EDITORIAL. “Invierno en Sanidad”, por Daniel Bernabeu

0

Tras los cambios políticos producidos en la Comunidad de Madrid en la primavera de 2015 se abrían muchas esperanzas y un escenario radicalmente diferente. Finiquitado el “absolutismo democrático” se esperaba un mayor diálogo y capacidad para asumir proyectos plurales y de consenso. Tras los tanteos y balbuceos iniciales del nuevo equipo de gobierno en el verano de 2015, el otoño se mostró pletórico de reivindicaciones, frenéticas reuniones de la Mesa Sectorial, buenas palabras e incluso iniciativas parlamentarias de aparente gran calado.

Y el invierno llegó, un invierno inusualmente cálido en Madrid que nos ha dejado niveles de contaminación alarmantes y que, entre otras razones, ha generado grandes dificultades y colapsos en los servicios de urgencias de todos los hospitales, pese a la ausencia de gripe. Un más que premonitorio signo de que, pese a los cambios en los despachos de la Consejería de Sanidad, todo parece seguir igual.

Otro invierno sin embargo, mucho más feroz, crudo y frio, ha hecho su aparición en el mundo sanitario de nuestra Comunidad. Un invierno que ha congelado buena parte de nuestras expectativas e ilusiones, y que nos ha devuelto de golpe a la realidad del mundo político que se maneja entre la hipocresía y la prestidigitación. Como muy bien apuntaba Julián Ezquerra en su tribuna ¿A qué se dedican en la Consejería de Sanidad?, la disociación entre las propuestas y mociones de la Asamblea de Madrid (refrendadas por mayoría de los grupos) y su consideración “ejecutiva” roza el engaño.

No parece la mejor manera de establecer lazos fluidos y cooperativos para resolver los innumerables problemas que todavía afectan a los médicos y titulados superiores de la sanidad de Madrid, querer llevarnos al terreno de los “complejos” vericuetos de la dinámica parlamentaria y de gobierno. Máxime cuando está dinámica ha sido pulida y bruñida a conciencia durante los últimos 25 años para ofrecer a sus moradores los recursos necesarios para prometer casi cualquier cosa, y luego no tener que cumplirlo. La tribuna “El efecto mariposa de la Carrera Profesional”, que publicaba Pablo Martínez Segura el pasado 24 de enero, es una incisiva llamada de atención a este comportamiento político tan bien estructurado en nuestro país.

Está siendo un invierno frio y desalentador para la Sanidad, y para nuestras aspiraciones como sanitarios de un trabajo mejor, en mejores condiciones, con mayor justicia y equidad, y que nos permita centrarnos adecuadamente en el verdadero objeto de nuestros desvelos: nuestros pacientes. Lo sucedido en la Mesa Sectorial del pasado viernes 5 de febrero es la mejor constancia de que la Consejería, tras el despliegue mediático del otoño basado en buenas palabras, maquillajes hosteleros superficiales y promesas, parece estar dispuesta a retomar la senda del continuismo de las prácticas monolíticas ancestrales.

En este contexto AMYTS intentará aportar todo el calor posible que parece faltarle a esta inesperadamente gélida Consejería de Sanidad. Recordando que hay enormes diferencias retributivas entre compañeros, por la misma actividad y trabajo, provocadas por la sistemática suspensión y paralización de la Carrera Profesional; que la jornada laboral que actualmente se aplica es sustancialmente injusta; que es necesaria “para ayer” una regulación de la selección y provisión de plazas; y que las OPEs en curso son profundamente injustas. Me podrán argumentar en la Consejería que, tras el compromiso de regularizar los pagos de trienios a eventuales, y del proyecto de transformación de contratos eventuales a interinos, late un corazón caliente. Lo siento, pero no veo ningún calor ni mérito especial en cumplir la ley; sobre todo cuando ha sido un incumplimiento deliberado que ha pisoteado y mancillado con absoluta impunidad durante años los derechos económicos y laborales de muchos compañeros.

Pero no solo hay hielo en la Consejería. El Colegio de Médicos de Madrid es otra institución oficial que parece congelada en un invierno perpetuo, y que afronta el 18 de febrero unas decisivas elecciones. No voy a repasar la historia del Colegio, ni de los rocambolescos sainetes representados en estos últimos 4 años por su Junta Directiva. Sí quiero afirmar que estas nuevas elecciones definirán si el Colegio del Médicos de Madrid seguirá albergando la esencia de lustros de inacción e ineficiencia, adecuadamente preservada en un tanque de fría indiferencia e indolencia por parte de sus colegiados; o si, por el contrario, encontrará en la movilización y en la participación, el calor que le permita salir del letargo y empezar a trabajar como la institución defensora de los derechos profesionales, laborales y formativos de los médicos que debiera ser. AMYTS, siempre responsable y comprometida con sus afiliados, que también son colegiados, ha creído importante la necesidad de ayudar al despertar del ICOMEM de su ya demasiado prolongada “hibernación”, y ha prestado todo su calor a la difusión de las cuatro candidaturas que se presentan a estas elecciones, y de sus programas, propuestas e intereses para el futuro del Colegio. Buena prueba de ello es el primer debate organizado en nuestra sede entre todos los candidatos en liza, con amplia repercusión en todos los foros mediáticos.

Es invierno en Sanidad, y aunque promete ser frio y largo, AMYTS siempre tendrá una llama que ilumine y dé calor a todos los que quieran comprometerse con una Sanidad mejor y más respetuosa, con la sociedad, con el paciente, y con el profesional.

Daniel Bernabeu Taboada
Médico especialista en Radiodiagnóstico. Presidente de AMYTS

Compartir:

Deja una respuesta

¡Usamos cookies propias y de terceros para mejorar tu experiencia en esta web! Si sigues navegando, consientes y aceptas estas cookies en tu ordenador, móvil o tablet. Más información sobre las cookies y cómo cambiar su configuración en tu navegador aquí.

x