CON FIRMA. “Deformar la realidad y atacar para defenderse”, por Miguel Ángel García

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Cierto es que a muchos personajes, por la actitud con que se mueven (la de, por ejemplo, atacar otros “negociados” para defender el propio, aunque sea deformando la realidad), es mejor no darles prensa, y que me quedan dudas de que pueda merecer la pena contestarles. Pero cuando en sus mensajes entra una manipulación tan descarada de la realidad, al menos viene bien “rescatar” esa realidad y sacarla a la vista.

El presidente de la Organización Colegial de Enfermería, Máximo González Jurado, ha tenido a bien declarar en el Día Internacional de la Enfermería, que se celebró el pasado 12 de mayo,  que faltan enfermeras y sobran médicos en nuestro país. Si bien aporta datos que, por sí mismo, apoyan la petición de más enfermeras, manipula la realidad en torno al campo que no es de su competencia, simplificándolo en un mensaje vulgar: existiría, según él, un “llamativo superávit de médicos”. ¿Es éste tema de su negociado, y tiene y ofrece información de calidad para dar soporte a ese juicio? Rotunda y llanamente ¡¡¡NO!!! Pero como la polémica no me parece una forma de defender la verdad, sino tan sólo de manipularla, vamos a analizar los datos y a aclarar la situación, de forma que podamos hacernos un imagen real de la situación.

En primer lugar, afirmar que sobra o falta algo es asumir que disponemos de un estándar objetivo de referencia, y éste no es fácil de conseguir. Por ello, habitualmente recurrimos a la comparación con situaciones previas o con otros países de nuestro entorno. Pero esto hay que hacerlo con honradez y trasparencia, y no buscando información que oculta la realidad. Vamos, pues, a ello.

En el pasado se decía, incluso desde organizaciones profesionales médicas, que había un exceso de médicos. Se alegaba para ello que la ratio poblacional de médicos estaba muy por encima de la media europea, y, mientras ésta se situaba en torno a 3,2 médicos asistenciales por mil habitantes, la española andaba por los 3,9. Sin leer la letra pequeña y la metodología de obtención de los datos que se utilizaba para esas cifras, se afirmaba, pues, el exceso de profesionales. Pero no se tenía en cuenta lo que las organizaciones que ofrecían esos datos, EUROSTAT y OCDE, decían al respecto del caso español: que la cifra agrupaba médicos y dentistas, con lo cual no era fiel reflejo de la realidad. Ahora que se ya se ha solventado ese problema, la ratio de médicos asistenciales es, cuatro años más adelante, de 3,8 médicos por mil habitantes, mientras que la media de la Unión Europea está en 3,35, y la de la antigua UE-15, que excluye a los países incorporados desde la Europa del Este, 3,5. Desde luego no se trata de la diferencia defendida por los datos que suele utilizar la Organización Colegial de Enfermería (que nadie más utiliza), procedentes de la OMS, y que hacen referencia tan sólo al total de médicos, sin atender a su situación profesional. Porque entiendo que no se pretende tener más profesionales en situación de inactividad, sino que se trata de profesionales asistenciales. Y porque utilizar los datos sin conocimiento cierto lleva a estos excesos, que no tienen en cuenta la triste realidad descubierta hace unos años: que entre 25.000 y 45.000 médicos debieron abandonar su actividad asistencial en los años de la plétora de médicos que no podían realizar el MIR y tampoco tenían facilidad, como sí ocurre ahora, de marchar a otros países europeos, lo que, en cualquier caso, tampoco es lo más deseable. Sin embargo, esos médicos siguen contando en el total de médicos en España.

Pero aún más. Analicemos más de cerca los datos europeos, sirviéndonos de la magnífica herramienta estadística que pone a nuestra disposición EUROSTAT. Por delante de nosotros, en ratio de médicos asistenciales, tenemos países como Alemania, Noruega, Suecia, Italia y Suiza, como muestra el mapa del portal estadístico:

Eurostat ratios

Veamos ahora algunos países que se nos quedan por detrás. Francia tiene problemas de lo que ellos llaman “desertización” médica porque sufren carencias de médicos en muchas zonas, un problema que sólo afecta a España de forma puntual y en el que no querríamos parecernos, entiendo, a Francia. Y el Reino Unido tiene ya una carencia crónica que resuelve, desde hace décadas, con médicos de otros países, y que preocupa continuamente a sus instituciones.

No hay evidencia, por tanto, de ese llamativo superávit, y sí un nuevo motivo de ataque a la Medicina de quien ya se caracteriza suficientemente por ello a la hora de defender sus posturas. Malo ha de ser que para defender las posturas propias haya que atacar al vecino, y más malo aún tener, para ello, que falsear la realidad. Pero bueno, cada cual es cada cual, y allá él. Al menos, que la verdad no queda oculta por este tipo de maniobras.

Miguel Ángel García Pérez
Médico de familia, doctor en Medicina. Director médico de la Revista Madrileña de Medicina

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