Diario AMYTS del coronavirus, 27 de abril de 2020

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Vuelve a producirse un descenso de nuevos casos declarados de coronavirus en los dos últimos días, lo que hace sospechar que pueda deberse al efecto fin de semana, y tendremos que estar atentos a la evolución de las cifras en los próximos días. Y eso cuando ya se comienza a “oler” el aroma de la desescalada, con la autorización desde ayer de la salida de los menores de 14 años y el anuncio de que esta medida puede ampliarse al resto de la población el próximo fin de semana. No obstante, no podemos olvidar que el sistema sanitario no ha recuperado todavía suficiente capacidad de respuesta; en concreto, en Madrid las UCI están todavía con un nivel de ocupación un 50% por encima de su capacidad basal , mientras que la tasa de ocupación de camas hospitalarias por pacientes COVID ya está por debajo del 50% (ver gráfico).

Son precisamente las UCI uno de los recursos a asegurar en suficiente cantidad durante la nueva fase de transición de la pandemia en España, hacia la que nos estamos abocando. Así consta en las “Recomendaciones sanitarias para la estrategia de transición” que el Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias (CCAES) y la Dirección General de Salud Pública, Calidad e Innovación del Ministerio de Sanidad han preparado y entregado al presidente del gobierno el pasado fin de semana, y que reafirma todos los puntos que AMYTS incluye en su propuesta para la desescalada. Se plantea, por ejemplo, la necesidad de poder garantizar una rápida disponibilidad del doble (e incluso el triple) de camas UCI que las habituales, aunque quizás sin dar suficiente importancia a la necesidad de los recursos humanos adicionales necesarios para ello, así como la necesidad de disponer de un número suficiente de equipos de protección de calidad para los profesionales.

En lo que desde luego sí que coincide con lo que AMYTS viene defendiendo es en la necesidad de reforzar, y no debilitar, el sistema sanitario, manteniendo al menos el nivel de refuerzo alcanzado en cuanto a recursos humanos en las últimas semanas. Y ello es así porque no nos enfrentamos a una fase post-COVID, que probablemente tarde año(s) en llegar, sino a una fase COVID-Plus, donde habrá que compatibilizar la atención a pacientes afectados por la infección COVID con la de otros pacientes. Pero hay que tener cuidado, no podemos denominar no-COVID a estos pacientes, como hemos hecho algunas veces, pues habrá que contar con la posibilidad de que pacientes que sean atendidos por otras patologías puedan a la vez ser COVID+, o desarrollar la infección contraída previamente en la comunidad durante su ingreso hospitalario, sin descartar, claro, que el propio contagio pueda producirse dentro de la institución sanitaria si no se toman las suficientes medidas de protección. De hecho, ya estamos detectando problemas en algunos centros sanitarios ante esta nueva situación, tanto de Atención Primaria como de hospitales. Y hemos vuelto a insistir, por ello, en la necesidad de no dejar marchar a los residentes que terminan, en un mes, su especialidad; en concreto, en este caso, los residentes de Medicina de Familia, aunque la situación se puede hacer extensiva, perfectamente, al resto de especialidades. Sin olvidar colectivos como los médicos de urgencia, cuya situación también hemos denunciado, y de los precarizados servicios de Salud Pública, tan necesarios en situaciones como la que atravesamos. Somos los profesionales los más necesarios en la atención sanitaria, y por ello también debemos estar en las estructuras de diseño y desarrollo de la respuesta a las crisis sanitarias, estén en la fase que estén.

Desde luego nos alegramos que el tema de los EPI se incluya, como nosotros defendemos, en los planteamientos de desescalada y de recuperación de la actividad sanitaria. Es un tema muy sensible e imprescindible para no volver a exponer innecesariamente a los profesionales que prestan la atención sanitaria, una situación que ya hemos denunciado una y otra vez, y que continuaremos haciendo mientras se mantenga la situación de precariedad o de falta de garantía de los materiales y equipamientos de protección. De hecho, seguimos recibiendo consultas desde distintos centros sobre mascarillas, por ejemplo, de las que se duda que realmente cumplan con los requisitos de seguridad. Y seguiremos insistiendo en la responsabilidad que las instituciones y Administraciones sanitarias tienen en garantizar el control de calidad de los materiales de seguridad que hacen llegar a sus profesionales, como reconoce explícitamente la nueva normativa aparecida en el Boletín Oficial del Estado en torno a la modificación temporal de las especificaciones técnicas requeridas para los equipos de protección

En nuestra revisión habitual de la página de documentación técnica del Ministerio de Sanidad hemos detectado hoy algunas novedades, como una nueva versión del documento Interpretacion de las pruebas diagnósticas frente a SARS-CoV-2 y la aparición de la Nota sobre el uso de productos biocidas para la desinfección del COVID-19, que señala que no está indicada en ningún caso la nebulización de virucidas sobre personas, y que la aplicación de ozono tampoco debe realizarse en presencia de personas, debiendo estar los operarios que lo aplican  protegidos por los correspondientes EPI.

Por otro lado, dos novedades normativas de interés han aparecido también en estos últimos días. Por un lado, la modificación temporal de las especificaciones técnicas para los equipos de protección, a la que ya nos hemos referido, y por otro la aplicación a la Comunidad de Madrid de la Orden SND/344/2020, de 13 de abril, por la que se establecen medidas excepcionales para el refuerzo del Sistema Nacional de Salud y la contención de la crisis sanitaria ocasionada por el COVID-19, por la que los laboratorios privados de análisis clínicos quedan a disposición de las Comunidades Autónomas, y tan sólo podrán realizar pruebas diagnósticas de COVID bajo prescripción facultativa y siempre “de acuerdo con las directrices, instrucciones y criterios acordados al efecto por la autoridad sanitaria competente”. Recordamos, a este efecto, que el documento vigente del Ministerio de Sanidad Procedimiento de actuación frente a enfermedad por SARS-CoV-2 (COVID-19) establece las siguientes indicaciones para las pruebas diagnósticas:

En un escenario de transmisión comunitaria sostenida generalizada se debe realizar la detección de infección por SARS-CoV-2 en las siguientes situaciones:

    • A. Persona con un cuadro clínico de infección respiratoria aguda que se encuentre hospitalizada o que cumpla criterios de ingreso hospitalario.
    • B. Persona con un cuadro clínico de infección respiratoria aguda de cualquier gravedad que pertenezca a alguno de los siguientes grupos: (a) personal sanitario y sociosanitario, (b) otros servicios esenciales.
    • Se podrá considerar la realización del test diagnóstico en personas especialmente vulnerables o residentes en instituciones cerradas que presenten un cuadro clínico de infección respiratoria aguda independientemente de su gravedad, tras una valoración clínica individualizada

Y en el documento Guía para la utilización de tests rápidos de anticuerpos para COVID-19 se establece que este tipo de pruebas sólo podrán realizarse a enfermos hospitalizados o, en ámbito extrahospitalario, a pacientes sintomáticos de residencias de ancianos e instituciones penitenciarias, reservándose en ámbito comunitario para casos de alta sospecha clínica siempre que esté garantizada la disponibilidad de PCR.

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