Diario AMYTS del coronavirus, 23 de abril de 2020

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A pesar del incremento de nuevos casos COVID notificados en la última semana, la tendencia sigue siendo decreciente, lo que hace pensar que efectivamente se trate de la incorporación de los test rápidos de diagnóstico, que han supuesto una tercera parte de los nuevos casos de infección declarados en las últimas 24 horas. Parece que seguimos, por tanto, en la fase descendente del brote inicial de la pandemia.

Lo que probablemente sigue siendo un pequeño alivio para todos no es suficiente, sin embargo, para compensar el malestar que se viene generando progresivamente en los profesionales sanitarios. El cansancio y la tensión influyen, desde luego, y mucho, pero a esto hay que sumar lo poco acompañados que los profesionales se han sentido por las Administraciones sanitarias. La carencia o mala calidad de los equipos de protección en muchos casos, la actitud cicatera ante los contagios, la carga infinita de trabajo sobre hombros ya cansados y la falta de apoyo en los momentos más delicados de la atención hace que los profesionales se sientan, en muchos casos, abandonados por las autoridades, por mucho que todos sepamos que dichos profesionales son la herramienta imprescindible para resolver esta situación. Nada que ver con el reconocimiento social que se aprecia continuamente, y que se ejemplifica en los aplausos desde ventanas y balcones.

Ni siquiera hay manera de que las Administraciones cumplan con su obligación, legalmente establecida. A pesar de la solicitud mantenida en el tiempo por parte de AMYTS para que comuniquen el número de profesionales afectados por la infección, e incluso del requerimiento que para ello les ha hecho la Inspección de Trabajo a raíz de nuestra denuncia, la Dirección General de Recursos Humanos no comunica con regularidad esos datos, y los últimos de que disponemos fueron los facilitados el pasado viernes en la reunión virtual de la Mesa Sectorial. Y es aún más sorprendente cuando esos datos se tienen, algunos centros sanitarios los comparten a sus respectivos Comités de Seguridad y Salud y, sobre todo, son comunicados de forma conjunta por la Consejería al Ministerio de Sanidad.

Seguimos, además, sin tener claro por dónde va la respuesta de la Comunidad de Madrid al desescalado del sistema sanitario y la recuperación de la actividad habitual. Si hace quince días, al inicio de esta preocupación, la Comunidad lanzaba la idea de que el hospital de IFEMA quedaría como centro de referencia para los pacientes COVID, permitiendo así la orientación del resto de hospitales hacia su actividad habitual, en los últimos días va ganando la idea de que IFEMA debe volver a su actividad habitual, por la riqueza económica que genera, sin que tengamos muy claro cómo se resuelve en el resto de hospitales el puzzle de la recuperación de actividad en convivencia con COVID. Y aún menos claro queda cómo una Atención Primaria debilitada a lo largo de la crisis podrá hacerse cargo del seguimiento del inmenso número de pacientes que quedan a su cargo y a la vez continuar con su actividad habitual y seguir manteniendo activa la vigilancia ante el coronavirus.  No se aprecia intención clara de la Comunidad de hacer frente dignamente a la infección, sino tan sólo de capearla como se pueda con apoyo del aparato mediático, que, sea del signo que sea, no acaba de presentar una imagen completa de la realidad, con sus luces y sus sombras. Al menos, hoy nos hemos enterado, de nuevo sobre la marcha, de la recuperación del horario normal de la Atención Primaria, que abandona la apertura de sus centros en fin de semana. ¿Para cuándo la recuperación de la normalidad en el SUMMA, con la apertura de los SUAP?

Al final, quienes menos importan en todo este asunto son los profesionales, considerados como mera carne de cañón por las Administraciones. A pesar del antecedente reciente de la detección de mascarillas defectuosas ya utilizadas por miles de profesionales, hoy hemos tenido que pedir, por segunda vez, aclaraciones sobre unas mascarillas teóricamente FFP2 sin marcado CE, porque la respuesta a la primera petición ha sido nula. No es de recibo esta actitud en ninguna administración sanitaria, sea del nivel que sea. Con la salud de la ciudadanía no se juega, en esto estamos todos de acuerdo; pero con la seguridad de los profesionales tampoco. Es difícil sentir alineados los intereses de los profesionales, que con su esfuerzo están haciendo frente a la crisis COVID en cada uno de los pacientes que la sufren, con los de instituciones sanitarias que muestran ese tipo de actitudes. El compromiso con los pacientes es firme; la afección con las instituciones, cada vez más débil.

Finalmente, y como todos los días, hacemos nuestro repaso diario a la página de documentación técnica sobre coronavirus del Ministerio de Sanidad, en el que aparecen como novedades el documento Interpretación de las pruebas diagnósticas frente a SARS-CoV-2 (que ofrece una serie de tablas explicativas del significado de las diferentes pruebas existentes, tan esperadas por los profesionales) y un resumen visual sobre Aislamiento domiciliario.

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