CON FIRMA. “Desde el epicentro del brote”, por Mónica Alloza

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Nota del comité editorial. Ante la situación tan cambiante y dado que esta misma tarde Salud Pública ha dado unas normas que hacen mención al caso especial de Torrejón, se ha decidido adelantar este CON FIRMA de la e-revista del próximo 8 de marzo de 2020.

 

Desde el epicentro del brote de raro de COVID-19, con la puerta del hospital llena de periodistas y cámaras, y sin habernos recuperado de la crisis anterior por el virus informático, estamos agotados.

Torrejón es la punta del iceberg del coronavirus en Madrid. Aquí debutamos saltándonos todas las previsiones de Salud Pública, con varios casos sin antecedente epidemiológico de viajes a zonas de riesgo. Poco después se descubrió un caso en Ecuador que abandonó Torrejón 15 días antes, así que no sabemos cuánto tiempo lleva el virus circulando.

Nuestro escenario es distinto, los pacientes no llaman al teléfono habilitado para las sospechas de coronavirus, porque no han ido a Italia ni a China. Se presentan en la puerta de urgencias del hospital con fiebre, cuadro gripal y mucho miedo. Y no podemos descartar epidemiológicamente el COVID-19 porque la transmisión sin vínculo claro es una realidad: los casos positivos aumentan día a día. Así que les descartamos gripe, les hacemos una radiografía y a los que no tienen neumonía bacteriana ni gripe, les etiquetamos de sospecha y llamamos a Salud Pública. Esto implica un volumen de pacientes descomunal con unos recursos humanos y técnicos limitados.

Creo que la fase de alarma entre los profesionales la hemos superado, después de unos días de cambios de protocolo, formación e información. Y todo ello con unos medios limitados porque aún no hemos recuperado todas las herramientas informáticas, entre ellas el correo, lo que dificulta la comunicación interna. Está bastante normalizado ya el manejo de pacientes sospechosos, los vemos “como churros”, pero los profesionales estamos agotados.

Agotados porque esta crisis nos ha venido sin habernos recuperado de la anterior. Agotados porque estamos en plena campaña de gripe, con el aumento habitual de demanda asistencial. Y agotados porque hay una alarma social, una histeria colectiva que no ayuda en nada.

La infoxicación es agotadora. Al igual que hay un seleccionador nacional de futbol en cada hogar, haciendo su propia alineación y estrategia, hay un experto en salud pública en cada tertulia, grupo de whatsapp y corrillo. Todo el mundo se permite el lujo de cuestionar cada decisión que se toma, cada resquicio de cada protocolo. Y si nos tocan los congresos médicos, más.

La Salud Pública me parece una materia muy compleja, hay que tener una visión muy de conjunto, pensar en términos macro, calcular las consecuencias sociales, económicas y de todo tipo de cada decisión que se toma. Muchas de las instrucciones y recomendaciones que hemos recibido me han parecido razonables, a mi modesto entender de médico no especialista en medicina preventiva. Otras no las he entendido. Pero, antes de criticarlas alegremente, he preguntado a los expertos o a las personas más informadas que yo, y en la mayoría de los casos, me han ayudado a comprender que eran adecuadas.

Manejar la incertidumbre es difícil, y más cuando los datos y escenarios cambian rápidamente. Entiendo que cualquier decisión se toma después de un análisis y una mínima reflexión. Yo confío en Salud Pública, no puedo hacer otra cosa. No puedo rebelarme, no puedo negarme a trabajar. Entiendo que ante una crisis sanitaria todos los efectivos debemos ser soldados, y no generales, aunque seamos o creamos ser capitanes, si se me permite la metáfora.

Veo compañeros de todas las categorías profesionales agotados, que además están irritados, y que critican abiertamente todas las medidas que se toman. En ellos veo el ombliguismo que tantas veces hemos criticado en nuestra sociedad. Piensan en micro, en su situación concreta, y descargan su frustración y su enfado contra los que están al mando, manejando esta crisis como pueden, con los recursos que tienen, como si ellos fueran los culpables del brote de Coronavirus.

He tenido incluso que desmentir en prensa información sobre protocolos vertida desde una fuente anónima del hospital, un trabajador que ni siquiera ha tenido el valor de dar su nombre, que era errónea e intencionada, con el único fin de emponzoñar y contribuir a la infoxicación. No sé si con intención de hacer daño al modelo de gestión del hospital, a Salud Pública, o a quién.

Estamos en un escenario de contención, intentando limitar el número de contagios a los pacientes potencialmente graves, y las decisiones de Salud Pública entiendo que van en esa línea. En Torrejón, en nuestro micro escenario particular de casos sin vínculo epidemiológico, seguimos conteniendo lo incontenible. Esta tarde mismo ha cambiado el protocolo de manejo. No sé si seremos en unos días el epicentro de cambio de estrategia hacia unas medidas más restrictivas, o si el brote pasará, como pasa la gripe. Pero por si acaso, tomad nota de cómo Salud Pública ha decidido manejar nuestra especial situación, por aquello de las barbas del vecino…

Mónica Alloza Planet
Doctora en Medicina. Especialista en Radiodiagnóstico
Delegada AMYTS en H.U. Torrejón

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