DEMOGRAFÍA MÉDICA. Una distribución geográfica desigual

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Una vez revisada la dinámica de movilidad geográfica de los médicos en España, podemos pasar a analizar adecuadamente su distribución a lo largo del territorio, ya que a ella se achacan algunas de las dificultades de contratación de profesionales que se viven en diferentes lugares.

En este sentido, existe un claro gradiente norte-sur, como acaba de mostrar claramente el Estudio de Demografía Médica realizado de forma conjunta por la Organización Médica Colegial y la Confederación Estatal de Sindicatos Médicos. No es una situación nueva, sino que se mantiene en el tiempo, y ya fue motivo de análisis en 2009, en un artículo al que haremos referencia en varias ocasiones. La ratio poblacional de médicos, que en aquél entonces se movía entre los 2,99 médicos por mil habitantes de Jaén y los 6,31 de Salamanca, se mueve hoy entre los 3,4 de Melilla y Jaén y los 7,8 de Salamanca. Como vemos, se mantienen los desequilibrios, e incluso se han intensificado: la razón entre las ratios extremas era en 2007 de 2,11 y ahora es de 2,29, el coeficiente de variación (razón entre la desviación estándar y la media) ha pasado de 0,190 a 0,197, y el índice de Gini (un índice muy utilizado en análisis de desigualdad) también se ha incrementado en este período, desde 0,103 hasta 0,116. Seguimos haciendo las cosas mal.

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Distribución geográfica de los médicos 2017. Por CCAA, para complementar la información provincial que se da en el texto. Fuente: Estudio de Demografía Médica OMC-CESM citado en el texto

El estudio citado de 2009 analizaba diferentes factores que podrían influir en la distribución de los profesionales, tanto por su capacidad de atracción de los mismos (diferentes indicadores socioeconómicos y de infraestructura sanitaria) como por su capacidad de “producción” (formación tanto de grado como de posgrado). Hasta un 84% de la variabilidad de la ratio poblacional de médicos podía explicarse a partir de unas pocas variables, entre las que destacaba por encima de todas (64%) la capacidad de formación de especialistas; tanto la ratio de camas hospitalarias disponibles como algunas variables socioeconómicas (tasa de paro, renta familiar, etc) aportaban algún efecto. Si se retiraba del modelo la formación especializada, entonces parecían ejercer algún efecto predictivo la formación de grado y la concentración poblacional en grandes áreas urbanas.

Desde luego, la distribución geográfica de los médicos no parece ser un fenómeno aleatorio, sino que responde a una serie de condicionantes sociales y culturales relacionados con el nivel de vida y la urbanización de las sociedades occidentales, como era de esperar. Pero este efecto aparece multiplicado por la propia formación médica, que se concentra, precisamente, en aquellas áreas de mayor concentración urbana y nivel socioeconómico, y que probablemente contribuye a reforzar dichos factores. Dar respuesta, por tanto, a los problemas de un reparto desigual de profesionales exige una mentalidad abierta y creativa, que tienda a compensar esas dinámicas que se retroalimentan continuamente: la concentración de recursos da lugar a una mayor concentración de recursos, y así sucesivamente. O se hace frente a esta realidad como una sociedad inteligente, o surgirá continuamente la tentación de convertirnos en una sociedad represora que, en medio de un canto a la libertad individual, conmine a los profesionales a establecerse en las ubicaciones que nadie desea.

Y este análisis parece reforzarse si contemplamos las trayectorias de movilidad de las que hablábamos en el anterior artículo: entre dos tercios y tres cuartos de los profesionales se quedan en el ámbito geográfico que les formó, sobre todo si éste era su lugar habitual de residencia. Luego, además, algunos factores específicos podrán ejercer un atractivo especial para que aquéllos que se mueven lo hagan de forma prioritaria hacia aquellos ámbitos que les ofrezcan mejores posibilidades de vida, tanto personal como profesional. Pero teniendo en cuenta la gran influencia del lugar de formación, habría que introducir el criterio distributivo en la planificación de las plazas de formación médica. Todo lo contrario de lo que parece haber dominado la reciente creación de facultades de Medicina, que han acabado ubicándose en gran parte en lugares de gran concentración formativa previa.

Una mejor distribución de la capacidad formativa, como se plantea en otros países, contribuye a una mayor equidad social y sanitaria, reforzando los dispositivos asistenciales periféricos y contribuyendo a captar profesionales con origen en zonas de menor nivel de urbanización, lo que contribuye a una mejor distribución posterior de médicos y a una mayor tendencia a realizar especialidades generalistas. A pesar de las dificultades que ello pueda suponer, es una opción que merece la pena considerar. Y que contribuiría a una política sanitaria más creativa y, probablemente, más justa y equitativa.

Miguel Ángel García Pérez
Médico de familia, doctor en Medicina. Director médico de la Revista Madrileña de Medicina

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2 comentarios

  1. Muy bueno esto. No obstante estaría bien repetir este ejercicio a nivel de provincia en lugar de a nivel de CA pues pueden estar camuflándose algunas desigualdades. Asturias y Aragón por ejemplo son muy distintas.

    • Formación y Desarrollo Profesional en

      Sí, por supuesto. Está hecho también a nivel de provincia en el reciente estudio demográfico, y el estudio que se cita de hace diez años sobre factores que influyen es también a nivel provincial. Lo único es que la imagen y parte del análisis se hace a nivel de CCAA para no complicar en exceso.
      Desde luego que es una línea de trabajo muy amplia, a la que merece la pena dedicar esfuerzo.

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