Diario AMYTS del coronavirus, 20 de abril de 2020

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Entramos en la última semana prevista del actual estado de alarma, aunque ya sabemos que probablemente se extienda unas semanas más. Y lo hacemos en la misma dinámica positiva en la que se desarrolló la semana pasada, con reducciones tanto en el número de nuevos contagiados como de ingresados y fallecidos (aunque cualquier cifra de estos últimos es siempre excesiva). Es por ello que, aunque los hospitales continúan ocupados por encima de su capacidad habitual (y también las UCI) y la Atención Primaria continúa gestionando un número ingente de casos leves, cada vez se habla más de diversificar progresivamente la actividad de nuestros centros sanitarios y recuperar la atención de otros procesos no-COVID. Se conocen, por ejemplo, planes de hospitales concretos para ello, sin que aún tengamos conocimiento de unos planteamientos básicos comunes para ello, y sin que se haya resuelto todavía, por ejemplo, el futuro del hospital de campaña de IFEMA. De ahí que, desde AMYTS, hayamos vuelto a insistir en los requisitos que nos parecen fundamentales para ese reinicio de actividad: 

  • condiciones de seguridad para profesionales y pacientes (EPI, limpieza y desinfección, circuitos separados COVID y no-COVID, pruebas diagnósticas)
  • previsión de personal suficiente para el incremento de carga asistencial y la cobertura de los descansos (recordemos que la mayoría de profesionales han estirado sus jornadas, que por otro lado se han hecho más intensas y con mayor carga emocional), lo que exige, como mínimo, mantener los contratos actualmente en vigor de profesionales
  • reforzamiento de la AP y del SUMMA 112, con personal actualmente diezmado y que ha sufrido profundas reestructuraciones en las semanas de mayor incidencia de la pandemia.

Hay que afrontar la desescalada y reinicio de la actividad sanitaria no sólo con la idea de “salir de la crisis”, sino de construir el futuro que necesitamos, un futuro en el que el sistema sanitario debe tener una mayor capacidad asistencial que permita disponer de una reserva en caso de repetirse situaciones como la que estamos todavía atravesando. Tan importante sería esto a nivel de personal como lo es también a nivel material (disponer de suficientes recursos e instalaciones, así como de equipamientos -como los respiradores-) y a nivel de protección y seguridad de profesionales y ciudadanos.

Necesitamos cuidar a nuestros profesionales. Es la conclusión que se puede extraer de la sentencia del Tribunal Supremo ante la demanda de CESM al Gobierno de la nación para que suministre los equipamientos necesarios a todos los profesionales implicados en la atención a pacientes COVID. Y para reforzar esa orden, el Tribunal obliga asimismo al gobierno a informar de todas las medidas que adopte para ello con periodicidad quincenal. No se puede permitir que se siga camuflando una realidad que es sangrante a diario en muchos dispositivos asistenciales.

Y es que la Administración, en este caso central, no parece tener ni cariño ni comprensión hacia los profesionales sanitarios. El documento de “INFORMACIÓN CIENTÍFICA-TÉCNICA. Enfermedad por coronavirus, COVID-19”, que publicó el Ministerio de Sanidad el pasado día 17, se hace eco de una publicación con graves limitaciones de validez para lanzar la idea de que los contagios de los profesionales pueden ser debidos a la dinámica de transmisión comunitaria y no a su peculiar y exclusiva exposición al virus por tratar a los pacientes afectados por el mismo. Es sorprendente que un informe ministerial de este calado se apoye en evidencia de tan baja calidad para lanzar afirmaciones de ese tipo, que parecen más destinadas a la autojustificación que a una auténtica intención de aportar información de calidad para el manejo de la epidemia.

No obstante, la página de documentación técnica del Ministerio continúa siendo una fuente de referencia en cuanto a información sobre la pandemia. Y hemos detectado en ella la aparición de nuevas versiones de dos documentos:

Y recordamos también que el Boletín Oficial del Estado ha publicado la Orden del Ministerio de Sanidad SND/354/2020, de 19 de abril, por la que se establecen medidas excepcionales para garantizar el acceso de la población a los productos de uso recomendados como medidas higiénicas para la prevención de contagios por el COVID-19, que  incluye disposiciones sobre requisitos de calidad y control de precios de venta al público de mascarillas y otros materiales de protección.

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