Diario AMYTS del coronavirus, 6 de mayo de 2020

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Continuamos con las oscilaciones de los últimos días, con una ligera reducción en el número de nuevos casos detectados por PCR pero un incremento global a costa de las pruebas serológicas. Sin embargo, todo parece indicar que seguimos en la parte baja de la curva, sin datos para pensar en un repunte de las infecciones.

Precisamente el asunto de los tests está en el punto de mira de toda la sociedad y de todos los medios de comunicación, como ya lo está desde hace semanas en el dela actividad de AMYTS. Continúan las dudas sobre su validez diagnóstica y epidemiológica, sobre su aplicación en condiciones similares a todos los facultativos (ya que se pretende que a todos lleguen las de mejor calidad, y así lo hemos solicitado e invitamos a los profesionales a que también lo hagan), sobre la priorización que reciben colectivos menos expuestos (como los futbolistas), sobre la tardanza en su extensión al resto de la población… Pero lo que parece que es muy necesario en el corto plazo es que se realicen los test diagnósticos adecuados a todos los profesionales sanitarios, y de forma urgente, de cara al desescalado sanitario y la recuperación de la actividad habitual no-COVID.

Y más aún en un contexto en el que el número de profesionales contagiados es tan elevado, según se publicaba ayer en diferentes medios. Lideramos el ranking mundial, junto a la región italiana de Lombardía, pues son profesionales sanitarios un 20% del total de contagiados. Y las autoridades siguen negando lo obvio: que esto tenga que ver con el contacto directo con pacientes y los problemas de protección que, a lo largo de toda la crisis, están teniendo los profesionales. Hay que tener en cuenta que los centros sanitarios pueden convertirse en los focos principales de permanencia en actividad de la infección, y que errar el diagnóstico suele llevar a tratamientos inútiles del problema. Más que tratar de acelerar la desescalada a toda costa, como pretenden algunos, igual habría que tratar de resolver el problema de la disponibilidad de EPI de forma urgente y sostenida en el tiempo, con el esfuerzo de la misma economía a la que, con buen criterio, se quiere proteger. No puede seguir habiendo víctimas propiciatorias de esta crisis.

Y es esto precisamente lo que reivindica la Confederación Estatal de Sindicatos Médicos, en la que se encuentra integrada AMYTS: el reconocimiento del esfuerzo profesional de los médicos y de las especiales circunstancias en que éste ha tenido que ser realizado. Hay que conseguir que el reconocimiento social de los aplausos en las calles y balcones se transforme en reconocimiento institucional, laboral y retributivo, y que la gestión sanitaria se realice de una forma más abierta, con importante participación de la representación profesional, que evite los múltiples fallos en los que se ha incurrido durante la gestión de la crisis COVID. Son varias las Comunidades Autónomas que ya están dando algún paso en esta dirección.

Por otro lado, y de cara al desconfinamiento, se hace necesario que las pruebas diagnósticas se puedan poner al alcance de todo paciente con síntomas, de manera que se puedan hacer un correcto diagnóstico y el correspondiente aislamiento del paciente y de los contactos próximos, eso sí, dotando a la Atención Primaria, sobre la que parece que recaería la tarea, de los recursos adecuados (basta ya de “desear y no querer”). Y no son pocos, si se pretende hacer bien. De ahí que aprovechemos para insistir en la necesidad de contratar a todos los residentes que terminan su especialidad en las próximas semanas. Y es sorprendente que, en las semanas que les quedan, se les obligue a tomar las vacaciones (sin que puedan aprovecharlas para desplazarse, por otro lado) para no tener que pagárselas, lo que supone en muchos de los residentes de Medicina de Familia que no podrán acudir a reforzar su centro de salud en lo que les queda de contrato. Insistimos en la necesidad de aprovechar todos los profesionales de que disponemos para la sanidad de futuro que necesitamos.

Finalizamos con la revisión de la página de documentación técnica sobre coronavirus del Ministerio de Sanidad, en la que hemos podido detectar una nueva actualización del Listado de virucidas autorizados en España para uso ambiental (PT2), industria alimentaria (PT4) e higiene humana (PT1), siendo aún reciente la anterior actualización. Y en esta ocasión añadimos la publicación en el BOE de ayer de la Resolución de 2 de mayo de 2020, de la Dirección General de Cartera Común de Servicios del Sistema Nacional de Salud y Farmacia, que fija los precios máximos para los antisépticos cutáneos de utilidad para la prevención de la infección por coronavirus.

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