EDITORIAL. “De la soberbia de los políticos”, por Gabriel del Pozo

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Tras la ‘Semana de Pasión’, ahora comenzamos -o más bien continuamos- con la ‘Pasión Electoral’. Bueno, ‘pasión’ es un decir, ya que parece que solo ponen pasión los políticos, y especialmente en su afán de descalificarse… El esfuerzo de plantear soluciones concretas a los temas que más interesan a la sociedad no es su preocupación fundamental, lo que hace que en la inmensa mayoría la pasión sea escasa, y las dudas sobre a quién votar surjan no de lo que dicen que van a hacer, sino de lo que suponemos que querrán hacer.

Como presidente del sindicato médico de Madrid, AMYTS-CESM, solo veo nubarrones en materia sanitaria, ya que lo único que consigo ver plasmado en las propuestas electorales son difusas líneas que no aclaran qué van a hacer. En este caso, ningún candidato aporta nada ni nuevo ni viejo, con lo cual nuestra sospecha es que estamos en un “más de lo mismo”: unos porque han estado gestionando -sin mucho éxito, en mi opinión- a nivel sanitario, y otros porque tampoco han sido capaces de transmitir ni plantear cambios de calado en su papel de oposición.

Parece que en vez de recurrir a sus programas políticos para conocer las propuestas sanitarias, tendremos que recurrir a las señoras que leen la mano y predicen el futuro para que nos lean el porvenir sanitario que nos prometen los que nos quieren gobernar, o a las cartas del tarot del Retiro. ¡Qué pena que ya no tengamos oráculos a los que acudir!

(Oráculo: 1. m. Especialmente en la Antigüedad grecorromana, respuesta que una deidad daba a una consulta, a través de un intermediario y en un     lugar sagrado. 2. m. Lugar sagrado en el que se consultaba el oráculo de una deidad. El oráculo de Apolo en Delfos).

Realmente no es muy difícil saber cómo va ser nuestra Sanidad si no hacen algo para evitarlo: la pandemia nos ha hecho verla, o mejor dicho, ha conseguido que vieran la realidad de la misma los usuarios del sistema, y que nuestros políticos no hayan podido seguir ocultándola amparándose en la gran profesionalidad de los sanitarios. Esos mismos políticos que llevan una década sin invertir en Sanidad, más bien recortándola, y lo que es más, ni siquiera haciendo análisis sobre de dónde se parte y a dónde se quiere llegar. No han planificado, nuestro sistema sanitario se muere y, lo que es peor, puede que lo que se pretende por todos es eso y que así se pueda cambiar el mismo. Espero que no sean tan arteros, y que solo haya sido incapacidad para mejorar lo que teníamos.

Estamos ahora en un punto importante para realmente poder sanar nuestro sistema sanitario: llegan recursos de Europa que se pueden destinar en la parte que se necesite a Sanidad, si es que eso se considera una prioridad, ya que sin recursos no se puede hacer nada. Por si no lo saben, les recuerdo que nuestro sistema se está gangrenando; la Atención Primaria necesita aporte de forma urgente, igual que el SUMMA 112, y aunque se vea menos, también nuestra Atención Hospitalaria.

Por eso me dirijo a quien corresponda, para que tras el proceso electoral no permitan que nuestro activo sanitario más preciado, nuestros profesionales, se vayan o estén deseando llegar a su jubilación. Por favor, no acaben con lo que ha mantenido la gran entrega durante la pandemia: nuestra vocación. No permitan que nuestros jóvenes se nos escapen a otras ofertas más atractivas fuera de nuestras fronteras, y que nuestros mayores estén, como pasaba en el servicio militar obligatorio, tachando en la gorra los días que les quedan para jubilarse.

Ahora tienen una oportunidad de oro para sentar las bases para nuestro futuro sanitario, ya que sale la nueva promoción de especialistas: contrátenlos, pero con garantías y seguridad, no en precario, y tendrán la primera piedra sobre la que edificar la base de la reconstrucción de nuestro sistema.

Me entristece cerrar este artículo como casi siempre, loando a los profesionales sanitarios y fustigando a los que los dirigen con la referencia al “Cantar de Mio Cid” (vigésimo verso):

 ¡Dios, qué buen vasallo! ¡si oviesse buen señor!

Gabriel del Pozo Sosa
Médico de familia, C. S. Juan de la Cierva (Getafe)
Presidente de AMYTS, secretario general de CESM

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