DEMOGRAFÍA MÉDICA. Hablemos de mujeres: la feminización de la Sanidad

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Hace pocos meses he podido tener entre mis manos un estudio de Demografía Sanitaria realizado por la OMC – Consejo general de Colegios oficiales de médicos, y la Confederación Estatal de Sindicatos Médicos CESM. Me he detenido en la observación de un punto que me interesa, como mujer que soy, como médico trabajadora en el sistema público de salud, y como delegada de Prevención de Riesgos laborales del sindicato AMYTS al que pertenezco.

Intentaré resumir brevemente los datos que de este informe he sacado, para después reflexionar brevemente sobre las consecuencias que creo tiene esto de la feminización en la práctica médica. Aconsejo también a los lectores que lo hagan, que reflexionen, pero, sobre todo, hago desde aquí una llamada de atención a nuestros dirigentes y gerentes, para que sean conscientes y no olviden que hay que tomar medidas inmediatas para la mejora del desarrollo profesional de la mujer y poder seguir avanzando en la igualdad entre hombres y mujeres, evitando situaciones de discriminación y desigualdad por razón de género.

Actualmente existen en activo en España 115.965 mujeres, lo que supone un 52,4% de los médicos en esa situación, frente al 47,6% de varones. En España existen, en totoal, un 49,6% de varones colegiados y un 50,4% de mujeres. En lo que llevamos de siglo XXI, el número de mujeres médicos se ha duplicado, habiendo pasado de ser en el año 2000 un 37,8% a ser actualmente un 50,4% de mujeres colegiadas en nuestro país.

En el último examen MIR fueron un 65,71% las mujeres que se presentaron al examen, frente al 34,3% de hombres, y el número de estudiantes del sexo femenino en las Universidades españolas va en aumento desde los años 70, un aumento lento pero continuo que hoy en día llega al 70% en las facultades de nuestro país.

Teniendo en cuenta la edad, podemos observar que a más años, más porcentaje de sexo masculino, pero si nos fijamos en la franja de edad de menores de 55 años, el porcentaje de mujeres alcanza el 63,3%, y en menores de 44 años, el 65,8%, frente al 36,7 y 34,2% respectivamente en el sexo masculino.

Destaca también el hecho de que son las especialidades médicas las que más profesionales mujeres tienen en sus plantillas, mientras que en aquellas quirúrgicas el porcentaje es menor, con diferencias que van del 66,2% en la Pediatría al 19,6% en la Cirugía Cardiovascular.

Otro dato a mencionar es el de la distribución según provincias, observándose que en el Norte de España el número de mujeres médicos es mayor que en aquellas provincias del sur del país. Otra diferencia más a tener en cuenta frente al norte y al sur de España que tanto vemos en otros muchos temas para nada relacionados con la Medicina.

Es una realidad que la Medicina se feminiza, y que con el paso de los años la diferencia entre hombres y mujeres será cada vez mayor, dado el elevado porcentaje de hombres que se jubilaran en los próximos años y el aumento del número de mujeres en las facultades de medicina.

Por todo ello todos debemos implicarnos y trabajar sobre ello. No podemos ocultar o ignorar que existen diferencias de género ni subestimar la magnitud de los riesgos que afectan a las mujeres. No podemos permitir que las mujeres sufran las consecuencias negativas, como son las dificultades para encontrar un trabajo estable o tener una menor retribución económica, solo por el hecho de ser mujer. No podemos permitir que las mujeres ocupen menos puestos de responsabilidad solo por el hecho de su condición de género. Hay que pelear por la igualdad de derechos entre hombres y mujeres, y todos debemos ser partícipes de ello, intentando que se implementen medidas y acciones para combatir estas desigualdades.

Porque la realidad es que la estructura psíquica de una mujer ha sido desde hace años orientada al cuidado de los demás por encima de su mejora personal y profesional, y el rol adquirido a lo largo de la vida, sumado a las necesidades fisiológicas que tiene en determinadas épocas de su vida (como el embarazo la gestación o la lactancia) hace que todavía sean las mujeres en mayor número las que demandan una conciliación labora, y que sean también las mujeres las que a día de hoy solicitan una baja maternal, una reducción de jornada (especialmente en Atención Primaria), una excedencia para cuidar a sus hijos (enfermos o no) o una exención de guardias durante el embarazo o la lactancia del neonato.

Además nos encontramos en una sociedad donde aún se mantiene el estereotipo de género, y éste también lo vemos en el sector sanitario. Por eso hay que tomar medidas que traten de paliar las consecuencias negativas que de esta desigualdad derivan.

Para que el sistema sanitario funcione y para que las trabajadoras puedan disfrutar de sus derechos de conciliación laboral de manera libre, sin presiones de sus directores, jefes de servicio o compañeros, debemos tomar medidas para que la falta de personal no afecte a la salud laboral de las mujeres, y también a la salud de compañeros que tienen que trabajar en condiciones de falta de médicos suplentes, afectando indirectamente a la calidad que reciben los pacientes, metiéndonos en una rueda en la que todos acabaremos afectados de una manera u otra… Si desde la Administración se prevé y se soluciona a tiempo este tipo de situaciones, todos saldremos ganando.

Es necesario abordar el tema del horario en la Atención primaria. Los médicos, a través de los sindicatos profesionales y el Colegio de Médicos, estamos luchandor por un horario más acorde a la situación que se está dando, donde no hay suplentes en los horarios de tarde. Pero nos encontramos con trabas, trabas puestas por organizaciones sindicales y trabas por parte de la Administración. Trabas para llevar a cabo esas medidas que nos ayuden a todos, médicos, enfermeras, administrativos, celadores y todos los trabajadores que integran la Sanidad, a evitar los riesgos que derivan de un trabajo en precario, sin plantillas que puedan atender a la población en horarios con especial penosidad .

Igualmente debemos tomar medidas para evitar que las mujeres embarazadas sufran los riesgos derivados de jornadas laborales interminables, con un riesgo para su salud totalmente inadecuado para muchas de las situaciones fisiológicas por las que pasa cuando es fértil. Debemos pelear para que el hecho de ser mujer y estar embarazada o dando lactancia a un hijo no perjudique de ninguna manera a la mujer por el hecho de ser mujer , ni física ni mental ni económicamente.

Debemos cumplir con los protocolos que se han creado de fármacos peligrosos y prestar todos atención a su manejo, evitando que las mujeres embarazadas hagan un uso indebido de citotóxicos u otros fármacos , y también evitar la exposición indebida a radiaciones, adaptando el puesto de trabajo desde Salud Laboral si es necesario para ellas.

Debemos además tener en cuenta que las mujeres en periodo fértil y durante la gestación tienen que evitar contacto con enfermos con enfermedades infecciosas transmisibles, y evitar y cuidar el manejo de residuos con riesgos de pinchazos u otros residuos que pongan en peligro su salud y la del feto.

Debemos seguir trabajando y reflexionando. Las mujeres ocupan un porcentaje muy elevado en la Sanidad y siguen muy condicionadas por su género, y es por ello que tenemos que cambiar y poder llegar a una igualdad real y efectiva entre hombres y mujeres en la profesión sanitaria.

Carolina Pérez de la Campa
Médico de Familia, delegada AMYTS de PRL

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