EEUU, REINO UNIDO, AUSTRALIA. Los problemas médicos de endurecer la inmigración

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La limitación de los movimientos migratorios es un tema de constante actualidad, que se ve sometido a cálidos debates por partidarios de posturas diferentes. Por eso, es también interesante cómo diferentes organizaciones médicas se posicionan ante el tema.

Tras la puesta en marcha, por parte del gobierno de Donald Trump, de la prohibición de acceso (“travel ban”) a los EEUU de nacionales de diversos países, la Asociación Médica Mundial y la Asociación Americana de Colegios de Médicos han analizado conjuntamente los efectos negativos que esto puede tener sobre la atención médica a la población estadounidense, debido a que va a contribuir, a buen seguro, a una reducción del número de efectivos médicos en el país, sobre todo en las zonas más desfavorecidas y para atender a la población más vulnerable, con cada vez mayores necesidades de atención. Y ello en un contexto para el que se calcula un déficit de entre 50.000 y 120.000 médicos al finalizar la próxima década. La oposición de la Asociación Médica Americana fue frontal desde el primer momento a este tipo de medidas.

En la misma línea y por similar asunto, pero en el Reino Unido, se pronuncia también el director ejecutivo de NHS Employers, la Asociación de empresas y administraciones implicadas en el sistema sanitario británico, denunciando que la rigidez en los permisos de inmigración está dificultando la contratación de médicos para diferentes entornos. El presidente de la Asociación Médica Británica, Chaand Nagpaul, ya le había expresado al secretario de Estado, Amber Rudd, su preocupación al respecto ante el caso de médico general de Manchester que estaba siendo sometido a un proceso de deportación, proceso que, afortundamente, parece haberse detenido. Tanto la Asociación como el Colegio Real de Enfermeras habían denunciado ya las dificultades que el sistema de visas iba a poner a la entrada de nuevos profesionales.

Pero el alcance de las barreras y controles migratorios llega más allá, y diferentes asociaciones médicas se han posicionado al respecto. Es el caso, por ejemplo, de la Asociación Médica Americana, que considera que los centros sanitarios y sus alrededores, así como los de escuelas y otros lugares de servicio público, no deben ser lugares para la recogida de información sobre la situación legal de inmigrantes que acudan a solicitar atención, ya que ello llevaría a que estos desconfiaran de dichos centros y pudieran no acudir a buscar ayuda sanitaria cuando la necesitaran. La situación podría ser aún más grave en aquellos casos en que se solicita a los profesionales sanitarios información concreta identificando a los pacientes, como es el caso de la violencia de género. En cualquier caso, la posición de la Asociación es clara en torno a la confidencialidad de la atención y a la negativa a facilitar información sistemática a las autoridades de inmigración sobre los pacientes atendidos en consulta.

Finalmente, las voces profesionales también se han levantado contra la muy deficiente atención que reciben los inmigrantes y solicitantes de asilo retenidos en centros de internamiento, y contra la separación de menores de sus padres retenidos en los mismos. Así lo han hecho tanto la propia Asociación Médica Americana como la Australiana y el Colegio Real de Médicos de Australia y Nueva Zelanda, incluso pronunciándose contra la propia existencia de esos centros de internamiento.

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