EDITORIAL. “Esclavitud médica”, por David Laguna

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Todas las semanas intento pasarme por un servicio de mi hospital para conocer de primera mano las vivencias, preocupaciones y problemas de mis compañeros. Me gustaría poder estar más cerca todavía y que esas visitas fueran diarias, pero mis reducidas horas sindicales no dan más de sí y desvincularme de mis obligaciones asistenciales y quirúrgicas restaría valor a mi cercanía laboral.

La semana pasada me dejó muy preocupado la visita al servicio de Medicina Interna del hospital 12 de Octubre. Me comunicaron una situación que, lejos de ser desconocida, cada vez se utiliza más. Consiste en usar dinero de proyectos de investigación para liberar parcialmente a un facultativo con plaza fija de sus actividades asistenciales, contratando a otro en su lugar. Esto, que suena muy bonito, se ha convertido en una forma de subcontratar a muchos especialistas pagándoles como una jornada parcial, pero haciéndoles trabajar a jornada completa. A muchos de estos médicos se les sugiere que, si “trabajan mucho” y son muy “dóciles”, se les premiará en un futuro cercano con nuevos contratos similares; y que quizás, y solo quizás, si son “muy buenos chicos” y hacen lo que se les ordena “con una sonrisa y sin rechistar”, a largo plazo puede que consigan ¡hasta un contrato a tiempo completo! “Si quieres trabajar es lo que hay”, me comentan

Desgraciadamente, como existe mucha precariedad laboral, la oferta laboral en ciertas especialidades (Medicina Interna, Neurología, Digestivo, y muchas más) es muy amplia y la demanda escasa. Esto hace que, aunque el SERMAS les pagara todavía menos, seguiría encontrando especialistas que trabajaran en esa lamentable situación. Los médicos sienten la dicotomía de que, aun sabiéndose explotados, se saben afortunados de ser los elegidos para poder trabajar. Están temerosos de perder lo poco que tienen, pero esperanzados en una vaga promesa de renovación laboral.

Lo peor es que es la misma Administración la que sigue promocionando esta explotación. La Administración, que sería la que debería dar ejemplo aplicando las leyes laborales que elabora, es la primera en saltárselas.

Fogel y North, premios nobeles de economía y padres de la denominada “Nueva Historia Económica”, demostraron a finales del siglo XX, mediante la aplicación de cálculos matemáticos que, en contra de la hasta entonces opinión mayoritaria de la comunidad científica, la esclavitud fue históricamente rentable económicamente para los países que la aplicaban. Por eso se utilizó masivamente durante siglos. Si jurídicamente se abolió, no fue por falta de rentabilidad económica, sino por inmoralidad.

La esclavitud fue rentable. Y lo peor, lo sigue siendo.

Hacer trabajar a alguien el doble de tiempo por la mitad del salario, aprovechándose de la situación económica coyuntural, no es liberalismo económico, es esclavitud. El esclavo de antaño “cobraba” en especie en forma de alimentos que comer y techo donde cobijarse. El esclavo moderno cobra en dinero, pero la situación de fondo es la misma. Con lo que se gana a media jornada, poco más que alimentos y techo se puede pagar. Con la Administración Pública controlando más del 80% de la práctica médica, tampoco hay muchas opciones de escapar. El látigo “físico” ha pasado a ser coercitivo, pero sigue siendo un látigo ¿Hace falta voluntad política para obligar a los gerentes y directivos de los hospitales a tener moralidad y acabar con esta práctica?

David Laguna Ortega
Médico especialista en ORL, Hospital Universitario Doce de Octubre. Tesorero de AMYTS
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4 comentarios

  1. Federico Pulido en

    No salgo de mi asombro ante el cúmulo de falsedades, medias verdades y demagogia que han cabido en tan pocas líneas. Y es triste de verdad que alguien “liberado” para prestar servicio sus compañeros médicos entre en el juego tan de moda de la “postverdad” o las “realidades alternativas” sin tomarse un minuto para contrastar los hechos.
    Los hechos:
    – En la Unidad VIH del Servicio de Medicina Interna del Hospital 12 de Octubre (donde trabajo) hay 2 profesionales, internistas, con un contrato del 60% para cubrir esa parte de la actividad asistencial de otros 2 profesionales (entre los que me encuentro) que dedican una parte de su tiempo a la actividad investigadora.
    – El dinero de esos contratos procede de los proyectos de investigación de la unidad, que se cede al hospital para que pueda generar los contratos.
    – Además de la actividad asistencial, los profesionales contratados realizan actividades de investigación, por las que reciben una remuneración adicional que complementa su sueldo, y les permite mejorar su currículum con la posibilidad de realizar una tesis doctoral o incrementar sus publicaciones.
    – En ningún momento (repito, por si quedan dudas: en NINGUN MOMENTO) se ejerce o ha ejercido sobre estos profesionales presión o coacción alguna para el desempeño de su actividad, que por otra parte realizan con un alto nivel de profesionalidad y compromiso. Nunca se ha realizado promesa alguna de opciones de contrato futuro en el hospital simplemente porque no tenemos ninguna capacidad de ofrecer algo para lo que no tenemos responsabilidad ni capacidad. El contrato de intensificación es un contrato temporal, sin ninguna opción de continuidad, y así se ha dejado claro a las personas que han accedido libremente a él. Si quedara alguna duda en esto, bastaría mirar la trayectoria de los aproximadamente 20 profesionales que desde el año 2000 han colaborado en nuestra unidad (como becarios en los primeros años, y con contratos de investigación o intensificación en los últimos). Ni uno solo ha acabado contratado en nuestro hospital. Muchos de ellos han acabado trabajando en otros buenos hospitales, pero eso se debe a sus propios méritos profesionales, y a su currículum.
    – Tampoco hay coacción alguna desde la dirección del hospital, que se limita a generar un contrato temporal, del 60% en este caso, atendiendo a la solicitud del instituto de investigación del centro, y utilizando el dinero que se le aporta desde el propio instituto para ese fin. Para la elección de las personas contratadas, la dirección del centro siempre ha aceptado las sugerencias realizadas desde el instituto de investigación y nuestro servicio, que se basan en el perfil de idoneidad para una actividad asistencial especializada.

    Podemos estar de acuerdo en que no se trata de una situación laboral idílica, y que la dotación de personal de una unidad como la nuestra es sin duda menor que la deseable y necesaria, por lo que todos ejercemos nuestro trabajo bajo una presión asistencial excesiva. Pero con estos hechos, definir la situación de esclavitud es cuando menos grotesco e indignante. Sobre todo si miramos las condiciones laborales que soporta un gran número de trabajadores de nuestro país, incluyendo a muchos profesionales sanitarios.

    • David Laguna en

      Estimado Federico:

      Como bien sabes, actualmente hay dos contratos remunerados al 60%, pero ha habido más contratos así (e incluso con mucha menor remuneración) y no es una situación ni mucho menos nueva. Que sea antigua no significa buena.

      No solo pasa en el Servicio de Medicina Interna del 12 de Octubre, sino también en otros servicios de ese hospital con programas de investigación y mucho paro estructural.

      El dinero para liberar a facultativos ASISTENCIALES proviene de fondos de investigación. Desgraciadamente este dinero de fondos de investigación se usa para que los médicos que los sustituyen trabajen asistencialmente el 100% del tiempo, por un 60% de salario (o menos). Eso es lo que yo considero explotación laboral.

      Los contratos de intensificación son temporales. Como dices, los médicos pasan de contrato en contrato durante mucho tiempo, a veces años. También, como sabes, cada contrato varía según el dinero que se paga (no es lo mismo una sustitución en la que se paga el 30% que otra el 60%, aunque tu trabajo sea el mismo). Si la renovación del contrato (y la cuantía del salario) depende de una valoración subjetiva de buen comportamiento (y no sería así si estuviera en marcha el procedimiento objetivo de la bolsa), no me extraña que se sientan entre la espada y la pared. No creo que nadie pretenda coaccionarles, desde luego, pero algunos nos manifiestas desde hace su tiempo su malestar con la situación (y algunos con mucho miedo).

      Y es que aprovecharse de la precariedad laboral me parece poco moral. Y además es ilegal. Ocurra donde ocurra

  2. Daniel Bernabeu en

    Excelente reflexión. Una triste realidad que trasciende la Sanidad, y en a la que nuestros propios compañeros se prestan. Como escribió Plauto, y luego recordaría Hobbes: ” el hombre es un lobo para el hombre”.

  3. Excelente y correcto planteamiento. No queda más qué añadir. Es una práctica generalizada, deleznable y reprobable. Solo una observación:. Parece haber confusión, imagino que inadvertida en los conceptos de oferta y demanda. La oferta laboral es escasa y la demanda de empleo es alta, lo que permite, de manera inmoral, que la administración pública o privada opte por precarizar las condiciones. Simplemente les rinde dividendos.

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