EDITORIAL. “Prometer o planificar”, por Gabriel del Pozo

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gabriel

Antes de desarrollar mi argumento, me gustaría que atendiéramos a la definición de la Real Academia Española ambos términos:

promesa

Del lat. promissa, pl. de promissum.

  1. f. Expresión de la voluntad de dar a alguien o hacer por él algo.
  2. f. Persona o cosa que promete por sus especiales cualidades.
  3. f. Augurio, indicio o señal que hace esperar algún bien.
  4. f. Ofrecimiento hecho a Dios o a sus santos de ejecutar una obra piadosa.
  5. f. Cantidad que se estampaba en los pagarés del juego de la lotería vieja, como premio correspondiente a la suma que se había jugado.
  6. f. Der. Ofrecimiento solemne, sin fórmula religiosa, pero equivalente al juramento, de cumplir bien los deberesde un cargo o función que va a ejercerse.
  7. f. Der. Contrato preparatorio de otro más solemne o detallado al cual precede, especialmente al de compraventa.

simple promesa

  1. f. promesa que no se confirma con voto o juramento.

planificación.

  1. f. Acción y efecto de planificar.
  2. f. Plan general, metódicamente organizado y frecuentemente de gran amplitud, para obtener un objetivo determinado, tal como el desarrollo armónico de una ciudad, el desarrollo económico, la investigación científica, el funcionamiento de una industria, etc.

Hoy votamos en una elecciones generales tras una nueva campaña electoral (aunque más bien parece que estamos en campaña permanente), y hemos escuchado por todos los candidatos promesas y más promesas, pero lo que nos hace falta es escuchar planes para resolver los muchos problemas o situaciones complicadas que tiene el país, sea gobernando solos o, en caso de que lo necesitaran, gobernar con otros.

Como médicos y licenciados sanitarios, nos gustaría que el gobierno que saliera de estas elecciones tuviera un plan para la sanidad, bien porque algún partido pueda gobernar en solitario o bien porque haya un fácil acuerdo entre los planes de mínimos de los partidos que tengan que hacerlo en colaboración. La sanidad tiene múltiples problemas, algunos que necesitan un abordaje urgente, pero muchos otros que precisan de un plan de actuación, donde se contemple de dónde se parte, a dónde se quiere llegar, con qué medios se cuenta y los tiempos que se marcan para implementarlo… No me ha parecido escuchar nada de esto durante la campaña; si acaso, y pocas, alguna referencia a la sanidad con “simples promesas”, que suelen quedar en nada, pues siempre hay una excusa, válida para quien hizo la promesa, para no cumplir. Ojalá que el nuevo gobierno me quite la razón y me sorprenda con un plan explícito y bien estructurado.

Es necesario recordar aquí la falta de planificación que han tenido las distintas Administraciones, sean locales o nacionales, y, es más, viendo cómo se encuentra también Europa, incluso las europeas en materia de profesionales, donde se han preocupado mas de atraer médicos formados por terceros que hacer atractiva la profesión y poner recursos económicos suficientes para la formación, para que hubiera una gran oferta de futuros médicos; el problema es que, para que unos tengan esos profesionales, dejan a otros sin ellos.

La falta de recursos económicos destinados a sanidad es otra de las asignaturas pendientes. Todos prometen aumentar el presupuesto, y ninguno planifica cómo ni de qué modo, pero luego es posible que nos digan que no tenemos recursos, que estamos iniciando una nueva crisis, etc. Sabiendo los recursos con que contamos, le tendremos que decir al nuevo gobierno que planifique, priorice y decida dónde debe invertirlos.

Otro problema que se está poniendo sobre la mesa es el de las plazas de difícil cobertura y la atención en zonas rurales de escasa población, que consumen mucho tiempo para atención a poco número de pacientes. Y lo que hemos visto es algo parecido a una riña de gatos, sobre si voy a mantener la atención como ésta o si encima la voy a aumentar… Pareciera que los “faroles”, en campaña, sean más frecuentes que en el mus, sin que nadie se atreva a poner el cascabel al gato y planificar una respuesta adecuada a este problema.

Podríamos seguir así con resto de problemas: trabajos precarios, malas retribuciones, falta de traslados en muchas comunidades autónomas, y un sinfín de problemas que todos los profesionales conocemos… Dudo mucho que nuestros políticos también los conozcan, y la sensación que saco es que todo son problemas a los que dan soluciones como “simples promesas”, y que ninguno los plantea con “planificación”, lo que me recuerda una coplilla, que me parece que viene muy a cuento:

Prometer hasta meter [el voto en la urna] Y una vez metido [el voto en la urna] Olvidar lo prometido

Ojalá me sorprenda el nuevo gobierno, sea cual sea. Ojalá… Si no, ahí estaremos para denunciarlo públicamente. Porque a los médicos se nos pide que hagamos bien nuestro trabajo. Nosotros también le pediremos lo mismo a quienes nos gobiernen.

Gabriel del Pozo Sosa
Médico de familia. Presidente de AMYTS

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