EDITORIAL. “Obscenidades sanitarias”, por Daniel Bernabeu

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Dice el diccionario:

Obscenidad: se dice de aquellos actos o acciones repulsivas o detestables para la moral sexual prevalente; y de forma más general, de cualquier acto moralmente reprobable.

Sobre esta segunda acepción, más general, podemos encontrar sinónimos como indignidad, deshonestidad o inmoralidad.

Uno no sabe qué contar y qué decir ya sobre la deriva de nuestra Sanidad. Aportar más información a los múltiples análisis que existen encima de la mesa, tanto propios como internacionales, resulta frustrante; máxime cuando nuestros mediocres políticos (más propios de una época cortesana escasa en preparación, pero hábil en lisonjerías, mentiras y mezquindades) los arrojan intactos a la papelera. Decirlo más alto es complicado, en un país donde los medios de comunicación solo atienden al espectáculo y al morbo “en directo”, en donde el debate sereno y reflexivo está vetado por aburrido, soso, y tendencioso. No me veo, ni a mis compañeros, quemándonos a lo bonzo, “a fuego lento”, para atraer y mantener la atención mediática sobre las penurias sanitarias. Quizá intentar cambiar el matiz emocional, pese al evidente riesgo de que en un tiempo no muy largo pierda las connotaciones “adversas” y pueda normalizarse. Pero, ahí va, “lo que está ocurriendo en la Sanidad española, y madrileña en particular, es OBSCENO”:

  • Obscena es la situación de 17 modelos sanitarios coexistiendo sin coordinación ni respeto a la necesaria equidad de todos los españoles. Incluso nos permitimos el lujo de competiciones insensibles y obscenas sobre supuestos de eficacia.
  • Obscena es la transformación paulatina, por desidia y abandono, de un sistema de provisión pública de la Sanidad a otro privado. Sin estudios que lo justifiquen, sin planificación, sin consensos, sin valorar consecuencias, sin coordinación.
  • Obscena es la falta de políticas activas de planificación de los recursos materiales y del personal sanitario que serán necesarios en los próximos años. La Sanidad no se improvisa, es un servicio esencial que se trabaja y se desarrolla en el medio y largo plazo. Las contradictorias manifestaciones en diferentes medios y por diferentes “entendidos” sobre la falta de médicos un día, el exceso otro día, la importación de extranjeros en otro, las homologaciones sin transparencia ni control “por-que-me-hacen-falta” de vez en cuando, o la utilización de médicos sin-MIR hoy, pero no mañana, sólo refleja el desconocimiento, la falta de formación y la escasa voluntad de encarar problemas que existe entre nuestra clase política dirigente.
  • Obscena es la situación de maltrato laboral hacia los trabajadores sanitarios, su precarización, la falta de movilidad, la sobrecarga o las agresiones.
  • Obscena es la situación de la Atención Primaria, con su continua infrafinanciación y masificación. Ver la pérdida de motivación y el sentimiento de abandono que impregna a sus profesionales. ¡Y no será por falta de análisis y de propuestas!
  • Obscena es la situación de las Urgencias, tanto hospitalarias como extrahospitalarias, que sin recursos (más allá de la épica y del voluntarismo de sus profesionales), hacen frente a una población cada vez más envejecida y demandante de atenciones sanitarias. El Plan Director de Urgencias y Emergencias 2016-2019 de la Comunidad de Madrid, sin voluntad ni dinero para desarrollarlo, ni siquiera esbozado a fecha de hoy, es un obsceno canto de sirenas con el que se pretende confundir y enterrar la dignidad de los profesionales bajo montañas de pacientes necesitados de ayuda, que requieren soluciones y, sobre todo, camas donde ubicarlos.
  • Obscena es la jornada de 37,5h que se aplica, de forma singular y anómala, a los médicos.
  • Obscena es la Lista de Espera y su utilización para derivaciones a centros “escogidos”, mayoritariamente privados. Sin transparencia, sin datos, sin pudor, sin interés por mejorar el rendimiento de los centros públicos existentes.
  • Obscena es la caótica implantación de sistemas de Historia Clínica Electrónica en la Comunidad de Madrid. Cuatro diferentes programas no interconectables, áridos, alejados de la práctica clínica; y en los que se han detectado recientemente alarmantes posibilidades de manipulación en los informes cerrados, con serios riesgos para pacientes y profesionales.

La lista de obscenidades vividas y sufridas en nuestra Sanidad es amplia. Casi igual a la de casos de corrupción y sinvergonzonerías a los que nos han sometido políticos y empresarios, y que hemos normalizado con patológica resignación.

La pregunta es ¿hay solución? La respuesta creo que es simple, muy simple; y la tenemos en nuestras manos: Sí, si somos capaces de actuar en nuestra esfera de influencia con honradez, con coherencia, con valentía y con firmeza. Y tenemos herramientas potentes: AMYTS, elecciones, juzgados, denuncias, protestas, unidad, decir ¡BASTA! Solo necesitamos vernos como remeros de un barco común que se llama Sanidad, una Institución que se mantendrá a flote si remamos todos a la vez y en sincronía; en lo que nos gusta (la asistencia y la investigación) y en lo que nos gusta menos (defender nuestros derechos y exigir condiciones laborales dignas).

Lo tenemos fácil, y AMYTS te lo pone fácil… ¡Acompáñanos!

Daniel Bernabeu Taboada
Especialista en Radiodiagnóstico, H. U. La Paz. Vicepresidente de AMYTS

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2 comentarios

  1. Miguel A Lobo en

    Totalmente de acuerdo.
    Todos sabemos que es así. Pero los sanitarios estamos muy divididos, y no solo me refiero a los diferentes estamentos y ámbitos. Los médicos mismos estamos muy divididos: las castas de los hospitales, los médicos de primaria que “reparten” sus pacientes que se cambian a otro médico más empático… Cada uno busca su vía de escape. Es difícil encontrar un punto común desde el que luchar por una situación en la que podamos volver a estar orgullosos y contentos de trabajar en la Sanidad Pública.
    De todas formas se bueno poder seguir leyendo editoriales como el que firmas. Gracias.

    • Daniel Bernabeu en

      Muchas gracias por tu comentario. Efectivamente, estamos muy divididos; pero cada vez más nos vamos dando cuenta que nuestra situación es insostenible: en la pública y en la privada. No perder la esperanza, y saber que existe un grupo (AMYTS) dispuesto a pelear por nuestros derechos laborales, es importante.

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