Diario AMYTS del coronavirus, 11 de mayo de 2020

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En un inicio de semana aún marcado por la transición  de fase en la desescalada de muchos territorios (o no, como ha sido el caso de la Comunidad de Madrid), la cifra de nuevos contagiados ha continuado descendiendo, alejándonos de momento de un posible repunte en el número de casos, que parece haber resistido bien, de momento, el inicio de los paseos infantiles; en los próximos días iremos viendo si también se mantiene la tónica una vez consolidado el efecto de la autorización generalizada para deporte y paseos.

Tras el jarro de agua fría que supuso para la Comunidad de Madrid el permanecer en la fase 0 del proceso de transición, el gobierno de la Comunidad de Madrid se ha descolgado hoy con una nueva noticia-estrella, la de la construcción de un nuevo hospital para pandemias. La idea, por lo que parece desprenderse de las declaraciones del vicepresidente de la Comunidad, Ignacio Aguado, parece derivarse de la opción por reservar IFEMA exclusivamente para el uso ferial para el que fue pensado y que pudo actuar de detonante del cierre previamente no previsto del hospital de campaña. Lo cierto es que no parecía necesario optar por un edificio de nueva construcción, ante la existencia de otros edificios no utilizados o en riesgo de abandono que son propiedad del SERMAS en la actualidad. Y lo triste es que sigamos sin tener una idea clara del cuadro global para enfrentar la epidemia por parte de la Comunidad de Madrid, ya que lo único que va trascendiendo son los brochazos individuales, con frecuencia aparentemente inconexos entre sí, pues ello hace imposible que dicho cuadro global pueda ser enriquecido con las aportaciones de todos.

En las mismas declaraciones, el vicepresidente confirma la decisión de ampliar la plantilla de la Atención Primaria para tratar con ello de cumplir con los requisitos para el avance de fase. Esto es una buena noticia para la Atención Primaria, desde luego, y esperamos que, entre los 648 profesionales prometidos haya un buen número de facultativos, y sitio de sobra para integrar a todos los residentes que terminan su formación en Medicina de Familia y a los de Pediatría que precise este nivel asistencial.

Sin embargo, algunos aspectos concretos de la desescalada sanitaria originan bastante malestar entre los profesionales. El asunto de la limpieza de las consultas entre pacientes, sobre todo en las conocidas como “zonas limpias” origina todo tipo de confusiones, lo que ha motivado que hayamos tenido que pronunciarnos públicamente ante algunas de ellas. Habrá que disponer de protocolos detallados y de suficiente personal para mantener la limpieza y desinfección de las instalaciones sanitarias, evitando así que pongan en riesgo la salud tanto de los pacientes como de los profesionales.

Otro aspecto muy polémico en la desescalada madrileña ha sido el anuncio hecho por el gobierno de la Comunidad de distribuir gratuitamente mascarillas FFP2 a la población, pues coincide con la escasez de materiales adecuados para la protección de los profesionales. De ahí que haya originado importantes críticas por parte de especialistas en Medicina Preventiva y del Trabajo. Hay que recordar que, en principio, la recomendación para todo profesional que atendiera casos de COVID-19 era la de utilizar mascarillas FFP2, recomendación que después se relativizó considerándose que también serían válidas las mascarillas quirúrgicas para los procesos de bajo riesgo, que confieren menor protección. La distribución de este tipo de mascarillas, pues, entre la ciudadanía general, con muy bajo riesgo de contagio, no parece coherente con el conocimiento existente, al no ir dirigida hacia quien realmente precisa de ese tipo de material.

Junto a todo ello, también han sido noticia en los últimos días el apoyo de la OMS a la consideración de COVID en profesionales sanitarios como enfermedad profesional, y los homenajes que se han producido en algunos centros sanitarios a Inmaculada Hernández, médico de familia y compañera recientemente fallecida en nuestra Comunidad a causa de COVID, una de los 14 profesionales fallecidos según los últimos datos oficiales facilitados por la Consejería.

El descontento de los profesionales sigue en aumento con todo esto, y continúan sumándose las iniciativas que requieren de las administraciones sanitarias actuaciones más acertadas en la gestión de la crisis, como el video-manifiesto que circuló ayer por las redes sociales. Hoy, además, nuestra sección sindical en el Hospital Infanta Sofía denuncia la situación de precariedad del hospital, y el Comité de Empresa MIR denuncia la falta de respuesta de la Consejería ante sus peticiones. Es cada vez más evidente para todos que hace falta una gestión profesional, participada por los propios profesionales que conocen la “trinchera” en la asistencia al COVID, y cuidadosa con los profesionales, como venimos defendiendo desde AMYTS a lo largo de toda la crisis.

Finalmente, indicar que en la revisión de la página de documentación técnica sobre coronavirus del Ministerio de Sanidad no hemos podido apreciar ninguna novedad significativa en los últimos días.

 

 

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