Diario AMYTS del coronavirus, 15 de abril de 2020

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Con un número reproductivo básico inferior a 1 en la mayoría de las Comunidades Autónomas (a excepción de Extremadura y Castilla y León), coherente con la reducción en el número de nuevos casos de infección que se viene registrando en las dos últimas semanas, comienza una época de cierto baile en la cifra de nuevos infectados debido a la progresiva introducción de los tests rápidos, que van a detectar también a pacientes asintomáticos. Lo deseable, ciertamente, sería la puesta en marcha de estos test rápidos para conocer la situación inmunitaria real de la sociedad española y, sobre todo y antes que lo anterior, para conocer la situación de los profesionales y otros colectivos de riesgo (profesional o institucional). Unos tests, por cierto, que están llegando a las CCAA, pero cuya utilización aún no se nota a pie de centro sanitario.

Y es que ya todos vamos poniendo el punto de mira en la llamada fase de transición, una vez superado el primer embate de la infección. Por un lado, será importante graduar la desescalada de las medidas de confinamiento según los datos epidemiológicos que vayan apareciendo, muy dependientes de la realización de esos tests, pero por otro también será importante moderarla en función de la evolución en el número de infectados y la capacidad del sistema sanitario para absorber su atención en las debidas condiciones, para lo que hace falta valorar su capacidad física, su capacidad humana, su capacidad de protección (que, como decíamos ayer, es un indicador fundamental desde nuestro punto de vista) y su capacidad organizativa. Cada día es más urgente dotar de todas esas capacidades al conjunto del sistema sanitario, y en especial a la Atención Primaria, por ejemplo, diezmada por las bajas y por los profesionales desviados a IFEMA (que deberán ir siendo sustituidos, progresivamente, por especialistas hospitalarios), y a la urgencia extrahospitalaria, cuya situación es similar. La recuperación de la actividad hospitalaria normal es importante, pero también es fundamental la recuperación de la actividad normal de la atención extrahospitalaria, tanto de urgencias como de Atención Primaria.

En cuanto a los MIR, vencida la oposición del Ministerio de Sanidad a la realización de las evaluaciones anuales y finales en su plazo habitual, estamos a la espera de que eso se traduzca en una modificación del texto legal que aplazaban esas evaluaciones sine die y obligaba a los residentes de último año a prorrogar sus contratos como tales aunque hubieran alcanzado la capacitación como especialistas. Mientras no se produzca esa traducción, CESM mantiene su recurso por vía cautelarísima ante el Tribunal Supremo.

Por lo demás, seguimos denunciando la necesidad de dotar de EPI adecuados a todos, TODOS los profesionales que atienden pacientes COVID, y a no fomentar soluciones peregrinas sin justificación, y trabajando para el reconocimiento de la afectación COVID de los profesionales como enfermedad profesional, además de poner a disposición de los facultativos nuestro servicio de apoyo psicológico, dados los problemas que en este ámbito están ya padeciendo los profesionales y que posiblemente se prolonguen en el tiempo.

Como nota curiosa y destacable, hoy han aparecido en la página oficial de documentación sobre coronavirus del Ministerio de Sanidad los resúmenes visuales de varios documentos, que enumeramos a continuación:

Y junto a todo ello reaparece un documento específico sobre Recomendaciones para el manejo, prevención y control de COVID-19 en los servicios de oncología radioterápica

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