EDITORIAL. “Nueva Consejería, viejos problemas”, por Daniel Bernabeu

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La nueva Consejería de Sanidad ha ido asentándose durante los 100 días preceptivos de cortesía política. El nuevo consejero, el Sr. Sánchez Martos, ha mostrado un amable carácter dialogante que no se ha traducido en propuestas ni en hechos concretos, más allá de buenas intenciones genéricas hacia los profesionales, unos brindis al sol de cara al paciente que complican y dificultan la asistencia (parece que no acabamos de entender que Sanidad no es solo Hostelería), y una agresiva campaña de presencia en medios y redes sociales, mostrando talante y receptividad.

Pero los problemas que lleva arrastrando la sanidad madrileña persisten, si cabe agravados por unas expectativas de cambio y mejora que no acaban de plasmarse en propuestas y acciones concretas. Sentarnos para discutir la activación de los acuerdos de 2007 representaría la mejor base de trabajo para devolver la ilusión y la confianza a nuestro colectivo. Pero también podría representar la mayor de las desilusiones y pérdida total de confianza, en caso de iniciar un juego mediático destinado a satisfacer las necesidades de imagen de la Consejería y sin verdadera intencionalidad de mejorar las condiciones de los profesionales. Un buen ejemplo de esto último lo tendríamos en las pasadas negociaciones del Ministerio con el Foro de la Profesión sobre el desarrollo de la gestión clínica, y que se convirtieron en una auténtica tomadura de pelo.

Mientras tanto, la eventualidad persiste con contratos de guardia indignos e inexplicables para el fin que fueron habilitados (suplir el déficit de profesionales para cubrir guardias con motivo de las exenciones por edad de 55 años) y se mantienen contratos eventuales a tiempo parcial del 50% o 75% de la jornada, con cargas de trabajo que llegan al 100% o más de un turno normal, aprovechándose de la precaria situación laboral. Los criterios de provisión y contratación brillan por su ausencia, con una normativa que lleva pendiente de desarrollar desde el 2007, lo que permite situaciones injustas, irregulares y caciquiles en muchos centros.

La promoción de cargos directivos de corte autoritario y con escaso liderazgo emocional o empático, a veces más parecidos a capataces que a gestores, no ha ayudado a mejorar el sistema. Expresiones como “son unos vagos”, “no se comprometen a nada”, “solo saben conspirar”, “los echaría a todos”, “solo saben quejarse”… aparecen con demasiada frecuencia en sus labios, para solo saber ofrecer el “obedece y calla” o la amenaza de la “no-renovación” a profesionales que hasta hacía bien poco eran sus compañeros iguales y de similar experiencia. No queremos ser injustos, no son todos, pero están a muchos niveles y hacen mucho daño; crecidos y soberbios de impunidad por una Consejería que mira hacia otro lado, obsesionada en los números y los recortes, insensible al dolor de sus profesionales.

La Consejería tiene un reto apasionante para cualquier gestor “serio”: reconducir a profesionales y usuarios hacia la confianza y seguridad, para y desde una SANIDAD PUBLICA, con mayúsculas. Todos somos conscientes de las limitaciones, pero también somos conscientes de los engaños y las mentiras, que han sido muchas y muy serias. Va siendo hora de trabajar por la Sanidad, desde la transparencia y el sentido común, ¿no les parece?

Daniel Bernabeu Taboada
Médico especialista en Radiodiagnóstico. Presidente de AMYTS
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