CON FIRMA. “El ruido y el silencio (I)”, por Mónica Alloza

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Hemos asistido a una bronca campaña electoral tanto en las elecciones generales del 28 de abril como en las recientes elecciones sindicales del SERMAS del 8 de mayo.

Broncas campañas de palabras gruesas, como dicen ahora los analistas políticos en las tertulias de la radio. Debates televisivos donde se interrumpía al que hablaba, se rozaba la descalificación personal y se abundaba en la falta de cortesía y educación.

En un paralelismo con lo que hemos vivido en nuestra campaña más cercana, la sindical, hemos asistido atónicos a las mentiras y tergiversación de los hechos como ataque desde los sindicatos adversarios. Se nos ha llegado incluso a acusar de firmar decretos y leyes, como si fuésemos parte de un gobierno estatal, se nos ha descalificado por defender a un colectivo concreto, los médicos y titulados superiores, en vez de a todas las categorías, como si un sindicato profesional fuese algo negativo. En resumen, juego sucio contra nosotros, en vez de propuestas en positivo.

Confieso que tuve el mérito de “tragarme” de principio a fin los dos debates televisivos de las elecciones generales. Y me dio bastante vergüenza ajena lo que vi, sobre todo cuando miraba de reojo a mi alrededor y observaba a mis hijos adolescentes “tragarse” conmigo este espectáculo, con bastante interés, por cierto. En esos momentos pensaba: “vaya concepto que van a adquirir mis hijos de lo que es una campaña electoral. Y yo en mitad de otra… Tierra, trágame. Qué van a pensar de nosotros, los adultos, que no parecemos capaces de confrontar nuestras ideas con elegancia y limpieza, y que usamos tan malas artes para machacar al contrario”.

Puedo decir con la cabeza muy alta y llena de orgullo que AMYTS ha apostado desde su comité electoral por una campaña blanca, sin tacha, en la que nos hemos dedicado a explicar los logros obtenidos en los cuatro años anteriores y los objetivos y retos a los que nos enfrentamos. Hemos pasado por encima del ruido electoral, hemos sido los más honrados, los que hemos cumplido con todas las instrucciones oficiales, los que siempre hemos jugado limpio.

No ha sido fácil resistirse a la tentación de enfangarse en el “y tú más”, pero lo hemos hecho, creo que todos y cada uno de nuestros delegados se ha mantenido en su sitio, sin entrar al barro, siempre jugando limpio. Hemos preferido el silencio ante el ruido. Y nos ha ido bien. Creo que nuestros compañeros médicos han agradecido el mensaje positivo, blanco, en contra de nadie, a favor de todos.

Y ahora, los demás sindicatos nos felicitan por nuestros resultados, por la campaña que hemos llevado a cabo. Los mismos que hace una semana nos despellejaban, ahora quieren dejar ser rivales y volver a ser compañeros en las juntas, en los comités, en la mesa sectorial… “Lo que pasa en el campo, se queda en el campo”, “estas cosas son así en la campaña electoral” y mensajes parecidos para justificarse.

Hagan ustedes su propia lectura de los hechos, juzguen actitudes. Yo he aprendido mucho sobre la gente, sobre los valores morales, sobre la ética electoral. Estoy preocupada por el alto nivel de crispación que tenemos como sociedad. Me preocupa que todo lo que sea negociar y hablar con el adversario se interprete como una traición, una “bajada de pantalones”.

¿Debemos ser así en la negociación sindical también? Bueno, esto da para una segunda parte, próximamente…

Mónica Alloza Planet
Especialista en Radiodiagnóstico, Hospital Universitario de Torrejón. Coordinación de delegados AMYTS

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