EDITORIAL. “E la nave va”, por Cristóbal López-Cortijo

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232 Cristobal Lopez Cortijo 3x3 cm

Federico Fellini, el gran realizador italiano, fue un gran descriptor de la vida, dándole siempre un aspecto épico a lo puramente cotidiano.  Cuando en 1983 dirigió “E la Nave Va”, se basó en el film “El barco de los locos” (1965) de Stanley Kramer. En ambas películas se narra de forma alegórica el paso por la travesía de la vida de un grupo de “locos”, personas con un ideal trasnochado, que a pesar de la aparente caducidad de sus ideas conducen a un grupo de desfavorecidos (exiliados de origen español) hacía su salvación. No sé por qué, pero recordando estas historias me vino a la mente nuestro quehacer sindical de los últimos años.

Los sindicatos cuentan en su recorrido vital un largo siglo de historia, y en estos primeros años del siglo XXI han entrado en una decadencia aparente. Los trabajadores  son cada vez más individuales, más capacitados, teóricamente más autosuficientes, pero al mismo tiempo más vulnerables. El Estado como empresario es un ente implacable, sin ninguna concesión a la persona, solo interesado en cuadrar sus cuentas (que solo  benefician a una minoría), obtener sus réditos electorales  y con una visión de futuro de unos escasos 2 o 3 años.

En el mundo sanitario, esta situación de vulnerabilidad de los profesionales aún se acrecienta más, dadas las características del mercado sanitario público, que no genera beneficios tangibles, con unas reglas del juego muy rígidas y una omnipotencia de los “patronos” que les permite mantener unas tasas de precariedad absolutamente ilegales e  injustificadas, así como vadear las leyes a su antojo sin miedo a las consecuencias jurídicas, a las que son inmunes. Además -ya se sabe-, los profesionales sanitarios, en especial los médicos, somos esclavos de nuestra vocación, y todo se sacrifica en aras de nuestra profesión y el bien de nuestros pacientes.

Y en medio de esta vorágine está AMYTS, heredera del sindicalismo médico de Madrid de los últimos 40 años, y ya con una singladura de más de 10 años. Y a pesar de las dificultades, el grupo de “locos” que formamos este sindicato continua luchando contra viento y marea, contra la injusticia, la intransigencia y el maltrato de la Administración y contra la incomprensión, la falta de valoración o incluso el menosprecio de muchos de nuestros compañeros a los que intentamos cuidar y ayudar.

Pero a pesar de todo, ahí seguimos, locos conduciendo a los desdichados por el viaje de la vida profesional. “E la Nave VA”.

Este último curso 2017-2018 ha sido un ejemplo de actividad sindical frenética, y gracias al esfuerzo de todos se ha avanzado mucho en nuestro camino: se han puesto las primeras piedras, cada vez más numerosas, en el desmonte sistemático de nuestra precariedad laboral. Se ha avanzado en la organización sistemática y cada vez más homogénea de las OPE, hasta ahora única puerta de entrada con garantías en el sistema sanitario.

La reactivación de la Carrera Profesional, en plena efervescencia, es un perfecto ejemplo de como el esfuerzo continuado, paciente y bien dirigido puede mover montañas; nadie creía en cómo se iba a resolver este agravio histórico, aún estamos en ello y seguirá algún tiempo el esfuerzo hasta conseguirlo. Sí, sí nuestro barco avanza lenta pero inexorablemente.

A lo largo del último trimestre de este año nuestro sindicato renueva sus estructuras, savia nueva llega en tropel para tomar el relevo y seguir avanzando, algún día la mayoría de los médicos de Madrid sentirán nuestro aliento cerca y sabrán que existimos para estar a su lado. No es una utopía alcanzar una tasa de afiliación el doble o triple de la actual.

Se respira un aire nuevo en nuestros centros de trabajo. Y vamos a conseguir muchas más cosas porque nos hemos modernizado, hemos aprendido el camino, somos muchos más, nuestros compañeros se han dado cuenta de que estamos a su lado, nos llaman, nos piden ayuda en todo, hasta la Administración reconoce nuestro esfuerzo. Estoy seguro que en las elecciones sindicales del año próximo vamos a ser la primera fuerza  en la Mesa Sectorial. Pero lo que es más importante, siempre que un médico tenga un problema relacionado con su trabajo pensará en AMYTS, y ahí estaremos para ayudarle en cualquier circunstancia.

Quizá penséis que pecamos de inocencia, pero no es así: AMYTS ya ha alcanzado su velocidad de crucero, nuestra singladura es imparable, “E La Nave Va”… Solo falta que todos, sin excepción, nos subamos al barco.

Cristóbal López-Cortijo y Díaz de Salazar
Especialista en ORL, Hospital Universitario Puerta de Hierro-Majadahonda. Vicepresidente de AMYTS

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