EDITORIAL. “¿Democracia o burocracia?”, por Gabriel del Pozo

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169 Gabriel del Pozo 3x3 cm

Según el diccionario de la Real Academia Española, una de las definiciones de democracia es la de “doctrina política según la cual la soberanía reside en el pueblo, que ejerce el poder directamente o por medio de representantes”. El mismo diccionario, dentro de las diversas definiciones de Burocracia dice: Administración ineficiente a causa del papeleo,la rigidez y las formalidades superfluas”; pero también: Organización regulada por normas que establecen un orden racional para distribuir y gestionar los asuntos que le son propios”.

Las referencias anteriores vienen a propósito de la situación de desencuentro que estamos viviendo en la actual legislatura en la Asamblea de Madrid, donde se aprueban por mayoría “leyes, mociones, etc”que luego el partido en el Gobierno en Madrid, aun habiendo apoyado las mismas en las votaciones de la Asamblea, torpedea utilizando la burocracia en su definición de “Administración ineficiente”. Así , nos encontramos que la soberanía del pueblo, ejercida por medio de sus representantes, está siendo ignorada, ninguneada y paralizada por el Gobierno que debería llevarla a la práctica, y en vez de buscar los mecanismos para ejecutar los mandatos de la Asamblea, busca las trabas que sean necesarias para paralizarlos.

La Asamblea de Madrid, en la ley de acompañamiento de 2015 (Ley 9/2015, de 28 de diciembre, de Medidas Fiscales y Administrativas), en su articulo 24, aprueba la creación de diversas categorías de Sistemas y Tecnologías de la Información en las Instituciones Sanitarias dependientes del Servicio Madrileño de Salud en sus servicios centrales, y el Gobierno de la Comunidad, mediante la intervención de la “Abogacía” lo paraliza, mismo mecanismo que utiliza para lo aprobado en el articulo 27, que hace referencia a la estatutarización voluntaria del personal de la Empresa Pública Hospital de Fuenlabrada, de la Fundación Hospital Alcorcón y de la Empresa Publica Unidad Central de Radiodiagnóstico. El mismo mecanismo de la “Abogacía” es el que paraliza lo que se establecía en la Disposición final primera, punto 4, que hace referencia a un proceso extraordinario de estatutarizacion.

También en su sordera, la Administración Sanitaria de la Comunidad de Madrid es reticente a poner en marcha el punto G del texto de la moción transaccional de diciembre de 2015, que se aprueba por mayoría de los grupos políticos de la Asamblea de Madrid, donde se establecía completar en 2016 un procedimiento extraordinario de reconocimiento de los niveles de carrera y de promoción profesional. Efectivamente, el año 2016 no ha acabado, pero estamos en mayo, y la Administración Sanitaria sigue sin abordar este tema.

En estas fechas, en que ya esta confirmado que vamos a un nuevo proceso electoral en junio, en el que se supone que elegiremos a los políticos que nos representen para que sean nuestra voz en el parlamento, legislen y sean escuchados por una Administración que lleve a la practica lo allí legislado, tal cual gato escaldado que del agua huye dudamos de estas afirmaciones, pues tras meses de diálogo los representantes elegidos han sido incapaces de llegar a un acuerdo para formar Gobierno y nos culpan a los votantes de sus fracasos e intransigencias, remitiéndonos a realizar de nuevo el ejercicio para que los números cuadren a sus señorías y puedan ejercer el “rodillo” imbuidos de verdad absoluta y de estar tocados por la varita mágica que les hace “salvadores de la patria”, lo cual nos hace volver al diccionario de la Real Academia Española a buscar la definición de otra palabra que relacionábamos con periodos de menos libertades, el de Democracia Orgánica: “Denominación que se atribuía a sí mismo el régimen franquista,el cual suprimió las libertades políticas”.

Pido a las actuales y futuras señorías en el Parlamento y el Gobierno de la Nación y en los Gobiernos Autonómicos, que no nos hagan dudar del estado democrático, no nos hagan dudar de nuestra capacidad de participación, y recuerden lo que decía la letrilla de una canción:

“No somos tontos, sabemos lo que queremos”.

Si sus señorías tienen que volver a negociar, recuerden este poema de Benedetti:

“Cada cuerpo tiene
su armonía y
su desarmonía.
En algunos casos
la suma de armonías
puede ser casi
empalagosa.
En otros
el conjunto
de desarmonías
produce algo mejor
que la belleza”.

Gabriel del Pozo Sosa
Médico de familia. Vicesecretario General de AMYTS

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