ENCUESTA AMYTS. Situación de los facultativos de la Atención Primaria madrileña

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Introducción

La Atención Primaria atraviesa una situación crítica, a la que la Administración parece no querer dar respuesta. Dicha situación ya viene de muy atrás, mucho antes de la pandemia por coronavirus; pero la llegada de la misma ha incrementado la tensión sobre este nivel asistencial, poniendo de manifiesto unas insuficiencias que se han visto multiplicadas por el desvío de profesionales hacia IFEMA en la primera oleada, el elevado número de bajas entre sus profesionales y la falta de una política activa de captación de médicos y otros profesionales necesarios, que entre otras cosas ha permitido la pérdida de muchos de los residentes de Medicina de Familia que completaron su especialidad en 2020 en nuestra Comunidad.

Desde AMYTS se trató de hacer frente a esa situación mediante una convocatoria de huelga a finales de septiembre que, casi a punto de dar comienzo, fue desconvocada por lo que parecía un buen acuerdo, firmado con una Administración que se comprometía a tomar medidas urgentes destinadas a corregir algunos de sus problemas más agudos, y que ya había hecho previamente el anuncio público de la puesta en marcha de un Plan Integral para la Atención Primaria que se acompañaba de su correspondiente presupuesto. Sin embargo, de dicho Plan no se ha vuelto a saber nada, y tampoco ha habido avances en cuanto a los acuerdos alcanzados como salida de huelga. Ello ha originado que AMYTS haya presentado una denuncia por ese incumplimiento, y que se esté en puertas de una nueva huelga para denunciar la crítica situación y reclamar una actuación urgente que impida el hundimiento de este importantísimo nivel asistencial.

Nuestra preocupación se ha centrado, sobre todo, en la situación de los profesionales, muy sobrecargados y con una importante sensación de abandono de parte de las Administraciones sanitarias. Nos preocupa en especial su situación anímica y las posibles repercusiones que ésta pueda tener en su salud y en su práctica asistencial, tanto presente como futura. Y vemos con gran preocupación cómo, a pesar de todo, no son objeto de especial preocupación por parte de la Administración, más preocupada por defender una imagen de buen hacer basada en el funcionamiento del hospital-estrella Isabel Zendal, y en estadísticas de vacunaciones, que en reflejar la situación real de los servicios sanitarios.

De ahí que tomáramos la decisión de realizar una encuesta, dirigida a los facultativos de Atención Primaria que tratara de reflejar, a la par, la situación de sobrecarga crítica que viven y su propia situación anímica y mental ante la misma. Sabíamos que no era buen momento para conseguir llegar a los profesionales por esta vía, y que era posible que la tasa de respuesta no fuera muy elevada, por el cansancio que ya acumulan. Pero, con todo, nos parecía que era una buena herramienta para sacar a la luz la verdadera situación, que de una manera sistemática se oculta desde nuestras administraciones.

Metodología

Con el objetivo, pues, de conocer y difundir la situación real de la Atención Primaria madrileña y sus profesionales durante la pandemia COVID, desde AMYTS diseñamos una sencilla encuesta que pretendía recoger algunos datos básicos de actividad asistencial, cobertura de vacantes y dispositivos de apoyo a la asistencia COVID, junto a información sobre la motivación y satisfacción de los profesionales, la calidad asistencial y los posibles efectos que la situación vivida pudiera estar teniendo sobre su salud mental. La encuesta se realizó mediante la aplicación Forms de Microsoft Office, y se puede acceder a una copia de su contenido en este enlace.

La difusión de la encuesta entre los facultativos de Atención Primaria se planteó en dos oleadas sucesivas, primero una dirigida a los afiliados de AMYTS mediante correo electrónico, y después otra dirigida al resto de profesionales mediante listas y grupos de Whatsapp, con el fin de poder establecer comparaciones entre ambos grupos y detectar de esa forma la posibilidad de sesgos de percepción de la situación entre un colectivo y otro. Sin embargo, desde el primer momento tuvimos constancia de la difusión del enlace a la encuesta en diferentes grupos de médicos a través de Whatsapp y otras redes sociales, por lo que los resultados obtenidos de la encuesta se han tratado de forma agregada.

La encuesta se mantuvo abierta durante tres semanas, entre los días 9 y 21 de febrero de este año 2021, en la fase de descenso de la tercera ola de COVID en nuestra Comunidad. Los resultados obtenidos se volcaron, a través de la propia aplicación Forms, en un archivo de datos, siendo explotados mediante las herramientas Excel de Microsoft y PSPP. Se analizó en primer lugar la distribución de frecuencias de las respuestas para cada una de las preguntas de la encuesta, consideradas como las variables del estudio, y a continuación las relaciones bivariadas entre ellas.

Resultados

Tras tres oleadas sucesivas de invitación a participar, se obtuvieron un total de 516 respuestas, de las que presentamos en esta primera entrega los resultados del análisis univariante, y quedan para una entrega posterior los correspondientes al análisis de relaciones entre variables.

La primera constatación de la encuesta es la elevada presión asistencial a que se encuentran sometidos nuestros facultativos de Atención Primaria. Menos del 5% de los médicos están teniendo una demanda inferior a los 30 pacientes día (en relación al máximo previsto por la Consejería de Sanidad), y tan sólo un 15% adicional entre 30 y 40 pacientes, lo que hace que el 80% (es decir, 4 de cada 5) tengan que atender a más de 40 pacientes al día. La demanda media ronda los 48 pacientes citados por médico y día.

Y no es de extrañar, dado el contexto de pandemia COVID y la ausencia no suplida de en torno al 16% de los profesionales (ausencia que es superior a uno de cada cuatro facultativos en el centro de trabajo del 25% de los compañeros que han respondido a la encuesta). De las respuestas obtenidas, se desprende que el centro de salud tipo estaría formado por 15-16 médicos, de los que 2 ó 3 estarían ausentes y sin suplir por diferentes motivos (falta de cobertura de la plaza, incapacidad temporal del titular, etc), y 1 estaría disfrutando de una reducción de jornada que tampoco estaría cubierta por un suplente.

La situación descrita produce una sensación bastante generalizada entre l@s facultativ@s de pérdida de calidad asistencial. Así, casi un 70% de los profesionales piensa que la presión a que se encuentran sometidos compromete esa calidad, frente a un casi insignificante 3% que considera que, a pesar de todo, están manteniendo la calidad sin grandes esfuerzos adicionales. Un 28% parecen estar logrando mantener esa calidad a costa de un importante sobreesfuerzo personal.

Y ese sobreesfuerzo aparece en parte cuantificado al solicitar a los profesionales que se pronuncien sobre si precisan incrementar su tiempo de trabajo para hacer frente a la situación asistencial. A este respecto, un 88% de l@s profesionales estarían incrementando su jornada de trabajo: un 20% l harían ocasionalmente, un 38% con bastante frecuencia y un 30%, casi un tercio de l@s profesionales, lo harían a diario.

Todo esto, evidentemente, tiene su impacto en el complejo motivación/satisfacción de l@s profesionales. En las cuestiones que les hemos planteado al respecto, predominan las respuestas negativas en lo relativo a la motivación personal (43,4% totalmente en desacuerdo y 27% parcialmente) y a la recomendación a terceros para que se dediquen profesionalmente a la tarea de médico a la Atención Primaria (64,4% y 16,4% respectivamente), y las positivas en lo referente a la ideación de abandono de la profesión (28,3% totalmente de acuerdo, y 33,6% parcialmente de acuerdo). Un 62% parecen haberse planteado recientemente, por tanto, su abandono en alguna ocasión.


Y yendo aún más al fondo de la situación psicológica de los facultativos de Atención Primaria, la situación que viven también tiene su impacto. Más de la mitad dicen estar tomando psicofármacos para poder hacer frente a la situación asistencial que están viviendo. Es cierto que una discreta mayoría lo hace tan sólo ocasionalmente, pero casi 1 de cada cuatro profesionales los utiliza frecuentemente o a diario. Parece una muestra clara de la importante carga anímica que la situación asistencial supone para los facultativos. De hecho, uno de cada cinco profesionales, un 20%, reconoce haber sido diagnosticado recientemente de alguna patología de salud mental.

Una forma de valorar el apoyo real de la institución sanitaria hacia sus profesionales es el grado de facilidad con que le concede beneficios de conciliación familiar, que puedan facilitar la compatibilidad entre el ejercicio profesional y el cuidado de la familia, uno de los problemas a los que se ha prestado mayor atención a lo largo de la pandemia, sobre todo en la fase de confinamiento. Sin embargo, la mitad de l@s profesionales contestan negativamente a esta pregunta, lo que muestra la dificultad en que se encuentran para adaptar su actividad laboral a las necesidades familiares, motivo por el que algún@s profesionales marchan de la Comunidad de Madrid en busca de mejores posibilidades.

Tampoco en lo relativo al apoyo administrativo prometido por la Administración para aliviar los profesionales en su ingente tarea asistencial relacionada con COVID parece haber habido gran alivio: la mayoría respondieron que ese apoyo no ha existido, y el resto que ese apoyo es insuficiente y muy inferior a lo que realmente se podría conseguir. Tan sólo 4 facultativos dicen contar con un apoyo realmente efectivo para las tareas administrativas COVID.

Finalmente, tampoco parece haber sido muy efectivo el apoyo de rastreadores para la detección y control de contactos y seguimiento y apoyo de las medidas de confinamiento. Un 32% de los médicos que contestan la encuesta refieren no tener ningún apoyo de este tipo, y del 68% que contestan que sí lo tienen, la mitad refieren que es de escasa utilidad, al hacerse sin coordinación, o incluso totalmente al margen, de la actividad asistencial de los facultativos.

En la siguiente tabla recogemos el número de respuestas válidas que se han obtenido para cada una de las preguntas de la encuesta:

Discusión

La Atención Primaria madrileña está sometida a una fuerte presión asistencial, muy por encima de la prevista por el propio Servicio Madrileño de Salud, y ello obliga a los profesionales a realizar un sobreesfuerzo mantenido, expresado entre otras cosas en la necesidad de prolongar su jornada habitual para no dejar desatendido el alto nivel de demanda. Contra lo que puedan sugerir las imágenes de centros de salud vacíos o poco concurridos, estos datos, junto a las colas con frecuencia visibles a sus puertas, muestran que la jornada de los médicos de familia y pediatras de Atención Primaria son intensas y prolongadas, en muchos casos contra reloj, con numerosas consultas presenciales, telefónicas o a domicilio. Ese sobreesfuerzo mantenido, junto a otros factores propios de la pandemia (la tensión psicológica, una gestión un tanto errante y descoordinada, etc), parecen estar influyendo negativamente en la calidad de la asistencia prestada y condicionando una importante pérdida de motivación en los facultativos y una enorme presión sobre su salud mental. Los supuestos apoyos desarrollados por la Consejería de Sanidad parecen claramente insuficientes, tanto en número como en eficacia a la hora de aliviar la responsabilidad asistencial de los profesionales.

Bien es cierto que el número de respuestas obtenidas es escaso, menor del 10% de los profesionales diana, quizás debido al excesivo cansancio de los mismos. No pretendemos, por tanto, extrapolar directamente los resultados de la muestra al del conjunto de los facultativos, aunque creemos que muestran una realidad muy extendida en nuestros centros de salud, y lo hacen con una muestra superior incluso a la que presentan algunos de los estudios que comentaremos más abajo.

Algunos datos indirectos confirman que las respuestas obtenidas se reparten por un perfil de centros de salud, en cuanto a número de facultativos, bastante similar al recogido en el documento que recoge las  plantillas orgánicas de personal estatutario de Atención Primaria del SERMAS, aunque con una cierta sobrerrepresentación de los que tienen un menor número de profesionales, que en parte puede ser debida a un error de respuesta dada la presencia de centros con un número excesivamente corto de profesionales. Se puede apreciar en la gráfica adjunta, elaborada a partir de los datos de ese documento y de los obtenidos a partir de la encuesta.

Otro dato que invita a pensar en el nivel de representatividad de las respuestas obtenidas es la similitud en el porcentaje de ausencias no cubiertas de profesionales, 16%, con la que se desprende de la información facilitada por la Gerencia de Atención Primaria en los encuentros mantenidos con AMYTS (800 vacantes, en torno a un 17,3% sobre un total de facultativos de 4.629 que recoge el documento de plantilla orgánica referido, y un 16,4% sobre los 4.865 que recoge la memoria anual de la Gerencia de Atención Primaria correspondiente a 2019 -última publicada; ¿se ha perdido número real de efectivos en el año que separa a ambas publicaciones?-).

De lo que no cabe duda es de que la presión asistencial es muy superior a la reconocida hace tan sólo dos años por el SERMAS en esa misma memoria anual, de 34 pacientes por día, frente a los 48 que recoge nuestra encuesta. Es evidente que COVID ha incrementado la demanda asistencial, y no sólo directamente a través del diagnóstico y seguimiento de casos y contactos, sino quizás también por la recuperación progresiva de la demanda “retenida” durante las fases más duras de la pandemia, a la que tienen que seguir dando respuesta nuestros profesionales.

Y en cuanto a la salud mental de los profesionales, son varios los estudios realizados o en curso en torno a esta realidad. El recientemente publicado “Impacto en la salud mental del personal sanitario español de la primera ola de la pandemia COVID-19: un amplio estudio transversal”, referido a los resultados de una encuesta vía web con diferentes cuestionarios de cribado para patología mental al poco de concluir la primera ola, muestra en torno a un 36% de casos positivos en los test de cribado en el conjunto de los médicos, considerando que en un 9,6% de los mismos el trastorno mental podría ser incapacitante. Nuestros datos, con un 53% de médicos en los que ha sido preciso el consumo, al menos ocasional, de psicofármacos, y con entre un 20 y un 23% de profesionales que los consumen regularmente o han sido diagnosticados de algún trastorno mental, se mueven en ese mismo horizonte y confirman la importancia del problema.

Frente a estos datos, sólo el 6,4% de la población general habría consultado con algún especialista en salud mental tras el inicio de la pandemia, según el avance de resultados del estudio del Centro de Investigaciones Sociológicas “Encuesta sobre la salud mental de los/as españoles/as durante la pandemia de la COVID-19”, recientemente publicado. Entendiendo que haber sido diagnosticado de algún trastorno de salud mental supone también haber consultado con ese tipo de especialistas en la mayoría de los casos, los médicos de Atención Primaria lo habrían hecho en una proporción tres veces superior.

Otro estudio más, en el que participa la Fundación Galatea junto al IESE, apunta al agotamiento de los profesionales, e incide en que algo más de un 20% de los médicos se habría planteado en algún momento de la primera ola de la pandemia abandonar la profesión; el nivel era más elevado entre los médicos de Atención Primaria, un 31,7%, que entre sus compañeros de hospital (21,3%). Nuestra aproximación, realizada 9 meses después, apunta a una cifra mucho mayor (61º,9%), probablemente debido a la falta de recuperación de este nivel asistencial, cuya situación de precariedad se ha mantenido a lo largo de toda la pandemia, sin períodos de recuperación, y que también ha sido castigada duramente durante la segunda y, sobre todo, la tercera ola. La pérdida de estos profesionales, que ya había comenzado antes de la pandemia, puede venir a agravar en el corto y medio plazo el tremendo déficit que se vive en ese nivel asistencial, con 800 plazas no cubiertas de una plantilla de partida que ya es reconocida como claramente insuficiente desde hace muchos años.

A nivel estatal, las sucesivas oleadas de la Encuesta sobre la situación de la profesión médica en España, realizadas por la Organización Médica Colegial y la Confederación Estatal de Sindicatos Médicos en colaboración, han venido mostrando algunos datos sobre el complejo satisfacción / motivación / deseo de abandono de la profesión médica. La quinta oleada, realizada en el año 2018, ya mostraba que los médicos de Atención Primaria del conjunto de España se habían planteado al menos en alguna ocasión el abandono de su profesión en un 51,3%, mostrando que los problemas de este nivel asistencial vienen de atrás, aunque se hayan agravado con el contexto de la pandemia. La sexta oleada, realizada en 2019 y publicada ya tras la primera oleada COVID, mostraba un 63,2% de satisfacción de los médicos en relación a su trabajo. Frente a ello, el actual 70,4% de médicos de nuestra encuesta que niegan sentirse motivados con su trabajo muestra un panorama muy diferente para los facultativos de la Atención Primaria madrileña.

Todo ello viene a confirmar la intuición inicial del trabajo, que centraba su preocupación por la situación emocional y anímica de los facultativos de Atención Primaria, y las posibles repercusiones que todo ello pueda tener en el futuro de este nivel asistencial. A pesar de ello, y de la sobrecarga asistencial que está suponiendo la atención a la COVID, se están perdiendo demasiadas oportunidades de apoyo a los profesionales. Si por un lado no se consiguió retener a los que terminaron su formación especializada el pasado año, tampoco se está prestando un apoyo adecuado, tanto de rastreadores como de tipo administrativo, para aligerar la carga de trabajo. Los profesionales, desde luego, no están adecuadamente atendidos por las instituciones sanitarias, a pesar de ser quienes de verdad y directamente tratan a los ciudadanos.

Hace falta, pues, un verdadero plan de rescate para la Atención Primaria, que pase necesariamente por el cuidado de sus profesionales, que son su auténtico tesoro, y por una adecuada dotación de recursos económicos y materiales. Seguir ocultando la realidad y negando ese cuidado y esos recursos con toda esta evidencia es un auténtico engaño a la ciudadanía, y un auténtico abuso hacia los profesionales. 

 

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