ENTORNO COVID. No bajemos la guardia

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Los datos de incidencia de COVID confirman la intensa mejoría esperada para esta semana; tan sólo se escaparían las comunidades insulares, que se mantienen estables en su baja incidencia. Sin embargo, la incidencia acumulada de los últimos 7 días apunta hacia una posible deceleración del descenso de la curva en muchas CCAA, cuando no una leve inversión de la tendencia en algunas de ellas; en este caso se encontraría, por ejemplo, la Comunidad de Madrid, que en esta semana ha subido varios puestos en la tabla clasificatoria.

Ya decíamos la semana pasada que la evolución de esta última parecía prever un posible estancamiento en torno a los 200 casos por cien mil habitantes, una cifra elevada que, en buena racionalidad, no permite bajar la guardia en la lucha contra COVID.  Además, la mayoría de CCAA continúan con tasas altas de ocupación de camas UCI. Los cantos de sirena que quieren anunciar a los ciudadanos una Navidad normalizada no tienen en estas cifras, desde luego, ningún soporte. Y así lo hemos recogido en nuestra entrega de la campaña “La cercanía que nos cuida” para esta Navidad.

Si observamos la evolución de la infección en las distintas CCAA en las últimas 6 semanas, observamos que se está produciendo, de hecho, una confluencia de todas las curvas hacia el intervalo 200-300 casos por cien mil habitantes, después de las oscilaciones que se han venido produciendo desde el verano y de la reconocida como segunda ola desde que Madrid iniciara su ascenso en el mes de septiembre. Se está produciendo una homogeneización de la incidencia, lo que permite mirar al inmediato futuro con estrategias comunes para todas ellas, en el seno de una verdadera coordinación en el Consejo Interterritorial. Estrategia que va a ser muy necesaria, porque ese nivel de estabilización no es nada halagüeño de cara al futuro, y sobre todo con las fiestas de Navidad tan próximas. Ya va a ser bastante difícil justificar una pretendida normalidad de la Navidad, y tampoco las excepciones a las medidas generales a que Madrid nos tiene acostumbrados, al menos en base a la incidencia de la infección en la población.

La situación en Europa

Y, en cuanto a Europa, comprobamos que la situación sigue complicada. La mayoría de países presentan tasas de incidencia acumulada muy superiores a la de España, que llegan a superar los 1.000 casos por cien mil habitantes en el caso de Luxemburgo, Croacia y Lituania. Una serie de países que se han considerado “modélicos” en Europa por su tratamiento de la pandemia sufren también tasas elevadas (Suecia y Portugal, por ejemplo), mientras que Irlanda continúa en franco descenso dentro de la zona baja de la tabla como consecuencia probable de su medida de confinamiento “duro” desde hace prácticamente un mes. El mapa que acompaña a la tabla, ligeramente modificado del que se presenta en la página web del Centro Europeo para la Prevención y Control de la Enfermedad (ECDC en sus siglas en inglés), muestra que el esfuerzo diagnóstico de nuestro país se encuentra entre los más intensos de Europa, lo que a buen seguro contribuye a nuestra magnífica situación relativa en este momento. No obstante, y como la mayoría de países europeos, nos encontramos aún en la zona de muy alto riesgo, que en los criterios del ECDC viene definida por una tasa de incidencia acumulada superior a 150 casos por cien mil habitantes, con una tasa de positividad de las pruebas diagnósticas muy lejana al ideal planteado por este mismo organismo, por debajo del 4%.

Seguimos estando, pues, en plena segunda ola de la pandemia, y sin atisbos razonables de alcanzar la zona de relativa tranquilidad que supondría una tasa de incidencia inferior a los 25 casos por cien mil habitantes. No podemos relajar la guardia. No debemos.

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