ENTORNO COVID. En la cresta de la ola, atentos a las variantes COVID

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Nos encontramos en lo que parece ser la cresta de esta tercera ola pandémica de COVID: a los anuncios hechos hace una semana sobre la posibilidad de haber alcanzado el pico de la ola, durante esta última semana se ha añadido un menor crecimiento de la incidencia acumulada a 14 días, que incluso en los últimos días ha tenido carácter negativo. Algunas CCAA han comenzado a reducir dicho indicador, aunque otras aún se mantienen en aumento, como la Comunidad Valenciana, Castilla y León y La Rioja. Madrid ha suavizado su crecimiento semanal y también ha presentado cifras negativas de la IA7 en ese mismo período, lo que anticipa una posible reducción global la semana que viene. Aún así, la presión hospitalaria, muy elevada, continuará incrementándose en los próximos días. Y aún no sabemos lo que el protagonismo que está alcanzando la conocida como “cepa británica”, de mayor transmisibilidad, puede significar para la próxima evolución de la pandemia en nuestro país. De momento, parece que la reducción de incidencia acumulada irá poco a poco extendiéndose por otras CCAA.

Con todo, los datos de Madrid no pueden considerarse como positivos, cuando seguimos siendo farolillos rojos del proceso de rastreo de brotes y trazabilidad de casos. Este “pedrusco en el zapato” de un sistema que parece haber tirado la casa por la ventana en la construcción del hospital de pandemias, habiendo abandonado para ello tanto la Salud Pública como los niveles asistenciales de proximidad (Urgencias Extrahospitalarias y Atención Primaria) va a continuar siendo una importante rémora en cuanto a la evolución de la pandemia en nuestra región se refiere.

El descenso en el número de casos que se produce en la mayoría de países europeos hace que ahora volvamos a ocupar puestos de cabeza en la clasificación continental, donde el polo de concentración de la infección parece haberse desviado claramente hacia el suroeste, con Portugal al frente de la misma. Ambos países han experimentado incrementos superiores al 50% en la incidencia acumulada de casos, que en el caso español se ha doblado en la última semana. 

Finalmente, un vistazo rápido a las estrategias de control de la infección de otros dos países europeos: el ya mencionado Portugal, y nuestro país vecino del norte, Francia. Parece confirmarse la tendencia observada ya en los análisis que realizábamos la semana pasada en Alemania, Grecia e Irlanda de que sólo los procesos de confinamiento son capaces de producir una reversión rápida de la curva pandémica cuando esta ha alcanzado una subida acelerada, mientras que el resto de medidas tan sólo logran contener parcialmente el crecimiento durante semanas o meses, sin reducir significativamente las cifras. No obstante, y como ya comentamos en la anterior entrega, no podemos elevar a ley estos hallazgos observacionales, aunque sí pueden servir para analizar las acciones realizadas y el real rendimiento económico de la timidez en la toma de medidas de control.

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