ENTORNO COVID. Apretando los dientes, aunque sin medidas contundentes

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Se confirmaron los pronósticos, y esta semana la incidencia de COVID en nuestro país se ha incrementado de manera muy significativa (algo más de un 60%). Y lo ha hecho entre sugerencias de que podemos estar alcanzando la cresta de la curva y una falta clara de contundencia en cuanto a la toma de medidas de reducción del contagio. Curiosamente, en esta falta de contundencia han coincidido tanto la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, como el ministro de Sanidad, Salvador Illa. Y eso hace que los profesionales se sientan aún un poco más abandonados ante la tensión y el sufrimiento con que tienen que combatir la enfermedad. Contundencia, por otra parte, que no sólo se necesita en las medidas de prevención, sino también en las sanciones con quienes no las cumplen adecuadamente, por el riesgo que suponen para el resto de la sociedad.

El nivel de “rojos” se ha incrementado en nuestro resumen gráfico de la situación, basado en los informes ministeriales de situación diaria y de indicadores principales de seguimiento del día 21 de enero. Todas las CCAA menos una, Canarias, se encuentran por encima del nivel de alto riesgo, 250 casos por cien mil habitantes de incidencia acumulada en 14 días (IA14). La proporción de resultados positivos en las pruebas diagnósticas también se ha incrementado, y en Madrid, en concreto, ronda el 25%, un nivel muy por encima del recomendado como seguro (4%) y que apunta a una muy elevada circulación del virus. Y el nivel de trazabilidad de los contactos de la Comunidad de Madrid sigue siendo muy bajo, probablemente en relación con la escasa apuesta por los recursos preventivos que ha venido siendo característica en la gestión de la crisis COVID; en este sentido, llama la atención el gran esfuerzo que realizan otras CCAA como Murcia, Castilla La Mancha, La Rioja, Navarra y Cantabria.

El panorama parece suavizarse un poco de cara a la semana que viene, si atendemos a la tendencia que parece desprenderse de la IA durante los últimos siete días. En comparación con la que se deducía de la semana pasada, que se ha visto confirmada en estos últimos días, las flechas rojas de nuestra tabla se han reducido en cierto grado, lo que podría venir a confirmar la sugerencia lanzada por diferentes autoridades sanitarias de que estamos alcanzando el pico de esta tercera ola. No hay que echar las campanas al vuelo por ello, porque primero ha de confirmarse, y haber incrementado las medidas de control hubiera podido significar una ligera anticipación del pico máximo de la ola y una aceleración del descenso; habrá que estar pendientes de cómo evoluciona la situación. Sobre todo porque ya anda campando a sus anchas la cepa británica cerca de nuestras fronteras, que parece ser más expansiva (y ante la que algunos países se defienden con energía, como Noruega), y ya se ha detectado en Europa la cepa brasileña.

Europa ya está “de regreso” en cuanto a la incidencia COVID en la mayoría de los países, lo que hace que España se acerque de nuevo a los puestos de cabeza de la “clasificación” y se visibilice en tonos rojo-oscuro en el resumen gráfico que adjuntamos, elaborado con los datos de principios de semana del Centro Europeo para el Control de la Enfermedad ECDC. Y lo hace, además, con el mayor incremento semanal de todo el continente, que casi dobla al de Portugal. Nuestro país vecino, sin embargo, presenta una incidencia acumulada a 14 días superior en un 50% a la española, por debajo de Irlanda, que lidera la tabla mientras espera que el confinamiento comience a ser efectivo, y de la República Checa, que lleva muchas semanas en la cabecera de la tabla.

Y para aquilatar aún más la reflexión sobre la importancia y eficacia de las medidas de prevención, podemos echar un vistazo a las medidas que han implantado diferentes países europeos en relación a los diferentes ciclos evolutivos de la pandemia desde el final del verano. Lo haremos con la ayuda de las gráficas de evolución de la pandemia del proyecto COVID-19 Dashboard del Center for Systems Science and Engineering (CSSE) de la Universidad Johns Hopkins) tal y como aparecen en la búsqueda en Google del término “coronavirus”) y las medidas de control por países recogidas por el ECDC. Y comenzaremos el repaso esta semana por tres países que han llamado la atención por diversos motivos: Alemania por su relativa estabilidad, Grecia por su baja incidencia e Irlanda por el tremendo impacto de la tercera ola después de haber abortado la segunda con un confinamiento precoz. Hay que tener en cuenta que no se pueden extraer conclusiones generales de cada caso particular, aunque seguramente pueden aportar información adicional a la hora de valorar las diferentes medidas.

Alemania

Alemania se encuentra estabilizada en torno a una incidencia acumulada a 14 días de 300 casos por cien mil habitantes. Durante los primeros meses del período analizado ha mantenido algunas  medidas tendentes a la concentración de personas en lugares públicos, uso de mascarillas y restricciones en hosteleria y el funcionamiento de hoteles. Tan sólo desde el mes de diciembre ha intensificado las medidas, con un confinamiento parcial que restringe la movilidad de los ciudadanos a un radio de 15 km desde su lugar de residencia y el cierre de la hostelería y de todos los establecimientos comerciales no esenciales, y parece haber sido este refuerzo el que está consiguiendo una cierta reducción de casos en la última semana, una vez superadas las fiestas navideñas.

 

 

 

 

Grecia

Grecia llama la atención por la escasa incidencia acumulada que mantiene, en torno a los 100 casos por cien mil habitantes, aunque durante su “pico” de la segunda ola alcanzó cifras superiores a 300. Aunque hasta dicho pico tenía en vigor medidas de limitación de concentraciones personales y restricciones en la hostelería y otros establecimientos de uso público, desde el mes de noviembre se encuentra en situación de confinamiento “duro”, incluyendo el cierre de centros educativos (aliviado en los últimos días con la apertura de la educación infantil), lo que probablemente limitó el alcance desa segunda ola y está consiguiendo revertir la IA14 a sus niveles iniciales.

 

 

 

 

 

 Irlanda

Irlanda introdujo medidas muy duras en el inicio de la segunda ola, en la segunda quincena del mes de octubre. Finalmente pudo abortar prácticamente esa segunda ola, y relajó las medidas al finalizar el mes de noviembre. Sin embargo, se ha visto obligada a reintroducir dichas medidas de nuevo a partir de mediados-finales de diciembre ante una tercera ola que ha superado todas las expectativas, y que le ha hecho liderar, durante la semana pasada, la tabla de incidencia acumulada a nivel europeo, con más de 1.400 casos por cien mil habitantes.

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