Diario AMYTS del coronavirus, 17 de abril de 2020

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Continúa el baile de cifras, con un aparente repunte de casos que podría estar en relación con la realización de pruebas serológicas de diagnóstico en los últimos días, lo que supondría un incremento de la cobertura diagnóstica. Pero más allá de este baile, lo que llama la atención es la vergonzosa utilización política de las cifras, unas cifras limitadas por asuntos técnicos (y que, por tanto, deben ser analizadas e interpretadas con criterios técnicos), pero que son usadas como arma arrojadiza por muchos políticos, que desde luego muestran con ello una escasa preocupación por el bien común y una manifiesta preocupación por su bien particular. Nuestros políticos y responsables institucionales tienen mucho que aprender de unos profesionales, los sanitarios, que saben sí que saben entender su función social en la búsqueda de aquéllo que es beneficioso para todos, para otros, y a quienes les gustaría ser adecuadamente reconocidos por ello.

Sin embargo, la Mesa Sectorial virtual que ha tenido lugar esta mañana más bien muestra una tremenda cortedad de miras de los responsables de nuestra Sanidad, que no entienden de generosidad en lo que se refiere a reconocer el tremendo esfuerzo que los sanitarios desarrollan estos días (aumentos de jornada, cambios organizativos, disponibilidad como retenes…). Desde luego, no tenemos una Administración que promueva una sociedad del mérito, del esfuerzo, sino que entiende que el esfuerzo viene de suyo y que nadie está obligado a reconocerlo. Una vez más, hay que decir que no tenemos unas Administraciones a la altura de las circunstancias.

En la misma Mesa ha salido a la luz, indirectamente, el grave problema de la seguridad de los profesionales sanitarios, de los que más de 10.000 habrían estado de baja (o lo estarían aún) en este período. En lo relativo a los médicos, las cifras facilitadas muestran que habrían estado de baja en torno a un 17,3% de los mismos, aunque datos indirectos obtenidos por AMYTS de algunos centros sanitarios muestran cifras superiores al 20%.  Y a este respecto continuamos denunciando que el protocolo de actuación con los profesionales afectados por COVID no sólo es más agresivo con los profesionales que los que fija en este momento el Ministerio, sino que incluso ha quedado totalmente desactualizado con respecto a estos.

A mayor abundamiento, hoy hemos tenido noticia de la retirada de una partida defectuosa de mascarillas FFP2 que venía siendo utilizada en diversos servicios asistenciales. Aunque parece un problema que también ha afectado a otros países, esto no le quita nada de “hierro” a lo que, en el fondo, es una situación más de exposición de los profesionales a la infección, y que denota la necesidad de una política más exigente y rigurosa en la compra y distribución de mascarillas, además de que se identifiquen los profesionales que han podido ser expuestos a riesgo por ello para un seguimiento más cercano por parte de los servicios de Prevención de Riesgos Laborales.

Recogiendo lo trabajado estos días, hoy hemos completado la campaña en relación al desescalado y recuperación de la actividad normal en Atención Primaria,que ha tenido eco en los medios de comunicación, con una serie de peticiones claras: test diagnósticos rápidos (¿dónde están? Ahora, entretenidos en un estudio piloto con cinco hospitales para ver cuál es la explotación más eficiente de los mismos), dotación adecuada de equipos de seguridad (y no la ridiculez actual en algunos lugares de un EPI por profesional por semana), limpieza y desinfección adecuadas (para las que hemos tenido  que recurrir, en ocasiones, a los ayuntamientos) y una atención especial a la salud bucodental (que tiene profesionales muy expuestos a las secreciones de sus pacientes). Hace falta una estrategia clara para el desescalado y la recuperación, y no la vemos diseñada por ningún lado, cuando es un requisito básico del proceso en el que estamos haciendo propuestas concretas, en línea con lo que plantean diferentes instituciones, como la propia Unión Europea.

Hablábamos al inicio de este texto del escaso nivel de reconocimiento que los profesionales sanitarios reciben de nuestras Administraciones. Nada que ver con el reconocimiento que reciben por parte de la población en su conjunto, que continúa aplaudiendo diariamente a las 20 h para infundir ánimo a quienes luchan a diario y a pie de calle frente a la enfermedad. De ahí que CESM haya lanzado la propuesta de candidatura de los profesionales sanitarios al Premio Princesa de Asturias, en un intento de que este reconocimiento alcance también el nivel institucional que merece. Y que de alguna manera sirva también para grabar en la memoria no sólo el esfuerzo de todos los profesionales, sino especialmente el de aquéllos que en estos días se han dejado incluso la vida en el intento. Nuestro reconocimiento más sincero para todos ellos y sus familias, sin olvidar que algunas de esas muertes también se podrían haber evitado si las Administraciones hubieran actuado con la necesaria diligencia ante la pandemia.

Tan sólo añadir dos observaciones más. Por un lado, que se han producido nuevas modificaciones en la página de documentación técnica del Ministerio de Sanidad en torno a la infección por coronavirus: unas Recomendaciones para la obtención de plasma de donantes convalecientes de COVID-19, y un resumen gráfico sobre Prioridades del programa de vacunación durante el estado de alarma debido a COVID-19. Por otro, en relación a la app ALERTCOPS, del Ministerio de Interior, que se ha reforzado en estas semanas y que ofrece un botón SOS específico para la prevención de agresiones a sanitarios, que, para ser activado, necesita del alta como tal del profesional en el Registro de Profesionales Sanitarios del Ministerio de Sanidad.

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