EDITORIAL. “Cuando se desbordó el sistema sanitario”, por Ángela Hernández

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Vivíamos en una realidad que, si no era completamente perfecta y tenía sus problemas (listas de espera, inequidades intercentros, intercomunidades), trasmitía el sentido, tanto a médicos y profesionales sanitarios como a pacientes y a la población en general, de que el Sistema Sanitario haría todo lo técnicamente posible y conocido en todo caso por cada persona. En ocasiones incluso más de lo razonable, como ilustraba a la perfección Mónica Lalanda en la viñeta de la entrada de su blog sobre encarnizamiento terapéutico). Era un remedo que, sin llegar al estado de “salud absoluta” de los habitantes de la distopía de ciencia ficción de la película de Elysium, se acercaba bastante y nos daba seguridad, tanto cuando las cosas acababan bien como cuando por desgracia acababan mal. No habíamos tenido más remedio que aprender a lidiar con el hecho de que esta realidad nuestra no era extensiva a todo el planeta Tierra, y cada quién canalizaba este contrasentido a su manera, con labores de voluntariado, colaborando con ONGs, con activismo político, o apartándolo a un rincón donde no se escuchara la vocecilla molesta de nuestra conciencia.

A lo largo de las última semanas hemos sufrido un tremendo baño de realidad y, además, debido probablemente a un exceso de confianza, en forma de avalancha incontrolada que ha reventado todos estos presupuestos sobre los que nos asentábamos. En nuestra mente de ciudadanos de un país desarrollado, las carencias y limitaciones del sistema sanitario suceden en otros lugares, en estado fallidos de África, en zonas de conflicto como Siria, en regímenes totalitarios como China… Hasta cuando leíamos las noticias de lo que sucedía en Italia, los comentarios generalizados eran “¿Qué estarán haciendo mal?”. El SARS-CoV-2 llegó aquí, bueno, ya llevaba unas semanas entre nosotros, y cometimos los mismos errores y tuvimos que asumir que la avalancha era demasiado numerosa para poder hacerle frente. Siempre un pasito por detrás en lugar de adelantándonos, la realidad impuso primero que no era posible continuar prestando la actividad sanitaria habitual y además hacer frente al SARS-CoV-2, después que no iba a haber recursos suficientes de camas de ingreso hospitalario y de dispositivos de intensivos, y todo ello en medio de la escasez de medios de protección.

Hay muchísimo escrito al respecto, el enfoque pasa de ser Medicina centrada en el paciente a Medicina enfocada a la población, y ni el sistema, ni quienes lo gestionan, ni los médicos y resto de personal sanitario y no sanitario, ni los propios pacientes, ni la población, estábamos preparados para algo así. La impotencia y frustración que genera toda esta situación es un reto para todos, y habrá que afrontar las secuelas a lo largo de muchos meses cuando todo esto termine.

Hay médicos con miedo de acudir a trabajar en estas condiciones, y es normal. No es que sean mejores o peores médicos, no es una cuestión vocacional, es que nos enfrentamos a lo desconocido y, encima, sin la protección adecuada. Sería lo mínimo que desde las Administraciones, autoridades sanitarias y gubernamentales (autonómicas y central), se tuviera en cuenta esta situación y se asumiera la dificultad de ejercer en este escenario extremo y novedoso con este plus de peligrosidad. Para eso el tener la seguridad inequívoca y clara de que, encima de arriesgarte, vas a tener el adecuado respaldo sería básico. A este respecto considero que la petición de respuestas y respaldo por parte del Comité de Bioética Español debería ser una prioridad de las autoridades sanitarias y gubernamentales, como ya hemos reiterado desde aquí.

Cada cual tenderá a pensar que lo que está viviendo es el peor de los escenarios, pero se da en casi todos los niveles y todos suponen dramas individuales, sobre todo en lo que trata el final de la vida. Drama de la primera línea, el esfuerzo de Atención Primaria y de los médicos de las residencias, que están asumiendo la precariedad del sistema y enfrentando la realidad dolorosa de asumir que no hay opciones, y que donde hace unas semanas había un traslado, ahora hay que mantener el acompañamiento y los cuidados. Drama de las UCI, los intensivistas y los anestesistas, que donde hace unas semanas estaban planteándose beneficios y no sobrepasar la línea del encarnizamiento terapéutico, ahora se ven sobrepasados por falta de recursos suficientes. Dramas personales, porque todo esto los médicos también lo vivimos como miembros de una sociedad en la que también estamos perdiendo familiares y conocidos en circunstancias en las que ni siguiera el duelo sigue los cauces normalmente aceptados. No hay posibilidad de despedidas, se postponen los abrazos y el consuelo tiene que ser por vía telemática.

Ahora se ha puesto de manifiesto que no teníamos un sistema sanitario tan bueno, sino unos profesionales sanitarios de primera. Llevamos supliendo con voluntariedad los déficits que tenemos (que ya habíamos manifestado en incontables ocasiones los años previos). En una situación de crisis sanitaria como la actual, necesitamos mentes pensantes y líderes que tengan una visión general y que logren dar ese enfoque poblacional que maximice las posibilidades de los madrileños y de los españoles en las condiciones de mayor equidad posible. Después también, pero hará falta mucha altura política para superar la fragmentación en 17 del SNS.

La respuesta de los médicos y resto de personal sanitario ha sido, es y va a seguir siendo espectacular. Corresponde a las autoridades aliviar al menos con su respaldo inequívoco dicha labor, y no estaría mal que valoraran una política de personal que nos hicieran sentirnos valorados y, ¿por qué no decirlo?, queridos. Hay centros en los que se está haciendo así; un ejemplo sería el Hospital de Torrejón. Somos conscientes de que la flexibilidad en la gestión directa es más difícil, pero la situación requiere liderazgo e imaginación, sobre todo teniendo en cuenta que va a ser una campaña difícil y prolongada en el tiempo.

Y hay cosas concretas que serían muy bien acogidas:

  • Que se considere adecuadamente el trabajo de los residentes de último año que están haciendo labores de adjuntos como tal.
  • Asegurar que no va a haber pérdidas retributivas (incluyendo en la masa salarial prorrateo de jornada complementaria) en los reordenamientos de actividad derivados de esta crisis, ni en el futuro.
  • Que se va a tener en cuenta y retribuir en consecuencia el exceso de jornada que se está realizando en todos los niveles asistenciales (y sería un gran gesto que se hiciera a precio como mínimo de hora ordinaria, y deseable que fuera a precio de hora extraordinaria).

Y otras que siguen siendo perentorias:

  • Que se dé puntualmente la información a los profesionales, tanto de la reorganización de la asistencia sanitaria como de los profesionales afectados por la Covid-19, por centros y a nivel autonómico.
  • La formación y acompañamiento de aquellos médicos y profesionales que se vean desbordados por todo esto.
  • El circuito de pruebas diagnósticas de los médicos y profesionales sanitarios y no sanitarios imprescindibles para la asistencia, que sigue pendiente de definir y funcionar adecuadamente en niveles como la Atención Primaria.
  • Que la afectación por Covid-19 tenga consideración de enfermedad profesional en los médicos y resto de profesionales sanitarios y no sanitarios, imprescindibles para la asistencia sanitaria.
  • Que la reordenación de efectivos tenga en cuenta las situaciones de trabajadores especialmente sensibles.

Tenemos el calor de la población y de los pacientes. Necesitamos sentirnos queridos, reconocidos y valorados también por las autoridades sanitarias y por los diferentes gobiernos.

¿Se me va tachar de pesetera o a ser criticada por decir esto alto y claro? Espero que no, es una cuestión de sentido común, que por desgracia y como vamos viendo a lo largo de estas semanas, no es el más común de los sentidos. No me avergüenza pedir esto para la profesión médica, más bien creo que debería avergonzarme no pedirlo.

Y la principal petición es que escuchen a los médicos, no solo cuando somos imprescindibles, también cuando todo esto pase. A todos, a los valientes, a los seres de luz, a los pragmáticos, a los que se preocupan de sus familias, a los quemados, a los que vienen con diferentes escalas de valores… Escúchennos, valórennos y hagan de Madrid y de España un lugar atractivo para ejercer, en estas y circunstancias extraordinarias, pero también dentro de unos meses cuando todo esto pase. Porque cuando las cosas vienen mal dadas los médicos estarán ahí, como lo están el resto del tiempo, pero somos médicos, no tenemos por qué ser héroes todo el tiempo, y también tenemos nuestro corazoncito.

#MédicosNoHéroes

Porque un héroe o heroína rara vez lo es de motu proprio, sino por las circunstancias que le toca vivir.

“héroe, ína

Del lat. heros, -ōis, y este del gr. ἥρως hḗrōs; la forma f., del gr. ἡρωΐνη hērōḯnē.

  1. m. y f. Persona que realiza una acción muy abnegada en beneficio de una causa noble.
  2. m. y f. Persona ilustre y famosa por sus hazañas o virtudes.
  3. m. y f. En un poema o relato, personaje destacado que actúa de una manera valerosa y arriesgada.
  4. m. y f. Protagonista de una obra de ficción.
  5. m. y f. Persona a la que alguien convierte en objeto de su especial admiración.
  6. m. En la mitología antigua, hombre nacido de un dios o una diosa y de un ser humano, por lo cualquiera considerado más que hombre y menos que dios; p. ej., Hércules, Aquiles, Eneas, etc.”

Ángela Hernández Puente
Cirujana General y del Aparato Digestivo. Vicesecretaria General de AMYTS

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4 comentarios

  1. Eva Martín, PhD Student y secretaria del HCSC, Madrid en

    Estoy de acuerdo con que sobra gente y hay mala gestión..pero no me ha entendido. Yo no quiero añadir porque si mas “parásitos” sino que en el “equipo multidisciplinar no politizado” que usted mismo reclama incluya científicos sociales…que llevan años diciendo que existe una curva de población envejecida que hay que atender y no “aparcar” en las reidencias, que los procesos de trabajo en la administración son ineficaces…y que la sanidad ha de estar, como la educación, necesariamente centralizada. Me parece una falta total de cultura y de responsabilidad la poca consideración que se tiene hacia loa científicos sociales que solo aparecen.en los debates televisivos y la mucha que tienen los psicólogos… por ejemplo. Claro que eso es la herencia de años de ignominia….Y yo no he hablado de incluirlos en el sistema pero si de tenerlos en cuenta como consultores independientesmporque actualmente la calidad del sistema se.evalúa desde dentro…algo metodológicamente incorrecto ya que no existe imparcialidad.
    Osea que nos fijamos en el Instituto Max Plank, en la London Schoolnof Económica o en el Smithshnian Institute cuando hacen y anlizan a la sociedad en que vivimos ¿y aquí qué…?…se lo dejamos a los tertulianos que igual saben de salud, de economía o de punto….
    Ah y yo no hablo de aplicar el análisis del bg data…solo digo que grandes compañías están haciendo ese análisis con antropólogos… Como ha hecho Nwtfix cuyo éxito con las series se debe a ellos….
    Por favor…lea mejor. Yo solo digo que cada uno a lo suyo y que quizás, sólo quizás, si médicos y políticos nos escucharan algo mas las cosas serian de otra manera…. Le invito a investigar los que hacen Holanda o Dinamarca, Alemania o Reino Unido en materia de.sanidad y verá por qué incluyen científicos sociales.

  2. Eva Martín, PhD Student y secretaria del HCSC, Madrid en

    Estoy casi casi de acuerdo contigo Ángela en lo que respecta al análisis que haces del colectivo médico al que perteneces pero no del todo al análisis del sistema sanitario, me explico…

    El sistema tenía y ahora mas que nunca vemos que tiene carencias estructurales y una excesiva burocratización de lo público, amén de una gestión de la enfermedad donde el enfermo está en el centro de la atención y sin embargo queda al margen, si no fuera la mayoría de las veces, de los procesos de decisión. Eso en cuanto a la atención.

    Respecto a esta pandemia y futuras o futuribles catástrofes ha quedado demostrada nuestra incapacidad en la prevención y en la elaboración de planes de contención de emergencias conocidos por todos, no solo protocolos escritos dictados desde instancias lejanas como la OMS que nadie lee.

    Hemos de optimizar la gestión primando el trabajo en equipo que tan bien está funcionando en estos momento bajo la presión de la pandemia del Covid 19, elaborando circuitos, procesos y protocolos que recojan la voz de todos los profesionales, dado que, lo estamos viendo todos, del gerente a la limpiadora todos somos imprescindibles. También se ha de mejorar la gestión informática de toda la actividad asistencial que ralentiza y además no permite la gestión online.

    Para ello se han de incorporar a la gestión, no me cansaré de decirlo, científicos sociales, sociólogos y antropólogos, que tiene una visión mas global y objetiva de la salud y de su tratamiento, dado que la enfermedad y su abordaje y también la biomedicina y su praxis responden a modelos culturales; como estamos viendo (no todos los países se enfrentan igual a la pandemia ni adoptan las mismas medidas y no todos los ciudadanos se comportan igual ante éstas ni ante la pandemia en si).

    Así pues, reivindico el papel de loa científicos sociales que tienen mucho que aportar en el campo de la salud y cuyas metodologías cualitativas aportan ya mucho en las grandes empresas privadas (Google, Coca Cola,. Netfix, etc) omo por ejemplo el análisis del big data, la experiencia del usuario o los hábitos de consumo para incorporarlos a la gestión sanitaria incluida la de recursos humanos, como ya se hace en otros países de nuestro.entorno (Dinamarca, UK, Francia etc).

    • Buenos días,
      A fecha de hoy en la gestión sanitaria a todos los niveles (Gobierno, áreas sanitarias de las diferentes comunidades…etc) tenemos médicos, enfermeros, farmacéuticos, y otras profesiones no relacionadas con la sanidad, en su mayoría pobremente cualificados cuando no quemados directamente, duplicando y triplicando funciones de una forma totalmente ineficaz. Sobran el 80%.
      En este caso sólamente había que aplicar las recomendaciones de la OMS, evitar aglomeraciones e implementar medidas restrictivas desde que se conoció el peligro, comprar tests, no venderlos y hacer el acopio del material que se iba a necesitar. Para esto hace falta gente competente, no necesariamente médicos o enfermeros, pero sí un equipo multidisciplinar NO POLITIZADO que analizara la situación de nuestro sistema sanitario en función al peligro que nos acechaba. ¿Su solución es que, además de todos los inútiles que tenemos, multipicados por 17 comunidades, añadamos antropólogos, big data…??? Ya sobra gente gracias, no hace falta que metan a más. La solución n existe ahora porque esta epidemia ya nos ha pasado por encima. Para el futuro, todos estos parásitos tendrían que dimitir y reorganizar el sistema para evitar multiplicidades. CENTRALIZAR LA SANIDAD y exigir gestores competentes. Hasta que no se llegue a eso, seguiremos con una gestión deficiente y los profesionales pagando el pato y jugándose la salud

      • Eva Martín, PhD Student y secretaria del HCSC, Madrid en

        Estoy de acuerdo con que sobra gente y hay mala gestión..pero no me ha entendido. Yo no quiero añadir porque si mas “parásitos” sino que en el “equipo multidisciplinar no politizado” que usted mismo reclama incluya científicos sociales…que llevan años diciendo que existe una curva de población envejecida que hay que atender y no “aparcar” en las reidencias, que los procesos de trabajo en la administración son ineficaces…y que la sanidad ha de estar, como la educación, necesariamente centralizada. Me parece una falta total de cultura y de responsabilidad la poca consideración que se tiene hacia loa científicos sociales que solo aparecen.en los debates televisivos y la mucha que tienen los psicólogos… por ejemplo. Claro que eso es la herencia de años de ignominia….Y yo no he hablado de incluirlos en el sistema pero si de tenerlos en cuenta como consultores independientesmporque actualmente la calidad del sistema se.evalúa desde dentro…algo metodológicamente incorrecto ya que no existe imparcialidad.
        Osea que nos fijamos en el Instituto Max Plank, en la London Schoolnof Económica o en el Smithshnian Institute cuando hacen y anlizan a la sociedad en que vivimos ¿y aquí qué…?…se lo dejamos a los tertulianos que igual saben de salud, de economía o de punto….
        Ah y yo no hablo de aplicar el análisis del bg data…solo digo que grandes compañías están haciendo ese análisis con antropólogos… Como ha hecho Nwtfix cuyo éxito con las series se debe a ellos….
        Por favor…lea mejor. Yo solo digo que cada uno a lo suyo y que quizás, sólo quizás, si médicos y políticos nos escucharan algo mas las cosas serian de otra manera…. Le invito a investigar los que hacen Holanda o Dinamarca, Alemania o Reino Unido en materia de.sanidad y verá por qué incluyen científicos sociales.

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