CON FIRMA. Nuevo Consejero, ¿misma política?, por Julián Ezquerra Gadea

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El hecho de “cambiar algo para que nada cambie”, tiene su origen en la paradoja expuesta en la novela El gatopardo, del escritor italiano Giuseppe Tomasi di Lampedusa. La cita original expresa la siguiente contradicción aparente:

“Si queremos que todo siga como está, es necesario que todo cambie”.

Esta semana, inicia su mandato al frente de la Consejería de Sanidad Javier Maldonado, que sustituye al cesado Javier Rodríguez. Este nombramiento podría ser entendido como positivo si en él se viera una aparente intención de cambio. Pero me temo que no será así. Ya en su toma de posesión prometió “mucho diálogo” con los profesionales sanitarios, y presentó las que serán las líneas maestras de su mandato de “continuidad”.

Dialogo con los profesionales y hablar de continuidad es una contradicción. Su antecesor hablaba con los profesionales, aunque se traducía en escasas acciones. Mal vamos si el nuevo Consejero habla ya de continuidad, pues sería más de lo mismo. Los profesionales han manifestado claramente lo que desean. Y esto no es otra cosa que reconocimiento de la deuda que desde el año 2007 está pendiente de saldar. Sería un buen comienzo que se sentara para ver lo que estaba acordado y lo que aún no se ha cumplido. Y en aquello que está ahora en fase de “cumplimiento parcial”, y me refiero a lo de hacer interinos, recordarle que el acuerdo era hacer que todo eventual de más de 2 años que desempeña trabajo en una plaza estructural, debe ser interino. Otra cosa es un fraude y un incumplimiento, por más que quieran venderlo como una gran concesión a los profesionales.

Tiene poco tiempo para dejar huella en la Sanidad Madrileña. No me gusta ser agorero, pero creo que su mandato será breve. Es posible que pasemos de Javier “el bien comido”, a Javier “el breve”. Mayo es la fecha de las elecciones autonómicas y en ellas es previsible un cambio de gobierno. Por tanto, si quiere hacer algo por la Sanidad, ya puede correr y comenzar a desarrollar una urgente planificación de reuniones, y que de ellas se deriven los pactos y acuerdos necesarios para dar solución a todos los temas pendientes. El tiempo corre y las soluciones no llegan.

No me cansaré de pedir, semana tras semana, que se cumpla lo acordado en 2007. El hartazgo de los profesionales, su desmotivación, la perdida de ilusión, es difícil de revertir, pero aún estamos a tiempo. No quisiera que lleguemos al punto en el que ya no tengamos retorno. Los nuevos profesionales ya salen desmotivados, poco comprometidos con el Sistema, y los que ya llevamos muchos años, que levantamos este modelo sanitario con esfuerzo e ilusión, ya estamos cansados del maltrato, de la nula respuesta de la Administración ante nuestras demandas, de ser ninguneados y apartados de la toma de decisiones, de impedirnos el desarrollo profesional, y en definitiva, esperando que llegue ese momento de la jubilación, que ahora encima te dan a la fuerza con una patada en salva sea la parte, sin un simple gracias y por medio de un papel que te entregan después de hacer cola en personal.

Consejero Maldonado, no de la razón a Giuseppe Tomasi di Lampedusa, y hagamos que todo cambie, pero para de verdad hacer que las cosas no sigan como están. Que su paso por la Consejería, no sea solo para apodarle “el breve”, sino el que dejó huella y satisfacción entre los profesionales. Por desgracia, creo que en estos momentos suena mi despertador, y despierto de un sueño, pues esto último es eso un sueño que creo no veré convertir en realidad. Ojala me equivoque.

Julián Ezquerra Gadea, secretario general de AMYTS

 

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