Crónicas AMYTS de la desescalada, 19 de junio de 2020

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Continúa la tónica de estabilidad en el número de nuevos infectados, tanto en los atribuidos al día anterior como en el total de nuevos infectados registrados, con las típicas oscilaciones en relación al “efecto fin de semana”, por lo que se producen rebrotes aparentes entre miércoles y jueves que son el efecto rebote de los retrasos de notificación que se producen en fin de semana. A pesar de ello, se oyen continuas noticias de rebrotes localizados, tanto en España (hospitales del País Vasco de hace unos días) como fuera de España (Lombardía en Italia -en una noticia que también recoge un conjunto de ambiciosas medidas de recuperación, y no sólo en lo económico-, Pekín, matadero de Gütersloh en Alemania…). No podemos quedarnos tranquilos, mientras continúan las sorpresas en torno al virus (que ya aparecía, según un estudio italiano, en las aguas residuales de ese país en diciembre de 2019, mientras que en las de Barcelona ya estaba presente a mediados de enero) y se abren algunas esperanzas en el horizonte, como la de la disponibilidad de la vacuna para finales de este mismo año. Mientras tanto, precaución, medidas de prevención y uso de mascarillas, que se está revelando como el medio más eficaz para el control del brote.

Otro de los elementos fundamentales para la contención reside en el rápido diagnóstico de casos y en el control de contactos, para los que son imprescindibles una Atención Primaria potente y una Salud Pública reforzada. En relación a la primera, hace falta una apuesta clara y decidida, como venimos reclamando desde AMYTS con insistencia, y como también hace la Organización Médica Colegial, y no los paños tibios (ni siquiera calientes) con que el gobierno madrileño la está tratando. Y es importante llamar a las cosas por su nombre: la crisis COVID ha creado una situación de catástrofe sanitaria ante la cual los servicios sanitarios deben anticiparse de cara al futuro, con estructuras fuertes, bien organizadas, resilientes y con capacidad de reacción. Como indica el reciente informe de la OCDE sobre la Atención Primaria, ésta no es su realidad en España.

La misma consecuencia habría que extraer para los servicios de Salud Pública, desbordados también por la pandemia, y tan necesarios para un adecuado seguimiento y control de los nuevos brotes. Y si en algún lugar se ha podido apreciar y hacer más mediática la situación de catástrofe, ese lugar han sido las residencias de la tercera edad y discapacitados, que se han encontrado con una realidad para la que no estaban preparadas. No lo estaban ya con carácter previo, y por supuesto tampoco en lo más agudo de la crisis. Pero hay que reconocer que esta insuficiencia estructural es responsabilidad de todos, y no tan sólo de quienes han tenido que hacer frente, como han podido, y seguro que de forma mejorable, a la situación que se les ha venido encima.

Uno de los medios que se hace eco de la utilización política de la crisis describe la situación de los centros sanitarios en la crisis COVID con las características propias de una catástrofe, y el negacionismo político de esta situación: “Los enfermos se acumulaban en pasillos, tumbados en colchonetas o sentados en sillas, y faltaban recursos básicos. Los sanitarios madrileños se protegían con bolsas de basura y los pacientes usaban máscaras de buceo de Decathlon. A pesar de esta situación, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, tachaba de bulos las informaciones de colapso sanitario”

No es, por tanto, un tema que se deba malpolitizar, utilizar políticamente con intenciones destructivas, sino que se debe afrontar política y seriamente con carácter constructivo, que ha de ser asumido socialmente. En ningún caso puede repercutir negativamente en los profesionales, que han hecho todo lo que estaba en sus manos para poder salvar el mayor número de vidas posible. Así lo hemos defendido en estas páginas, y así también lo defiende ahora un comunicado conjunto de varias sociedades científicas.

Tampoco vemos una clara intención de diálogo constructivo, en esta ocasión por parte de la Consejería, en temas como el convenio MIR. Alegando que no hay obligación legal de negociarlo, rechazan la posibilidad de abrir una Mesa específica para ello, aunque al menos se podrá hablar del tema en un encuentro convocado para el próximo lunes. Sorprende lo de la falta de obligación legal como excusa, por ejemplo, para criticar la amenaza de huelga, pues tantos otros temas no vienen exigidos por imperativo legal, sino social o ético o de mera reivindicación, y sí son considerados como causa legítima de huelga por los mismos actores. Tampoco, por desgracia, ha habido intención de diálogo por parte del Ministerio en torno a la elección de plazas de la convocatoria en marcha, por lo que se están planteando ya movilizaciones ante el propio Ministerio.

En el ámbito de la salud laboral, sin embargo, se han dado algunos avances esperanzadores, y no por iniciativa de la Administración. Por un lado, el Defensor del Pueblo ha aceptado el planteamiento de AMYTS en torno al reconocimiento de la baja por COVID como enfermedad profesional, y va a comenzar las gestiones oportunas ante la Administración de la Seguridad Social. Por otro, hemos tenido noticias de que se han comenzado con la inspección de dormitorios para los facultativos (en especial para los residentes) para el descanso de las guardias, tras nuestra denuncia de que continúa la situación de “camas calientes” en varios centros sanitarios.

Con todo, se hace necesario levantar la voz para tratar de abrir los oídos de quienes parecen no querer escuchar: las Administraciones Sanitarias. Con esa intención, AMYTS ha convocado para mañana una concentración de homenaje al esfuerzo realizado y a los compañeros fallecidos durante la crisis COVID, pero mirando al futuro con todo ello: para reivindicar también un trato digno, justo y cuidadoso hacia los profesionales, verdaderos artífices del funcionamiento de la Sanidad madrileña, tanto en época de crisis como fuera de ella. La concentración, que tendrá lugar a las 12 h del sábado 20 de junio en la Puerta del Sol, respetando las medidas de seguridad, contará con la presencia y colaboración del Consejo Estatal de Estudiantes de Medicina (CEEM), la Confederación Estatal de Sindicatos Médicos, residentes MIR, “R0” (médicos pendientes de elegir plaza MIR de la convocatoria 2019) y médicos de las residencias públicas y de todos los niveles asistenciales de la Comunidad de Madrid. Y nuestro secretario general, Julián Ezquerra, lanza esta invitación a todos los médicos de Madrid.

Finalizamos, como de costumbre, con el repaso a la página de documentación oficial sobre coronavirus del Ministerio de Sanidad, en la que hemos podido detectar las siguientes novedades de interés:

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