EL PORVENIR DE LA PROFESIÓN. “La relación médico-paciente: adhesión al tratamiento”

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Los grandes avances diagnósticos y terapéuticos logrados en las últimas décadas no han podido resolver uno de los principales problemas al cual nos enfrentamos en la práctica clínica: la adhesión al tratamiento.

La adherencia terapéutica se define  como el grado de coincidencia del comportamiento de un paciente  en relación con los medicamentos que ha de tomar,  el seguimiento de una dieta o los cambios que ha de hacer en su estilo de vida, con las recomendaciones de los profesionales de la salud que le atienden.

Estadísticamente, se ha establecido que el 20-50% de pacientes no toma los medicamentos según la prescripción y los enfermos crónicos son los que con más frecuencia abandonan o alteran la posología del tratamiento. Es por esto que la falta de adherencia al tratamiento farmacológico o el incumplimiento terapéutico son un problema relevante y prevalente en la práctica clínica, según la Organización Mundial de la Salud.

Tanto la adherencia como el cumplimiento terapéutico requieren la aprobación y participación del paciente en el proceso de elaboración de las recomendaciones. El objetivo es convertir al paciente en un socio activo del proceso, considerando válida la hipótesis de que una comunicación interactiva entre ambas partes conduce a lograr mejores niveles de adhesión.

El gran error radica en culpabilizar al paciente, pero ¿es realmente solo culpa del paciente? ¿O es un problema de ambas partes?

Indagando en los motivos de incumplimiento del tratamiento encontramos que pueden ser por causas involuntarias, por olvidos, o voluntarias. Es habitual encontrarnos que el paciente abandona el tratamiento por temor a reacciones adversas, poca confianza en los resultados, inasistencia a consultas en caso de dudas o no cumplir la duración pautada, sin olvidarnos de la práctica común de la automedicación.

Existe evidencia que muchos de los pacientes cometen errores con su medicación por el desconocimiento de su patología o un concepto erróneo de la misma. Por tanto, el médico tiene gran importancia a la hora de informar a su paciente para que éste tenga una idea más precisa y logre seguir adecuadamente el tratamiento.

Es aquí donde una de las habilidades médicas más importantes toma el rol principal, la buena relación médico-paciente. La comunicación entre los profesionales sanitarios y sus pacientes es fundamental.

La empatía, motivación y el uso de un lenguaje claro y sencillo contribuyen a mejorar la adherencia terapéutica. Por supuesto el paciente también debe implicarse de manera activa y cooperar con su médico. Esta relación aumentará su la confianza, conducirá a comentarnos las dudas y nos permitirá realizar un tratamiento más individualizado.

Está en manos de nosotros, como estudiantes, concienciarnos desde muy pronto que un pequeño cambio de actitud con nuestros pacientes puede enriquecer su confianza en nosotros y mejorar no solo su adherencia al tratamiento, sino también su calidad de vida que es, sin lugar a dudas, uno de nuestros principales objetivos.

CEEM, delegación de alumnos de Medicina de la Universidad Rey Juan Carlos
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