O porque, en el arreglo de una gotera se produce un apagón de más de una hora que entorpece la actividad clínica. Cuando la gestión más adecuada hubiera sido realizar la reparación fuera de hora de consultas.

O le llaman porque han amenazado o agredido a un médico. Y lo primero que le pregunta es si ha realizado el trámite administrativo de rellenar el parte de situaciones conflictivas con los ciudadanos (esa es su gestión de la “Situation”). O le prescribe al profesional un curso de comunicación con el paciente.

Quizá no haga falta un decálogo para apuntarle en diez pasos lo que tienes que hacer: si la contingencia es tan grave como parece, debería personarse en el Centro de Salud. Yo lo haría, yo lo hago.

Si es Directora Asistencial, ahí el proceso todavía se me escapa más, probablemente dirá que hace poco que se dedicaba a la asistencia y por eso te entiende, pero seguro que hay una frontera entre lo que percibe y lo que ocurre en la trinchera. Si la implicación es mayor, seguro que le preocupan sus compañeros, pero de nuevo su capacidad de acción es limitada.

¿Y si es Gerente? ¿Y si es Consejera? ¿Y si es Diputada? Ahí el viaje me parece a la Luna y, de nuevo, me sorprende que pueda llegar a esos puestos sin un proceso de selección y sin un concurso oposición.

Todo ello sin hablar de los salarios, que no son ni proporcionales ni proporcionados al nivel de formación y responsabilidad. Al nivel de implicación.

Pues en esta pirámide-organigrama estamos situados, con un miedo a las alturas y con bastante frio, supongo, en la cima. Y totalmente oprimidos, y sin resuello, en la base (de esto último doy fe). ¿La estructura es violenta, no os parece? No muy diferente de las sociedades feudales.

Y esta implicación ¿cómo se concilia, fuera del ensayo clínico, con la tozuda realidad?

Si esto fuera un ensayo en fase IV sobre participación, comprobaríamos los efectos secundarios que produce esta organización estructuralmente maltratante: que los profesionales nos quemamos.

Necesitamos repensarnos y reinventarnos. La Atención Primaria, como el Ave Fénix, tiene que resurgir de sus cenizas. Y para eso hace falta implicación. Pequeñas acciones desde muchos lugares, desde muchas perspectivas, pero orientadas en la misma dirección: mover la gran montaña hacia Mahoma.

Francisco Javier Huerta Dante
Especialista en Medicina Familiar y Comunitaria. Delegado sindical de AMYS en la DANO

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1 comentario

  1. CompletoDesconocido en

    Gran resumen y práctica exposición del complejo problema de la gestión fallida en la Atención Primaria. La gran frase que lo resume es “fracasar en gestionar es gestionar para fracasar” . No se nos puede echar en cara a los profesionales que muchos no queramos implicarnos en una estructura fallida y tóxica que solo lleva a la quemazón de tercer grado. Hay vida fuera del centro de salud, y muchos han perdido la salud física y sobre todo mental en dichos centros…no merece la pena.
    La gran pregunta aquí es por qué la masa tolera que nos pongan de responsables a gente que no tiene ni formación ni experiencia para gestionar, se les da privilegios a costa de los demás para que hagan de válvula de seguridad y para que los gestores que están por encima de ellos no tengan que gestionar nada…se les da la capacidad de evaluarnos, negarnos vacaciones, incluso coaccionarnos y amenazarnos..y nadie dice nada por miedo. Si, por miedo porque ni asociaciones médicas ni sindicatos, ni colegios de médicos se implican con esto. ¿Hay narices de plantarse y exigir gestores profesionales, o al menos poder elegirlos y vetarlos con criterios objetivos? ¿No verdad? pues seguiremos igual

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