CON FIRMA. “Carrera de obstáculos para los facultativos y alfombra roja para políticos”, por Julián Ezquerra

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Una conocida frase de Heródoto dice: “La democracia lleva el más bello nombre que existe: Igualdad”. Democracia e igualdad, bonitas palabras, grandes conceptos, pero, habitualmente, mal aplicadas.

Vivimos una época en la que cada día nos enfrentamos a un nuevo caso de sospecha sobre algún dirigente político. Cuando no es un máster es una tesis, o un curriculum vitae falseado, cuando no es un cargo es una “puerta giratoria”, cuando no es un “dedazo”, es una cuota de carnet; en definitiva, cada día constatamos la desigualdad existente entre la clase política y los pobres ciudadanos de a pie. Veamos algún ejemplo:

La reactivación de la carrera profesional, paralizada injustamente durante casi 10 años, ha generado un sinfín de problemas, quejas, injusticias, reclamaciones, malestar en muchos y alegría en los más. Sí es cierto que, aún plagado de incoherencias, el proceso genera cierto grado de alegría y aplauso entre los beneficiados. En el mes de agosto hemos sido miles los que vimos cómo en nuestra nómina aparece el ansiado concepto “carrera profesional” o cómo -quien ya lo tenía- ve incrementado el mismo. Sin duda, un gran avance, una batalla ganada. Lo que los profesionales aún no han interiorizado es que la Administración, una vez más, ha modificado unilateralmente el acuerdo y, salvo que las cosas de la política y el electoralismo lo remedien, en el año 2019 no habrá incremento en el concepto de carrera profesional.

A los facultativos nos han “exigido” lo indecible para la evaluación. Se han limitado los niveles a los que se puede llegar, se han eliminado a efectos de trabajo los periodos de eventual, de contratos como personal laboral, etc., y se han sacado de la manga un criterio excluyente en relación a los créditos de formación, basándose en un nuevo informe jurídico que no nos entregan ni siquiera nos enseñan, y poniendo algunos “talibanes” de las gerencias en los comités de evaluación que ejercen su función como si dar un nivel de carrera les afectara personalmente a su bolsillo.

Por el contrario, vemos casos de políticos que acceden a máster mas que dudosos, algunos de verdadero escándalo que han supuesto ceses nada mas y nada menos que de una Presidenta de Comunidad y una Ministra de Sanidad. Son la punta del iceberg, y hay toda una sombra de sospecha que pone en entredicho los privilegios de determinadas personas en relación al común de los mortales. Esto no se puede mantener, hay que abordar de una vez un profundo cambio que haga realidad el que, en democracia, la base, lo mas bello es la igualdad en derechos y oportunidades. No podemos correr en una competición en la que unos hacen 110 metros vallas y otros 50  y sobre alfombra.

Julián Ezquerra Gadea
Médico de familia. Secretario General de AMYTS

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