EDITORIAL. “Para AMYTS no vale todo”, por Julián Ezquerra

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Dr. Julián Ezquerra Gadea

Llevamos ya estos 10 meses de lucha por la defensa de la sanidad pública, en la que AMYTS ha participado activamente. Y, a diferencia de lo que la administración hace al estilo Maquiavelo (“Los que vencen, cualesquiera que sean los medios empleados, nunca se avergüenzan”), nosotros lo hacemos en base a la legalidad y con el uso de nuestras herramientas legales: huelgas, encierros, manifestaciones, concentraciones y recursos a la justicia.








Aún esperamos que la Consejería demuestre, con la evidencia debida, los supuestos estudios que soportan la decisión de privatizar hospitales y centros de salud. Somos médicos, nos gusta hacer las cosas con rigor y siempre basando nuestra toma de decisiones en evidencias científicas que sustentan intervenciones de gran trascendencia, pues la medicina es una ciencia que lo que no hace es jugar con la vida de nuestros pacientes.

El sistema sanitario público es uno de los pilares del estado de bienestar y fundamental en el mantenimiento de la calidad de vida de los ciudadanos. Hasta ahora el sistema nacional de salud español ha demostrado ser uno de los más eficientes de los países de nuestro entorno, envidiado y copiado por países de mayor nivel económico, que ven en nuestro sistema el mejor posible.


Pero ha tenido que ser una de la malas costumbres de nuestros políticos la que hace ponerlo en riesgo, haciendo dejación de funciones clara y evidente, desistiendo de una mejor gestión de los recursos, y tirando por el camino más sencillo para ello, que no es otro que hacer entrega de la sanidad pública a empresas privadas, llevando al extremo su liberalismo. Y lo hacen engañando a sus votantes, pues retomando la frase de Maquiavelo, les importa muy poco los medios empleados, incluyendo mentiras y engaños, con tal de obtener la victoria. Triste final para un sistema que merece unos gobernantes serios. Al menos esperamos que sus votantes les hagan pagar en las urnas por sus desmanes, como castigo a quienes han cometido semejante tropelía, sólo sustentada en modelo ideológico y de partido.



La Consejería tiene frente a sí a todos los profesionales y al propio Ministerio de Sanidad, que firma un pacto con los representantes legítimos y legitimados de todos los ámbitos de la profesión, en defensa de un sistema sanitario público, de gestión pública y con personal público, que ponga fin a esta deriva privatizadora que la Comunidad de Madrid lidera de forma evidente. Y lo hace en plena ebullición de los recursos judiciales que desde diferentes organizaciones hemos planteado, entre la que se incluye AMYTS.

AMYTS, con las cuotas de sus afiliados, ha costeado y presentado un recurso bajo la dirección del prestigioso despacho internacional Clifford Chance, y lo hace con el convencimiento de que dará sus resultados y en estos próximos días se paralizará cautelarmente el concurso hasta la resolución definitiva del contencioso con una sentencia favorable a las tesis que hemos presentado, tal y como ha sucedido ya con el recurso de AFEM, que paraliza cautelarmente la privatización y por lo que nos congratulamos enormemente.



Intentarán que la justicia no admita nuestra legitimación para recurrir la decisión de privatizar 6 hospitales y los centros de salud. Pero olvidan que AMYTS es una organización que ha sido legitimada por las urnas de unas elecciones sindicales en las que ha sido respaldada como la principal organización profesional para la defensa de los intereses de los facultativos. Tenemos pues legitimidad, deber y obligación de defender a nuestros facultativos ante los graves ataques y perjuicios que esta privatización produce a los que trabajamos por y para la sanidad pública.


Más allá de nuestro rechazo del modelo que se quiere imponer en la Comunidad de Madrid y el perjuicio que se ocasiona a los compañeros, están las consecuencias que para el Sistema Nacional de Salud conlleva, y que supone el fin de un modelo que hemos levantado entre todos y ha demostrado a lo largo de más de tres décadas que, aunque mejorable, es el mejor de los países de nuestro entorno.


Retomando el título de este editorial, a nosotros nos parece que no todo cabe en política y que las mayorías absolutas dan pie a sentirse legitimados para tomar decisiones para las que en ningún caso lo están de forma directa por no haberse anunciado en un programa electoral, del que creo firmemente debe constituir el más firme contrato. Por eso, la frase de Maquiavelo viene a colación, y reafirma nuestra idea de que no todo es válido para vencer, cuando lo serio y necesario es convencer.

Julián Ezquerra Gadea
Secretario General de AMYTS
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