CON FIRMA. “Humanizar la sanidad: los médicos de urgencia también somos personas”, por Gloria Torres

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Gloria Torres

A 27 de diciembre, un día antes de los Santos Inocentes – y no era una inocentada – y a poco menos de 48 horas de haber terminado el maratón de guardias trabajadas desde el 21 al 25 de diciembre, en pleno periodo navideño, me pongo a escribir este “Con Firma” a petición de una compañera de AMYTS, que tras saber que había tenido en 5 días 4 “guardias” de 12 horas cada una, incluido el día 25 de diciembre, día de Navidad – sí, ya sé que es mi “jornada ordinaria de trabajo” y no guardia, aunque nosotros las llamemos así- me pidió que lo escribiera para expresar mi vivencia, maratoniana, que sería muy parecida al resto de mis compañeros médicos de SUMMA 112 que estamos trabajando en estas fechas.

Yo trabajo en un SUAP tipo C, es decir un SUAP-Servicio de Urgencias de Atención Primaria- en el que hacemos “interior” y “exterior”, porque somos SUAP y UAD ( Unidad de Atención Domiciliaria) a la vez, o sea, que vemos pacientes en el SUAP y también “hacemos la calle”. En mi SUAP los médicos hacemos 12h. Quienes hacemos turnos de 12 horas no tenemos repartidas ninguna de las fiestas. Y al ser cuatro turnos, nos toca trabajarlas prácticamente todas. Mi letra, la A, este año hemos trabajado el 21-22-23 de diciembre de noche, de 20:30 horas a 8:30 horas, las tres noches seguidas. Y hemos salido de guardia el día 24 de diciembre a las 8:30 horas para volver a trabajar de nuevo el día 25 de diciembre, día de Navidad, a las 8:30 hasta las 20:30h. Como decía, un verdadero maratón, que si siempre que tenemos este tipo de guardias de tres noches seguidas lo es, en esta ocasión, volviendo a trabajar el martes, con apenas 24 horas de diferencia para poder descansar del palizón de las tres noches seguidas, sin tiempo para descansar, desconectar y recuperarte, en esta ocasión “ese día” de por medio ha sido Nochebuena, un día muy especial para todos. Un día para poder estar con la familia. Cenar en familia, con tu marido o tu mujer o tu pareja, con tus hijos, con tus padres, abuelos, nietos o demás seres queridos. Pero que estás tan cansada física y psíquicamente después de tanto trote, tan saturada, que casi ni puedes disfrutar de su presencia… Ni tienes ganas de cenar… Solo piensas que “mañana entro a las 8: 30 am” otra vez…

“Esto” de tener tres noches seguidas nos ocurre al menos un fin de semana al mes: entrar, salir, volver a entrar, volver a salir, volver a entrar. “Esto” de las tres noches seguidas siempre es cansado. Pero más cuando ocurre en Navidad, con los festivos por medio de esas fechas, y te toca otra guardia tan próxima a las tres seguidas. A ello hay que añadirle que en estas Navidades de 2018-2019 hay cuatro días seguidos que permanecen cerrados los Centros de Salud de Atención Primaria. Lo cual supone un plus añadido -y valga la redundancia- a la penosidad que tiene para nosotros trabajar estos días de Navidad, que multiplica -triplica o cuadriplica- el número de pacientes atendido por nuestro servicio, lo que supone para nosotros, además de la carga asistencial de este periodo y el tipo de patologías propias de esta época del año, un esfuerzo tremendo para todo nuestro Servicio, el SUMMA 112, tanto para el personal sanitario asistencial que trabajamos estas fechas como para el SCU (Centro Coordinador de Urgencias, tanto de los compañeros ubicados en la calle Antracita como los compañeros que están coordinando en el 112 en Pozuelo). Y este sobresfuerzo no está ni pagado, ni reconocido, ni agradecido por nuestras autoridades de la Consejería de Sanidad de nuestra Comunidad Autónoma de Madrid.

Confieso que, leída por WhatssApp la sugerencia que me hacía mi compañera de AMYTS, a las 11pm de ese día de Navidad maratoniano que había vivido – a poco menos de 2 horas de haber salido de mi SUAP-, de compartir por escrito mi propia vivencia de dicho maratón de guardias, mi negativa fue rotunda. Lo único que quería era dormir y olvidarme de todo lo vivido asistencialmente esos días, al menos hasta la próxima guardia, y poder disfrutar de mi familia al día siguiente. Lo que menos me apetecía, por supuesto, era rememorar nada y, mucho menos, escribirlo. Así que ni siquiera le contesté. Desde aquí le pido disculpas por mi grosería.

Los urgenciólogos somos “todo terreno”. Yo siempre que hablo de los médicos que trabajamos en Urgencias y Emergencias Extrahospitalarias, digo lo mismo: “somos todoterrenos”. E igualmente lo son nuestros compañeros de Urgencias Hospitalarias. Es como si fuéramos de otra pasta. No es que seamos especiales. Es que somos distintos, porque nuestra actividad asistencial, en muchas cosas, es diferente. Pero esto no quiere decir que seamos una “casta” aparte del resto de los médicos, digo que somos distintos por las condiciones en que desarrollamos nuestra actividad asistencial. Y aunque parezca que podemos con todo, porque la premura de las circunstancias en las que nos vemos inmersos nos obligue a ser camaleónicos y adaptarnos en cuestión de segundos a la patología de nuestro paciente y a las circunstancia en que dicha patología se está desarrollando, y al medio (y en muchas de estas ocasiones, en medios adversos e incluso hostiles), siempre la eficacia y eficiencia de nuestra calidad asistencial, con la que nos vemos abocados a ejercer y a tomar decisiones en cuestión de segundos, termina a la larga, pero también a la corta, por pasarnos factura. Y nos pasa factura física y psíquicamente. Y emocionalmente también.

Porque los médicos de Urgencias y Emergencias Extrahospitalaria “también somos personas”. Como el resto de los mortales nos cansamos; tenemos hambre; tenemos necesidades fisiológicas; sufrimos con nuestros pacientes; nos cuesta no involucrarnos emocionalmente con ellos, sobre todo en determinadas circunstancias, porque nuestra actividad asistencial no solo nos lleva a la atención de nuestros pacientes médicamente, con patologías más o menos graves o menos o más urgentes, también a la verdadera urgencia y/o emergencia médica, pero además a la atención de situaciones sociales, problemas sociales no médicos o no solo médicos, en muchas ocasiones muy duras o durísimas, que aunque no sea verdaderamente un problema médico como tal, nos vemos involucrados en resolverlo; así como la atención al final de la vida, muchas veces realmente en los momentos últimos de una vida, muy duros para ellos, el paciente y para la familia. Y todo esto lo vivimos con verdadera profesionalidad. Sí. Pero no somos de cartón piedra. Sino de carne y hueso. Y como decía, termina pasándonos factura a la larga y a la corta. Y estas fechas suelen ser especialmente duras por “lo especial” de estos días Navideños, que nos hace estar lejos de nuestra familia y nuestros seres queridos. Y por la sobrecarga asistencial. Días sin parar de ver pacientes y/o hacer avisos, sin tiempo, no digo para descansar o para comer o cenar o hacer nuestras necesidades fisiológicas, también sin tiempo ni siquiera para reponer material entre aviso y aviso, o intentar desconectar mínimamente entre un paciente y el siguiente… Vas a destajo… ¡Una locura!

Nadie tiene en cuenta la penosidad con la que estos días los médicos del SUMMA 112 estamos trabajando. Han sido días frenéticos. Dispositivos sin cubrir, por falta de médicos; con grandes desplazamientos para cubrir múltiples zonas, porque hay dispositivos móviles que, al no tener médico, tienen que ser cubiertos por otros dispositivos móviles que deben desplazarse, en algunas ocasiones con distancias que hacen difícil o casi imposible cumplir tiempos de respuesta. Y con tiempos de demora que a veces duplican la media habitual de esos tiempos de respuesta. Lo que te crea más stress. Y soportando las inclemencias del tiempo, en esta ocasión la gran niebla con la que hemos tenido que desplazarnos, especialmente por las noches y primeras horas de la mañana, con la escasa visibilidad que hemos tenido, y recorriendo en ocasiones carreteras secundarias, o incluso caminos sin asfaltar en algún momento. O atendiendo in situ tráficos, precipitados, accidentes laborales, donde estos se produzcan, con tan escasa visibilidad.

Sobrecarga asistencial en los SUAP, con patologías agudas no urgentes que, por las característica de estas fechas con tantos días festivos y /o inhábiles en la Atención Primaria, acuden al SUAP. Y entre medias, la verdadera patología urgente y/o emergente. Con pacientes esperando ser atendidos, que, en algunas franjas horarias, duplican la pantalla; teniendo que pararse dispositivos móviles o directamente no salir, para el médico meterse de interior y poder atender a esos pacientes y “limpiar pantalla”. Refuerzos sin cubrir. En algunos SUAP un solo médico de interior.

Enfermería también en los SUAP a destajo, porque eran muchos días sin enfermeros de AP y las curas, por ejemplo, hay que realizarlas sean o no festivo; con una gran sobrecarga para todo lo programado.

ITs sin cubrir.

El Centro Coordinador a tope, oyendo por la emisora como los compañeros que trabajan en él, no daban abasto para movilizar recursos. Y gestionar y regular adecuadamente, llamadas, dispositivos y recursos con la eficacia y eficiencia que siempre les caracteriza. En fin, una Crónica ya anunciada. Y este ha sido el primer capítulo. Aun nos quedan dos episodios más de esta Crónica de una muerte anunciada, como diría el gran Gabriel García Márquez, porque ya lo “vaticinamos”, sin ser adivinos, que esto iba o podía ocurrir. Nos quedan los dos próximos fines de semana, tan trepidantes como el anterior, ya que este año, como decía, vuelve a repetirse las mismas circunstancias vividas en Noche Buena y Navidad para Nochevieja y Fin de Año: cuatro días seguidos sin Centros de Salud abiertos. Y el de Reyes, al ser en nuestra CAM festivo también el día 7, nos depara otro segundo fin de semana de característica similares. Esperemos que al menos la Gripe se demore todavía un poquito más, aunque ya empezamos a ver algunos casos de Gripe y Síndromes Gripales…¡Va a ser infernal!…¡Nos vestiremos, encima de nuestros equipos EPI, la capa de Superman para “capear” lo que se nos viene encima!

Y todo esto como decía al principio, sin ser ni reconocido, ni valorado, ni agradecido ni remunerado por nuestra Administración. Ni por la mayoría de los pacientes y/o usuarios, me atrevería a decir. Ni tampoco o casi tampoco por el resto de nuestros compañeros de la Sanidad madrileña, quizás por desconocimiento de nuestra realidad Asistencial.

Además de la sobrecarga asistencial que soportamos, los médicos del SUMMA 112 tenemos que “soportar” un trato desigual con nuestros compañeros de otros estamentos, como es la denegación por parte de la Gerencia de prácticamente todos los Permisos Reglamentarios solicitados por los médicos en estos días, por falta de médicos para cubrir dichos permisos y siempre en aras de la Calidad Asistencial de nuestros pacientes, como no podría ser de otra manera por nuestra parte. Pero mientras a nuestros compañeros de otros estamentos se les concede sus Permisos Reglamentarios, como debe de ser y de lo cual nos congratulamos los médicos, nosotros vemos denegados los nuestros. En muchos equipos, solo estaba trabajando, del equipo los días Especiales de Navidad, el médico. Técnico y enfermero habían pedido el día, se les había concedido y tenían suplente. De lo cual, repito, los médicos nos alegramos enormemente. Nos satisface que al menos ellos, puedan disfrutar esos días entrañables, con sus familias.

Y también sufrimos un trato desigual respecto a nuestros compañeros de Urgencias Hospitalarias, porque ellos, por trabajar esos días Especiales de Navidad, sí tienen una remuneración especial estas fechas especiales: cobran el doble de la guardia. Cosa que aplaudimos, porque, al menos ellos, ven un cierto reconocimiento a su labor asistencial en esas fechas en las que, además de lo que el trabajo asistencialmente hablando les supone, deben de estar separados de sus familias y seres queridos. Todo el dinero que cobran en esos días, siempre será poco, dado su dedicación en fechas tan señaladas.

Los médicos de Urgencia y Emergencias Extrahospitalaria parece que somos eternos sufridores…¡ Ante lo cual nos rebelamos!. ¡¡¡Ya está bien!!!

Queremos que no sólo se nos reconozca nuestro trabajo y la Calidad con la que ejercemos, sino también que éste se nos remunere adecuadamente. Al menos como a nuestros compañeros de Urgencias Hospitalaria. Ya sé que ellos hacen guardia y nosotros es nuestra jornada ordinaria, y lo que está estipulado cobrar en esas fechas de Navidad es para guardias. Pero razón de más para que se nos abone, al menos lo mismo, a nosotros también. Ellos perciben “un extra de un extra”. Un extra de un extra por trabajar: la noche del 24, el día del 25, la noche del 31, el día del 31 y el 6 de enero de día. Ya que la guardia es un “extra” en su salario, perciben un extra de su extra, merecidamente, desde luego. Nosotros, siendo nuestra jornada “ordinaria” no percibimos más que unos 67 euros o 73 euros más – dependiendo de que trabajemos noche o día – por la noche del 24, el 25 de día, el 31 de noche y el 1 de día. El 6 de enero no percibimos ni siquiera esos 70 euros (redondeando la cifra) como ya lo explicaba en un ConFirma anterior a éste en el que ponía de manifiesto la situación que vivíamos los médicos del SUMMA 112 a este respecto. Si para nuestros compañeros de la Hospitalaria se les bonifica el doble de la guardia como reconocimiento de su esfuerzo y dedicación en esos días Especiales de Navidad, nosotros también queremos una Bonificación por nuestro trabajo y esfuerzo en esos días Especiales de Navidad, al menos, repito como lo que ellos cobran. Seguro que si fuera así, encontrarían suplentes para cubrir los Permisos Reglamentarios que se nos niegan a los médicos en estas fechas, porque igual si está bien pagado, de acuerdo al mérito y capacitación que tenemos los médicos del SUMMA 112, algún compañero después de hacer sus guardias, querría cubrir un permiso. Pero por esos 70 euros anteriormente descritos, un medico no deja su casa y a su familia un día de Noche Buena, Navidad, fin de Año o Año Nuevo. Si quiere trabajarlos, se irá a un Hospital que además estará bajo techado, y no sufriendo las inclemencias del tiempo. Y remunerado.

Pues bien, comenzaba explicando por qué escribía este Confirma a petición de mi compañera de AMYTS. No quería escribirlo. Cada vez me pasa más, y creo que no soy la única, que cuando salgo de guardia, y guardias como las pasadas, tan saturada, lo único que tengo ganas al salir es tumbarme en el sofá de mi casa y dejarme “arrullar” por sus cojines. Ni siquiera puedo meterme en la cama a dormir porque salgo – salimos todos me atrevo a generalizar – con la adrenalina tan por las nubes que es imposible la mayoría de las veces dormirnos según estamos salientes de guardia. Ciertamente cuando estamos de guardia estamos en un estado de stress, con una descarga de adrenalina tan grande que es esos momentos nos encontramos en tal estado de alerta que podríamos seguir trabajando veinticuatro o cuarenta y ocho horas seguidas – lo que nos echen – si fuera necesario, como en una catástrofe, por ejemplo. Pero eso después, al concluir la situación nos pasará factura.

Así que no quería escribir nada. Tampoco me gusta “escribir en caliente” cuando me sucede algo. Prefiero dejar pasar un tiempo para no decir nada de lo que luego me pueda arrepentir, nada inapropiado…O algún improperio.

Pero lo que me ha llevado a escribir este Confirma ha sido recordar a mis compañeros, los médicos del SUMMA 112. Hacer una especial mención a su dedicación, entrega y sacrificio siempre, y especialmente en fechas como estas con tanta sobrecarga asistencial. Y también por los compañeros de todos los otros estamentos , que cada día atendemos la Urgencia y Emergencia de la Comunidad de Madrid, con la calidad asistencial, eficacia y eficiencia que nos caracteriza ( como ya decía en otro Confima ) que hace que nuestro Servicio, el SUMMA 112 tenga el grado de Satisfacción del usuario máximo y el reconocimiento de Calidad que posee dentro y fuera de nuestras fronteras comunitarias y estatales. Esta Calidad Asistencial y este Reconocimiento, como también decía, es debido gracias a los profesionales con los que cuenta nuestra CAM, que somos quienes lo hacemos posible. Y esto nunca me cansaré de repetirlo aun a riesgo de que se me acuse de ser reiterativa.

Eso de escribir mi vivencia de los días de las cuatro guardias, pensé hacerlo describiendo un poco cada una de esas guardias, los casos y situaciones y el cómo los viví yo, como médico y como persona. Pero “lo vivido por mi” podría resultar ser muy subjetivo. Cada uno, cada médico, hemos vivido “lo nuestro”. Ciertamente cada uno podríamos describir nuestra vivencia. Y asistencialmente cada uno de nuestros casos clínicos atendidos. He preferido al decidir “hacer caso ” a mi compañera de AMYTS, escribir algo parecido a lo que acabo de hacer. Algo más genérico y a la vez, mas compartido por todos los que hemos estado de guardia estos días.

Pero ahora sí, para despedirme, quiero dar las gracias a todos los compañeros que habéis estado trabajando estos días en el SUMMA 112 o trabajaréis en los próximos, de todos los estamentos, que con vuestro buen hacer Asistencial y de Regulación, y vuestra Profesionalidad hacéis posible que la Salud de los ciudadanos de nuestra CAM esté garantizada en estas Navidades por encima de todo, con el grado máximo de Calidad Asistencia, Eficiencia y Eficacia que se merecen. Y que a pesar de las condiciones adversas en las que nos hemos visto envueltos y el escaso reconocimiento que nos otorguen, no se ha visto resentida. Y si esto es así, es por lo que hacéis y por lo que sois vosotros, grandes profesionales.

Y ahora sí que “voy a personalizar”. Porque detrás “de cada uno de estos compañeros” que constituimos el SUMMA 112 hay un nombre propio. Y detrás de él, una familia, su familia, que también sufren su ausencia en estas fechas un año tras otro. Gracias al SCU, a los médicos de los dispositivos asistenciales móviles, a los médicos de cada uno de los SUAP tipo A o C. Y a sus equipos . A los locutores. A los técnicos de ambulancias, tanto a las alfa como a los de Soporte Vital Básico. A los compañeros de la Mesa de PAL 24. Gracias compañeros.

Y desde aquí también quiero recordar a nuestros compañeros de SAR (Servicio Atención Rural) que supongo que han vivido y estarán viviendo estos días una situación similar a la nuestra.

Perdonad si se me olvida alguien. Quizás nuestro trabajo no sea todo lo reconocido que nos merezcamos por parte de nuestra Administración. Ni valorado ni bien remunerado. Pero nosotros sí reconocemos cómo trabajamos, lo que hacemos y cómo lo hacemos y en las condiciones que desempeñamos nuestro trabajo.

Tuve que pedir dos UVIs en la guardia del día 25 de diciembre, una en el SUAP y otra en un domicilio. Quiero dar las gracias a las dos médicos que acudieron, que estaban viviendo la misma sobrecarga asistencial que yo, que estarían cansadas como yo sin que se percibiera nada de esto en su profesionalidad, que posiblemente habían o iban a comer o a cenar tarde, que no sé si habrían podido satisfacer sus necesidades fisiológicas o podrían hacerlo a lo largo de la guardia, ellas de 24 h, con muy poco tiempo para todo lo propio, pero con una gran profesionalidad. Incluso, a pesar de estar con gastroenteritis una de ellas, allí seguía, en este caso no al pie del cañón, sino a pie del paciente, y todavía le quedaban 12 horas más de guardia cuando yo ya concluía. Gracias a ellas y a sus equipos. Gracias Ana Nuria. Y gracias Esther. Digo el nombre y espero que no les parezca mal, porque detrás de cada uno de nosotros, como decía, “hay un rostro”.¡ Nos vemos en la siguiente!.

No sé si esto es realmente lo que mi compañera de AMYTS me sugería hacer. Pero es lo que he escrito.

¡Feliz Navidad y Próspero Año Nuevo!

Gloria Torres Ballesteros
Médico de Urgencias y Emergencias Extrahospitalarias SUMMA 112. Delegada AMYTS

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