CON FIRMA. “Falta de respeto a los profesionales”, por Miguel Ángel García

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Pues sí, una auténtica falta de respeto. Se convoca una oposición, incluso -¡novedad!- se establece un calendario de desarrollo y, sin mediar noticia, se comienzan a acumular los retrasos, con la incertidumbre que eso crea entre los afectados. Desde luego que un proceso selectivo no es plato de gusto para nadie, pero es una herramienta necesaria para seleccionar a los mejores profesionales que la institución sanitaria puede poner al servicio de los ciudadanos. Sin embargo, esto no autoriza a la Administración a actuar como le venga en gana.

Y eso que esta oposición ya comenzó mal. Si puede considerarse un avance que, en aras de la transparencia, la igualdad, el mérito y la capacidad, se optase por una prueba objetiva tipo test, que en Atención Primaria está teniendo buena aceptación y prácticamente ninguna duda sobre su imparcialidad, el acuerdo entre la Administración y los sindicatos de la Mesa Sectorial excepto AMYTS incrustó en la convocatoria un baremo que considera muy escasamente la importancia de la experiencia en la selección de profesionales frente a una consideración a nuestro juicio excesiva del examen. Cierto que lo contrario también es malo, e igual de sesgado, pero la selección de profesionales de la Medicina tiene que ser bastante más equilibrada entre el conocimiento teórico y el práctico. Nosotros lo tenemos muy claro, pero parece que la Administración no, y ha hecho oídos sordos a nuestra petición y sugerencia de diversas alternativas para equilibrar dicho baremo.

Con todo, si se tiene la clara intención de llevar el proceso adelante, éste no puede eternizarse. Y mucho menos sin avisar, o con un aviso en dirección contraria, que establecía la fecha de examen en torno a las vacaciones de verano. Los exámenes previstos para junio-julio ya no tienen mucha posibilidad de celebrarse en la fecha prevista, y lo que parece proceder, en este caso, es la confección de un nuevo calendario, realista y con el que la Administración adquiera un verdadero compromiso. Así se lo hemos hecho saber reiteradamente, y hemos insistido en ello en la última semana, ante la ausencia total de noticias. Y finalmente hoy, en reunión con el Director de Recursos Humanos, se nos ha hecho el anuncio de un nuevo calendario que se presentará en Mesa Sectorial el próximo miércoles. A ver si es verdad.

Sin embargo, no quiero quedarme en la protesta. Siempre he dicho que las organizaciones profesionales debemos ser proactivas, pues tenemos el conocimiento y la cercanía a los profesionales, y hemos de ser nosotros quienes hagamos las propuestas, más que esperar a las -tantas veces peregrinas- propuestas de la Administración. Así que me voy a lanzar a ello, pero no sin exponer los criterios de las fechas que propondré, básicamente relacionados con la fecha del examen. Porque no se puede decidir la fecha del examen sin considerar cómo afecta a los profesionales, sobre todo porque muchos de ellos están, en este momento, prestando los servicios a la población para los que van a enfrentarse a un proceso de selección definitivo. Hay que procurar que afecten lo menos posible a su actividad asistencial (y que esta última afecte lo menos posible a su ritmo de preparación de la oposición), y que respete al máximo sus proyectos de vida personal y social. Es el mínimo respeto que nos merecemos todos los ciudadanos, y sólo así iremos construyendo, de verdad, la sociedad más humana que todos decimos desear.

Me parece a mí que es razonable no colocar la prueba selectiva justo al regreso del período vacacional habitual. Esta es la mejor forma de cargarse la función de una vacación, que es permitir la recuperación física y mental del profesional para afrontar un nuevo año de intenso trabajo. Otras realidades, como la familiar, que muchos afectados están comenzando a construir, también les requieren. Así que creo que lo más adecuado sería permitir un período intermedio entre el estío, en el que se acumulan las vacaciones, y el momento del examen: cada profesional podrá decidir de esta forma con mayor libertad y menor condicionamiento a qué dedica, y en qué proporción, su período de vacaciones, de forma que le pueda ser útil para descansar, convivir en familia y/o sociedad, y consolidar su estudio del temario. Y por si acaso puedo estar equivocado, y tener una apreciación sesgada de la realidad, se lo he planteado a los profesionales que preparan su oposición a través de nuestro curso, que me han confirmado esa percepción. Éste es, pues, el calendario que propongo:

  • publicación de listados provisionales y nombramiento de los tribunales: fecha límite, el 15 de mayo
  • período de reclamaciones, publicación de listados definitivos y convocatoria de las fechas de examen: hasta el 30 de junio
  • realización de la prueba selectiva, con las debidas medidas de seguridad para evitar filtraciones interesadas de las preguntas: entre el 15 de octubre y el 15 de diciembre para todas las especialidades
  • y a partir de ahí, el proceso que sea necesario, dotando a los tribunales con los medios necesarios para agilizar la corrección del examen, para culminar el proceso de la OPE, incluida la baremación de méritos.

Así tenemos algo sobre lo que hablar. Y cualquier cosa será mejor que seguir en la indefinición de las fechas para todas aquellas convocatorias que finalmente vayan a llevarse a efecto. A ver si todo esto se convierte en realidad.

Miguel Ángel García Pérez
Médico de familia. Responsable de Formación y Desarrollo Profesional de AMYTS. Director médico de la Revista Madrileña de Medicina

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