Diario AMYTS del coronavirus, 22 de mayo de 2020

0

La cifra facilitada como nuevos casos, que no coincide con la diferencia con respecto a la de ayer, es coherente con la lenta trayectoria descendente de las últimas semanas. Sin embargo, la serie diaria es difícil de seguir al mezclarse dos conceptos diferentes: el de nuevos casos atribuidos al día anterior, que es el que aparece para varias CCAA y que tiene fundamentación epidemiológica, y el de nuevos casos notificados, que no aparece en la tabla y sólo puede ser deducido por la diferencia con la cifra total del día anterior, pero que es más fácil de comprender para los no expertos. Esto no facilita para nada hacerse una idea real del crecimiento diario en el número de casos con la simple lectura de la tabla de datos. Y lo mismo ocurre con Madrid, en el que las diferencias son aún más significativas, pues mientras se atribuyen a las últimas 24 horas 53 nuevos diagnósticos, el total de casos con respecto a ayer se sitúa en 376, como se indica al pie de la primera tabla del informe ministerial, la cifra más elevada de los últimos ocho días. Aunque es probable que esto se deba en parte el incremento de pruebas diagnósticas, de lo que no cabe duda es de que hace falta una mayor claridad en la transmisión de los datos, y probablemente también una mayor uniformidad en cómo los facilitan las CCAA.

Madrid avanza, ¡por fin!, a la fase 1, aunque aún queda mucho por hacer para contar con un sistema sanitario realmente preparado para los imprevistos que se puedan generar. A pesar de lo comprometido el pasado martes por el viceconsejero de Salud Pública y Plan COVID-19, los avances son muy lentos, como hemos podido comprobar hoy en la reunión con la Dirección Asistencial de AP; hace falta una opción mucho más clara, mucho más concreta y mucho más rápida para poner los recursos asistenciales, sobre todo los de primera línea, que son los más deficitarios, en el nivel que merecen como tales y en el que necesitamos como sociedad en esta fase COVID-plus. Así hemos vuelto a planteárselo por carta al propio viceconsejero, pues no se puede apostar seriamente por la desescalada sin potenciar adecuadamente el sistema sanitario. Y eso necesita, indudablamente, de una inversión mayor, como ha solicitado la Comisión Europea a nuestro país, que ha pedido la priorización de las medidas de sanidad y empleo, las que realmente suponen una puesta sólida de futuro en este momento.

Y ante la reducción progresiva de casos, nos ha llamado mucho la atención que en torno al 80% de los contagiados notificados desde Madrid, es decir, 4 de cada 5, son profesionales sanitarios. Es cierto que el interés especial en que los profesionales no se conviertan en foco de contagio hace que se les realice con más facilidad la PCR que confirma el caso, pero eso no puede llegar a explicar en ningún caso el elevado porcentaje que los sanitarios constituyen dentro del grupo de los nuevos infectados, y tan sólo puede apuntar, salvo errores en los procedimientos de registro, al descuido en que están sumidos las instalaciones y los propios profesionales. Si Madrid tiene hoy una exigencia crítica, urgente, no es precisamente la economía, que también lo es, sino que por delante de ella parece claro que está la inseguridad en que se ven sumidos los profesionales sanitarios. Seguimos sin reconocer, de verdad, la importancia del sistema sanitario en esta crisis,  al que nuestros políticos parecen tratar más bien como mera sierva de la gleba.

Y sólo este descuido sistemático puede justificar el mal estilo con que se realizan algunas cosas. Desde hace más de una semana se están realizando en diversos centros sanitarios los test serológicos a los profesionales sanitarios. Previo a la realización del test, tenemos constancia de que en al menos algunos de esos centros se hace una encuesta epidemiológica que, en realidad, incluye una pequeña trampa, pues los profesionales, al responderla, se ven obligados a responder o bien que han estado expuestos a contactos de riesgo con uso adecuado de EPI o sin uso adecuado de EPI (en todo caso con EPI, de cuya adecuación nada se dice), cuando la realidad es que han sido los EPI, y no su uso, los que frecuentemente han sido adecuados. Podría tratarse de una redacción desafortunada, pero mucho nos tememos que pueda haber detrás una intencionalidad exculpatoria, porque parecería que los profesionales acreditan así una disponibilidad adecuada de equipamientos de protección. Y nada más distante de la realidad, de la que hay suficiente evidencia, porque además una encuesta así realizada, como condición inexcusable para poder acceder al test, es una encuesta condicionada fuertemente por el sistema informático que la soporta, que no da alternativas más válidas, y que por tanto cuestiona completamente la validez de las respuestas elegidas. De ahí que hayamos solicitado su modificación a la Consejería de Sanidad.

Seguimos viviendo una variedad de problemas relacionados con el MIR y los residentes. Por un lado, el que se está produciendo por el sistema de selección, que motivó ayer una manifestación virtual con participación numerosa de los candidatos a elección de plaza, y que está pendiente de respuesta ministerial. Por otro, que el retraso en la incorporación de los nuevos residentes hace planear sobre los que ya se encuentran realizando la formación especializada la amenaza de una sobrecarga ilegal de guardias hasta que los nuevos se incorporen a sus plazas y puedan asumir la realización de guardias, lo que supondrá, además, que tendrán que compartir lo que llamamos “camas calientes” en los momentos de descanso. (algo totalmente aberrante y contrario a las buenas prácticas epidemiológicas tan necesarias frente a COVID). Y por último, que la calidad de los contratos que se están ofreciendo a los que terminan y están a punto de convertirse en especialistas no llegan a ser lo suficientemente atractivos en muchos casos como para garantizar su permanencia en nuestra Comunidad. Siendo unos profesionales necesarios y tan altamente cualificados, ¿cómo no los tratamos como se merecen? Es una de las preguntas que esta sociedad debe hacerse: qué tipo de gestión del sistema sanitario queremos. Y hacérselo saber a nuestros responsables políticos.

Mientras tanto, seguimos desarrollando lo que llegará a ser el portal de empleo AMYTS para apoyar a los facultativos en su búsqueda de trabajo. Si desde hace 48 horas ya está en funcionamiento el formulario de recogida de datos de los profesionales que quieran usar este servicio, desde hoy está ya también disponible el formulario en el que las entidades e instituciones sanitarias pueden volcar sus ofertas de trabajo, que haremos llegar a los profesionales que reúnan el perfil solicitado, para que sean estos quienes valoren las diferentes ofertas. AMYTS incrementa así sus servicios a los profesionales madrileños.

Cerramos la semana con un nuevo repaso a la página de documentación técnica sobre coronavirus del Ministerio de Sanidad, en la que hemos podido apreciar las siguientes novedades:

Compartir:

Deja una respuesta

¡Usamos cookies propias y de terceros para mejorar tu experiencia en esta web! Si sigues navegando, consientes y aceptas estas cookies en tu ordenador, móvil o tablet. Más información sobre las cookies y cómo cambiar su configuración en tu navegador aquí.

x