Francisco Miralles, secretario general de CESM: “Por qué el pacto con Sanidad”

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En una tribuna publicada en la edición de hoy de DIARIO MÉDICO, el secretario general de CESM, Francisco Miralles justifica su firma y la oportunidad del acuerdo alcanzado en julio entre el Foro de la Profesión, que incluye a CESM, y el Ministerio de Sanidad:

Tras el calor y el impasse casi forzoso que impone el mes de agosto, retomamos el curso donde lo dejamos el 30 de julio, fecha en la que, como es conocido, el Foro de la Profesión Médica y el Ministerio de Sanidad firmamos en La Moncloa un acuerdo tras cinco meses de intenso intercambio de ideas y negociación.

Colegios de médicos (OMC), sociedades científicas (Facme), decanos y estudiantes de Medicina y el sindicalismo profesional, que encarna la Confederación Estatal de Sindicatos Médicos (CESM), hemos ratificado ese pacto al entender que puede ser positivo para la profesión, y explicaré brevemente por qué.

Lo apoyamos, en primer lugar, porque entraña una defensa clara del sistema público de salud con una financiación adecuada, y, acto seguido, porque va en la línea de dos de las principales reivindicaciones por las que venimos apostando casi desde nuestro nacimiento: implicación de los médicos en la gestión y -si puede ser- desmarcarnos de un sistema de negociación colectiva diseñado en la transición democrática a la medida de los grandes sindicatos de clase. En este punto, queremos acercarnos a lo que es norma en Europa, donde son los propios médicos quienes negocian con las diferentes administraciones a través de sus organizaciones profesionales.

Lo firmado no nos garantiza que esos tres grandes objetivos se vayan a cumplir, puesto que, de momento, no pasan de ser una declaración de intenciones que habrá que desarrollar y concretar, pero lo cierto es que nos ponen en el camino que siempre hemos andado buscando. La orientación, pues, es buena, y eso es lo que por ahora nos importa.

Estamos ante una oportunidad abierta, y en nuestras manos está saber aprovecharla en beneficio de todos los médicos españoles. Y digo todos con plena intención, puesto que otro de los puntos que destacan del pacto es el compromiso de elaborar en los próximos meses un nuevo marco jurídico específico de la profesión en el SNS en el que se contemplen los derechos, deberes, garantías, selección, formación, jornada, carrera profesional, retribuciones, incentivos, etc., de los facultativos españoles, lo que debería valer tanto para los compañeros que trabajan en los centros de titularidad pública de gestión directa y/o concertada, como, en alguna medida, para quienes ejercen por cuenta ajena en el sector privado.

Como secretario general de CESM comprendo perfectamente las críticas que se hacen desde las organizaciones de clase, hasta el punto de ver en ellas una indicación de que podemos estar acertando, pero las entiendo menos, y me importan mucho más, cuando proceden desde dentro de la propia confederación.

Como somos una organización abierta y nada hay que ocultar, no hay inconveniente en recordar que varios de nuestros sindicatos autonómicos se opusieron a la decisión de ratificar el acuerdo entre el Foro y el Ministerio, al suponer que podría entrañar riesgos, especialmente los relacionados con las condiciones laborales en las que se llevaría a cabo la participación directa de los médicos en la gestión. El temor, en definitiva, es que estemos avalando un cambio que promueva la pérdida de los derechos del personal estatutario y tenga como efecto unas peores condiciones de trabajo y remuneración.

En relación con esto último tengo que decir tres cosas: la primera es que la incorporación a los servicios gestionados por los propios médicos (en el acuerdo se alude a ellas como Unidades de Gestión Clínica) será voluntaria y sin pérdida de los derechos adquiridos; la segunda es que, obviamente, rechazaremos cualquier planteamiento sobre el desarrollo de tales unidades que no suponga una expectativa de mejora (sólo así se podrá tentar a los compañeros que quieran participar en ellas); y la tercera, que deseo ver en ello una materialización factible de nuestros deseos de liderar la gestión sanitaria, lo cual, por cierto, se constituye en una alternativa al modelo de privatizar la gestión que se está llevando a cabo en Madrid y otras comunidades autónomas.

"Poner las LUCES LARGAS"

Desengañémonos. El modelo al que estamos malamente acostumbrados nunca nos ha tratado bien ni es garantía de nada, como prueban los recortes de todo tipo que hemos sufrido desde 2010 y -me vuelvo a remitir a ello- la externalización que se está produciendo en Madrid. Por tanto, y como decía mi querido antecesor en el cargo, Patricio Martínez, es momento de "encender las luces largas" y ver cómo podemos adaptarnos de la mejor manera posible a la realidad que tenemos por delante, de modo que seamos nosotros mismos quienes tengamos el control sobre lo que haya de venir.

Esas luces están encendidas e indican que la experiencia de Madrid puede ser la pauta a corto o medio plazo que se siga en todo el país. Y frente a esta posibilidad real, los médicos hemos estado diciendo, y así lo contempla el acuerdo, que el modelo de sanidad y gestión pública es irrenunciable y debe mantenerse en óptimos estándares de calidad, y que los médicos podemos conseguir optimizar el gasto si se reconoce nuestro liderazgo en el funcionamiento sanitario y se arbitran las medidas para que eso se traduzca en una autonomía efectiva a la hora de gestionar los recursos.

Junto a ello y la mesa de diálogo permanente con el Ministerio (y a su través con el Consejo Interterritorial), el acuerdo habla también de promover el empleo "en las mejores condiciones de ejercicio profesional", para lo cual hará falta una planificación de los recursos humanos común al SNS que, como primera medida, adecue el número de nuevos licenciados anuales con la oferta de puestos de trabajo. En ello insistiremos cuanto haga falta, porque sin paro en el sector los médicos estaremos en la mejor situación para negociar al alza nuestras condiciones laborales y económicas.

Todo, en fin, está por desarrollar, porque el acuerdo, sí, es una declaración de intenciones. Pero somos muchos los que vemos en él una oportunidad para conducirnos hacia el punto que siempre hemos querido ir. Y conste que no daremos ningún paso que no vaya en esa dirección.

Fuentes: DIARIO MÉDICO, 09-09-2013; REDACCIÓN MÉDICA, 06-09-2013

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